Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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11/08/2010


La psicosis de los empresarios poblanos (Acento 21)


Como en una chuza de boliche, la nota del portal pirata Agencia 21 tocó varios puntos sensibles de la clase política y empresarial nacida al amparo del PRI y desató la psicosis colectiva en conexión con la detención del empresario Darío López Fernández. De golpe, muchos de los que habían elegido a Miami como destino paradisíaco del exilio en caso de que la persecución del morenovellismo se vuelva una realidad e incluso habían comprado departamentos de lujo, ahora se sienten en la orfandad. Tiene miedo de que les ocurra lo mismo que a Darío López: ser detenidos en presencia de esposa e hijos y recluido en una celda por la DEA. Enfrentar un proceso largo en las cortes estadounidenses, en las que los jueces no pueden comprarse y los abogados cobran en dólares por hora de servicio. Estados Unidos, paraíso del consumismo y el placer, ahora es visto como un territorio amenazante para políticos y empresarios poblanos a causa de las declaraciones vertidas en los sumarios judiciales por el narcoalcalde Rubén Gil, así como el seguimiento de sus transacciones bancarias. ¿Cuántos poblanos son vigilados por la DEA? ¿Cuántos más podrían ser detenidos de forma infamante?


Sin duda, el nerviosismo de esta clase política y empresarial fue aprovechado de forma magistral por un amo de la perversión para transformar el miedo en psicosis. Y es que pese a las graves acusaciones de la nota vertida por el portal Agencia 21, en realidad todo tendría que caer en el vacío una vez que se trata claramente de un instrumento de guerra sucia. Tal portal no tiene ni prestigio ni directorio, mucho menos credibilidad una vez que no hay reportero que firme la nota. El portal Agencia 21 no está relacionado con el nombre de un periodista de prestigio, ni siquiera de medio pelo, y tampoco con ningún grupo empresarial de medios. De alguna forma, es un fantasma que ya fue utilizado en la campaña electoral para relacionar a Javier López Zavala con el narcotráfico y el cártel de los Beltrán Leyva tres días antes de los comicios.


¿Cómo es posible que una nota de un portal sin credibilidad y sin la firma de un periodista desatara tanta psicosis colectiva? ¿Qué saben de sí mismos los personajes señalados que se sienten vulnerables al señalamiento de un fantasma? En cualquier otro caso provocaría risa y no ira.


La mente maestra que ideó el golpe seguramente ríe desde la clandestinidad con las reacciones provocadas por la información fantasma del Agencia 21 que, con un solo tiro, pegó en los conglomerados empresariales más poderosos de la entidad disparando la psicosis. Una sola bola impactó a cuando menos 7 grandes grupos: el de los Julián Ventosa, los Montero-García Calderón, los Posada Cueto; los Nava-Gruconsa; la familia Pacheco y finalmente, los Suárez Rivero –Pepín  y su hijo Goyo- y por último, los López Chargoy. Si a ello sumamos el golpe al grupo de Darío López-Cantelli, resulta que en realidad 8 de los grandes grupos empresariales de Puebla, por no decir todos, se encuentran bajo investigación de la PGR y la SIEDO, y en una de esas también de la DEA.

 

¿Ficción o realidad?

 

¿Beneficiarios de un sexenio o ricos de familia?

 

¿Empresarios de gran calado y visión, prestanombres o lavadores de dinero?

 

¿Riqueza sucia o limpia la de los Amos de Puebla?

 

Por supuesto que el tema no puede eludirse, pero debe hacerse bajo una investigación periodística rigurosa y no bajo los dardos fantasmales de un portal informativo de la guerra sucia que únicamente debería provocar risa. ¿Qué algunos tuvieron un crecimiento extraordinario en el sexenio marinista como el grupo Nava-Gruconsa? Por supuesto. ¿Qué otros tienen su origen en fortunas familiares como los Suárez-Montoto? Claro. ¿Y qué algunos más, además de riqueza heredada la han acrecentado con acusaciones de despojos como las que enfrentan los Posada Cueto en tribunales locales y federales? Es cierto. Pero así como entre perros hay razas, también hay riquezas más sospechosas que otras.

 

No puede olvidarse que una de las hipótesis que este espacio ha manejado es la ausencia de una auténtica clase empresarial poblana, en el sentido de emprendedores y generadores de riqueza. No es un secreto que una gran parte de las fortunas en Puebla se construyó al amparo del poder político. En otras palabras: que solo una gran cercanía al gobernador en turno garantiza empresas saludables y llenas de contratos. Es importante recordar que no hay una sola empresa poblana que pueda cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores. Ni siquiera tenemos un ranking objetivo de cuál o cuáles son los empresarios más ricos de Puebla. Todo es rumor o sospecha o envanecimientos. Y es que la riqueza, en nuestra aldea, no es un fenómeno público sino privado.

 

¿Qué algunos de los señalados tiene cuentas pendientes con la justicia? Por supuesto. Pero su nerviosismo y psicosis sólo los evidencia, cuando en realidad deberían reír a tambor batiente ante señalamientos fantasmas y dar la cara a la sociedad. El que nada debe, nada teme. El ocultamiento y la preocupación, sólo hará crecer la suspicacia para satisfacción de la mente maestra que ideó el golpe para generar un efecto de psicosis.

 

Y por último, tales empresarios no deberían olvidar que vivimos una transición política: que los viejos protectores se han ido y se construye un orden nuevo de que, tautológicamente, surgirán nuevos grupos empresariales al amparo del nuevo grupo en el poder. Quizá ahí se halla el meollo del asunto. Y de la acusación. Porque para que lo nuevo surja, lo viejo debe morir.

 



 
 

 

 
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