Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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11/10/2012


Presupuesto 2013: termómetro de la relación EPN-RMV


El periodo de transición entre la administración saliente de Felipe Calderón y la entrante de Enrique Peña Nieto ha generado un interregno en la definición de las lógicas que regirán las relaciones entre el gobierno federal y los estatales. El morbo se da especialmente en las 20 entidades gobernadas por el PRI, que tras 12 años de alternancia, volverán a tener jefe político. Pero también resulta trascendente cómo se comportará con las entidades que la oposición tiene en su poder, especialmente en aquéllas que tendrán comicios intermedios como en Puebla. Los cálculos indican que en el marco de la aprobación de la reforma energética, Peña Nieto buscará una relación tersa y el apoyo de interlocutores válidos como Moreno Valle. Pero, ¿y si no es así? ¿Qué ocurrirá si se priorizan las guerras electorales? ¿Cómo reaccionaran los gobernadores?


La redefinición de las relaciones siempre tensas entre el gobierno federal y las entidades federativas pasa por tres momentos bien definidos. El más importante, por supuesto, es la aprobación del Presupuesto Federal 2013 y en el que se demostrará la auténtica cercanía y apoyo. Pero por el tintero pasan dos temas desapercibidos pero que afectarán el poder cuasi virreinal de los mandatarios estatales: la muy próxima aprobación de la Ley de Contabilidad Gubernamental y la iniciativa priista para aprobar una Ley de Transparencia con efectos nacionales.


En la definición del Presupuesto 2013 se demostrará si el nuevo gobierno federal ve bien a Moreno Valle y lo considera dentro de su lista de aliados, o de plano ya lo ve como un posible rival para el 2018. La incertidumbre es total no sólo para el gobernador poblano por ser emanado de un partido de oposición, sino que incluso alcanza a los propios mandatarios priistas. ¿Por qué? Porque desde 2000 en adelante la negociación de los dineros se volvió un estira y afloja entre el poder central y los regionales: no en balde las entidades federativas vieron crecer exponencialmente el dinero que les enviaba la Federación.


Los mecanismos de presión hacia los gobiernos de Fox y Calderón provenían del hecho de que el PRI siempre mantuvo la mayoría de las entidades federativas. Pero también a los panistas les fue muy bien. El primer año de Moreno Valle, en la negociación del Presupuesto 2011, Puebla se llevó 54 mil 500 millones de pesos. Y ya para el 2012, gracias a la excelente labor de cabildeo de Roberto Moya, se alcanzó el techo histórico de 57 mil millones.


¿Cuánto recibirá la entidad en 2013? De acuerdo con el apotegma “amistad que no se ve reflejada en la nómina es pura demagogia”, si en verdad Peña Nieto quiere una buena relación con Puebla deberá ser mayor a 57 mil millones de pesos, porque igual o menor sería un agravio. ¿Peña Nieto va a darle dinero a Moreno Valle para que gane las elecciones del 2013?


Varios proyectos están en riesgo: la nueva línea del Metrobús, el reencarpetamiento completo del Periférico y, sobretodo, el segundo piso de la Autopista, cuyo costo será superior a los 12 mil millones de pesos, un compromiso asumido en campaña por el exgobernador mexiquense. ¿Qué proyectos apoyará Peña Nieto? ¿Qué va a hacer con las demandas de los gobernadores priistas que, sintiéndose ganadores con derecho, van a pedir más dinero? ¿Cómo los va a aplacar y repartir una cobija que, por definición, es limitada?


Pero los gobernadores, tanto del PRI como del PAN y del PRD, tienen un mal presentimiento porque dos instrumentos legales van a limitar su poder feudal de los años de la alternancia. La Ley de Contabilidad Gubernamental, ya aprobada en el Senado y que espera el visto bueno en San Lázaro para antes del 30 de octubre, evita el teje y maneje de los dineros públicos y la opacidad en la contratación de deuda. Los gobernadores tienen como cosa común mover recursos de un fondo a otro sin que nadie se dé cuenta, y reponer el dinero. Pero tal ley abre un principio de máxima publicidad: se acabó el manoseo que hizo entrar en bancarrota a estos como Coahuila, Michoacán y recientemente Chiapas.


Los gobernadores están que trinan, pero no se animan a presentar un frente abierto para modificar el dictamen de la Ley de Contabilidad. Pero además, Peña Nieto les asestó otro golpe con su iniciativa de Ley de Transparencia nacional porque ya no podrán escamotear el cumplimiento de las obligaciones de rendición de cuentas, ni mantener Comisiones de Acceso a la Información a modo o literalmente famélicas. El proyecto que ya fue presentado a las bancadas tricolores establece la creación de un mega IFAI que se encargaría de resolver las peticiones de acceso a la información de todas las entidades federativas.


Ley de Contabilidad y Ley de Transparencia de alcance nacional son tiros de precisión en contra del poder que acumularon los gobernadores en 12 años. Y visto de alguna forma, reprimir el regionalismo y volver a fortalecer el centralismo, alfa y omega de la Presidencia Imperial.

 

Poco menos de dos meses de incertidumbre: pero los misterios de la relación entre Peña Nieto y Moreno Valle empezarán a desvelarse tan pronto como arranque la negociación del Presupuesto 2013.

 

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