Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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12/05/2011


El I have a dream de Moreno Valle


A Moreno Valle ya no lo obsesionan sus primeros cien días de gobierno.

 

Traspasada la meta provisional con el consenso absoluto de la sociedad poblana que le da altas calificaciones, su mirada se posa ahora en una gran visión.


En la planeación de los próximos 30 años del desarrollo de la entidad.


A la manera de Martin Luther King, el gobernador dijo: I have a dream!


El sueño de que Puebla sea el estado número uno del país.


Flanqueado por dos aliados inestimables por su capacidad para dotar de recursos al gobierno, los secretarios de Hacienda y Energía.


Escoltado por el líder de su oposición, Juan Carlos Lastiri, dócil hasta maullar, así como del resto de los diputados federales del tricolor que esperan con ansia su saludo.


Rodeado por los miembros del Congreso que le prestan devoción, entre los que se incluye a José Juan Espinosa, arrepentido por sus pecados del pasado reciente.


Aplaudido por los dueños y directores de los medios de comunicación que han decidido darle una cobertura leal.


Respaldado por el empresariado local, esperanzado aún en tener las ingentes prebendas que le dieron los gobiernos priistas.


En el centro de todos, en su galaxia, un Moreno Valle exultante, emocionado en la meta que se autoimpuso.


Cien días que son buen presagio de los 2 mil 90 que quedan por venir.


Cien días que son insuficientes para prever las tormentas del futuro.


Cien días que no dan pista sobre el crucigrama político del 2012.


Y tampoco de los colaboradores que aguantarán el paso hasta el final.


Los cien días del origen del triunfo o del desastre.


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Rafael Moreno Valle cumplió sus 34 compromisos de la toma de protesta de manera hollywoodesca.


En un video de excelente manufactura, idea genial de Marcelo García Almaguer, fueron contrastándose las frases del discurso del Centro Expositor contra el cumplimiento fáctico de cada uno de ellos.


Lejos del culto a la personalidad, el video, que en realidad parecía tráiler, no dejó fuera a nadie: imágenes de diputados, funcionarios federales, miembros del gabinete, personajes foráneos.


Todos aquellos que tuvieron participación en el cumplimiento de los cien días tuvieron sus tres segundos de efímera fama.


Tomas precisas, funcionarios sonriendo, documentos en alto.


Todo resumido en un video de alta definición, tal y como lo definen los cánones de la sociedad global.


Previo al tráiler de la película Súper Rafa y sus 100 días, el secretario de Finanzas mostró su poca habilidad oratoria a la hora de pedir el voto para el Plan Estatal de Desarrollo que nadie había leído.


El voto plenario de los miembros del gabinete que, extenuados, prefirieron el bajo perfil y ocuparon las últimas sillas del proscenio VIP en forma de sillas blancas.


Mientras el titular de Finanzas tartamudeaba frente a los 5 mil asistentes al auditorio Siglo XXI, Moreno Valle gesticulaba a sus asistentes y les pedía ejemplares del documento para entregarlos a Cordero y Meade.


Sólo la diligente intervención de Gustavo Casillas terminó el desaguisado.


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Invitado especial del gobernador, Ernesto Cordero aprovechó su nueva visita para volver a hacer protagonismo de frente a una hipotética candidatura presidencial del PAN.


Su discurso anti-PRI, sin embargo, no resultó convincente para nadie.


Y es que el secretario de Hacienda tiene el mismo carisma y agilidad que C3PO, el robot de La guerra de las galaxias.


Una lechuga es más interesante.


La única frase que dejó para el recuerdo fue el viejo apotegma priista de que amistad que no se refleja en la nómina, es pura demagogia.


En otras palabras, que el apoyo político que Moreno Valle le presta al secretario de Hacienda regresa en forma de dinero para impulsar programas del gobierno morenovallista.


Visto así, quién no quisiera ser amigo-porrista del secretario de Hacienda, por más que sus limitadas capacidades no le auguren buen futuro.


Y qué tal aquella premonición de “si Rafael Moreno Valle gobierna los 2 mil 90 días que le quedan…”.


Ojo en el “si” condicional.


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Los colores de la coalición Compromiso por Puebla lucieron incompletos en la celebración de los cien días del gobernador.


Por parte del PAN, ahí estuvieron Gustavo Madero y Juan Carlos Mondragón, quien se llevó sonora ovación cuando fue presentado.


También el amarillo del sol azteca con su líder nacional, Jesús Zambrano, y el local, Miguel Ángel de la Rosa. En el presídium VIP también encontró sitio Luis Miguel Barbosa.


Elba Esther Gordillo no pudo enviar mejor representación al lucimiento de su cachorro, pues hasta el auditorio Siglo XXI llegaron Mónica Arriola, su hija, y Fernando Yáñez, su yerno.


Pero el color naranja de Convergencia brilló por su ausencia, símbolo de las malas relaciones con la dirigencia nacional. Eso sí, Eukid Castañón ocupó lugar en la primera fila del recinto.


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Gracias al tráiler hollywoodense preparado por Marcelo García, el gobernador ya no tuvo que desgastarse en reafirmar el cumplimiento de sus compromisos.


El tiempo lo ocupó para pronunciar una pieza oratoria encadenada y contundente.


I have a dream.


El sueño de que Puebla sea la mejor entidad del país.


Y para ello convocó a una amplia, amplísima consulta que defina las herramientas de política pública de la planeación para los próximos 30 años.


La gran visión de un liderazgo que conserva intacto su impulso original.

 

Un impulso que debe durar, además de los primeros cien, otros 2 mil 90 días.

 



 
 

 

 
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