Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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11/04/2011


Reposicionar la marca Puebla: Espacio 2011

 

El hashtag #Puebla ha proliferado en las redes sociales en los últimos días, pues miles de jóvenes de todo el país anuncian su llegada para asistir a Espacio 2011: “Ola digital”, que durará toda la semana. A lo largo de ella, la marca de la entidad será promocionada en todos los noticiarios de Televisa y sus programas de entretenimiento, así como en la transmisión continua por el sistema Sky y el canal musical de Telehit. El gobierno morenovallista invirtió 36 millones de pesos, pero calcula que la derrama económica de 30 millones de pesos en turismo, más la exposición en TV nacional justifican perfectamente la erogación millonaria que se traducirá en más turismo. Además de los atractivos monumentales y gastronómicos de la entidad, el gobernador Moreno Valle y varios de sus funcionarios aparecerán en los espacios noticiosos y de entretenimiento para hablar del desarrollo de la entidad en su nueva etapa tras la terminación del cacicazgo marinista. Y es en este punto en el que las mentes cerradas, aldeanas, subrayan lo que afirman es el auténtico trasfondo de Espacio 2011 y la inversión millonaria a Televisa: la proyección nacional de la imagen del gobernador poblano con dinero público, una réplica del activismo de Enrique Peña Nieto, en la construcción de un proyecto presidencial.


Creo que el razonamiento es equivocado. La inversión de 36 millones de pesos para atraer, por un lado, a estudiantes de todo el país y, por el otro, a líderes nacionales de opinión, tiene un objetivo claro: limpiar el nombre de Puebla y los poblanos ante el resto del país. Descubrirles que se terminó la etapa de los preciosos, de Marín y sus abusos. En suma, una operación de relaciones públicas luego de la oscuridad cuasi medieval en la que Puebla se sumió tras el escándalo Cacho. Los efectos del golpe mediático y la posterior investigación de la Suprema Corte de Justicia fueron incalculables. Los grandes empresarios nacionales operaron un boicot a la entidad bajo el cargo de que no funcionaba el Estado de Derecho y los jueces eran empleados del gobernador. La falta de inversiones se tradujo en falta de empleos dignos y bien remunerados. Los poblanos que por una u otra razón viajaban, vivían o trabajan en otro estado de la República eran señalados de “preciosos”. El gobierno federal le cerró todas las puertas a la administración marinista y el presidente Calderón, por supuesto, nunca le concedió una audiencia a Marín. Y, por último, una y otra vez, una y otra vez, los medios nacionales de comunicación se cebaron en el mandatario poblano y provocaron la imagen de un estado con prácticas autoritarias y en donde no se respetaban los derechos fundamentales.


Es cuestión de hacer memoria: la marca Puebla sufrió un golpe terrible, y los poblanos fuimos arrastrados en el desprestigio de un gobernador que se convirtió en lastre incluso para su propio partido. Y lo más irritante, seguro, era compartir el calificativo de “precioso” con Mario Marín.


Puebla, sin embargo, ha cambiado de fondo y merece un reposicionamiento de su marca a lo largo y ancho del país para mostrarle a todos los mexicanos nuestras fortalezas. Se acabó la etapa autoritaria para dar paso a la corresponsabilidad. Tenemos una nueva clase política con visión global y con grandes relacionales nacionales. El gobernador es joven, así como su esposa, y proyectan esa visión de dinamismo de gobernar en mangas de camisa, lejos del estilo acartonado y poco flexible de Marín. Los morenovallistas pueden hablar de tú a tú con los ejecutivos de Televisa y los líderes nacionales de opinión que transmitirán desde Espacio 2011: desde las mejores universidades del mundo, hasta los restaurantes y clubes de postín de la ciudad de México. Tienen historias compartidas y familiares, como el respeto que profesa Bernardo Gómez —el segundo de Azcárraga Jean— a Rafael Moreno Valle Suárez, como lo hemos relatado en otra oportunidad.


Era inevitable y urgente una operación de reposicionamiento de la marca Puebla como un destino de inversiones y turismo, sustentado en un nuevo gobierno alejado de las prácticas autoritarias. Y la capital, por supuesto, es una ciudad joven con muchísimas universidades que hospedan a miles de estudiantes del sur-sureste del país. Una ciudad segura comparada con las capitales del norte sumidas en la matanza, en donde se puede ir de antro sin riesgos de balaceras, levantones y secuestros. Una ciudad adonde los mexicanos pueden enviar a estudiar a sus hijos sin riesgos. Un estado donde se puede vivir, trabajar, comer, divertirse, invertir.


Por supuesto, reposicionar la marca Puebla costará tiempo y dinero. Así que la inversión de 36 millones de pesos, vista desde esa perspectiva, no resulta ni escandalosa ni excesiva. ¿Y Moreno Valle se promocionará a través de Televisa rumbo a su proyecto nacional? Pues parece inevitable, porque Rafael Moreno Valle es el rostro que representa a la entidad y por el que votaron los propios poblanos. A menos, por supuesto, que a algún brillante se le ocurra contratar a un artista tipo Lucero para encargarse de la promoción estatal. Y eso sí es un despropósito.


Por último: las transmisiones de Espacio 2011 podrán seguirse por el canal 999 del sistema Sky o por el canal musical Telehit. Y claro, en los noticiarios y programas de entretenimiento del canal 2 de red nacional abierta.

 



 
 

 

 
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