Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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12/11/2012


El regreso del Góber precioso: la conspiración del Luna Canela



Mala señal es que las ratas le pierdan el miedo al gato. Luego de esconderse varios meses y llevar una vida semiclandestina, Mario Marín ha decretado su regreso a la escena política de Puebla para influir en el proceso electoral de 2013. “Es la hora de la revancha”, comunicó a muchos de los que fueron sus principales colaboradores y cómplices, a quienes reunió en el hotel-spa propiedad de Rodolfo Chávez Carretero el jueves pasado, en donde fueron descubiertos en plena conspiración por CAMBIO, según la evidencia fotográfica irrefutable que presentamos a nuestros lectores. No hay duda: la conspiración del Luna Canela está en marcha. Las palabras del “Góber precioso” tampoco dejan lugar a dudas: “vamos a recuperar Puebla para el PRI y para nosotros”.


El diagnóstico que Mario Marín presentó a sus fieles parte de una premisa: las mejoras horas de Moreno Valle se terminaron y a partir del 1 de diciembre comenzará a escribirse una historia diferente cuando Enrique Peña Nieto asuma la Presidencia de la República. Llegó la hora de la revancha, dice el “Góber precioso”, porque el morenovallismo no pudo acabar con los marinistas. Y ahí sí acierta: luego de dos años de procesos administrativos y penales, el único saldo visible es Alfredo Arango en la cárcel y Javier García Ramírez prófugo. Sobre el exsecretario de Obras Públicas, sin embargo, Marín dijo que “está bien cuidado” aunque no dio pistas de su paradero.


Las gráficas obtenidas por CAMBIO muestran a un grupo relajado, heterodoxo, contento por su inminente redención. Gerardo Pérez Salazar, el extitular de Finanzas a quien el morenovallismo sólo logró inhabilitar por un año, camina con tequila en mano. Marín no lleva vaso en la mano, pero sí Rafael Moreno Valle Buitrón. Raro. Con copas, también, lucen Miguel Ángel Martínez —ex de Protección Civil—, Joé Hernández Corona, Jorge Arroyo y Vicente Gil Luna, el notario auxiliar de Marín y cuñado de Valentín Meneses.


En estos años el subsecretario Mendoza perdió varios kilos aunque su cuenta ganó varios ceros. El extitular de Finanzas luce una melena crecida y por el coronel José Luis Sobreira no pasan los años. El exsubsecretario Efraín Ruiz Meneses festeja que la Contraloría no haya podido probar sus acusaciones. El marinismo ríe porque “el morenovallismo le hizo lo que el viento a Juárez”.


El “Góber precioso” pasa revista a los dos años de gobierno de su sucesor: “no le fue mal, pero contó con el apoyo del gobierno federal que a nosotros nos negaron. A partir del 1 de diciembre va a sentir el frío porque Peña Nieto no lo quiere”.


Mario Marín, en plena conspiración del Luna Canela, apuesta por la desmemoria de los poblanos. Que nadie recuerde el caso Cacho, el saqueo del erario, los megaproyectos fracasados, el desprestigio de la corrupción. Ninguno de los presentes sufre las cuitas del desempleo: todos, o casi, se enriquecieron brutalmente. La muestra la pone Chávez Carretero, acusado de malversar 500 millones de pesos en el CAPCEE, quien la hace de anfitrión en su paraíso de 20 millones de pesos.


El tiempo, sin embargo, pasa factura y los principales exponentes de la burbuja marinista brillan por su ausencia. Los compadres Valentín Meneses y Mario Montero ni siquiera ponen pretexto a su ausencia. Tampoco Javier López Zavala, su heredero político, a quien legó su estructura política pero falló en la hora buena del proyecto transexenal.


El mensaje es claro: vamos a impulsar candidatos a alcaldías y diputaciones. Una primera directriz es fortalecer las expresiones en contra de Fernando Morales Martínez: “es un cabrón traidor”. Palabras semejantes tiene el “Góber precioso” para Enrique Agüera: “pactó con Moreno Valle, no es confiable


Por descarte, la estructura política del marinismo va a jugar en la alcaldía con la joven estrella de la política poblana, Pepe Chedraui: “tiene buena imagen, hay que aprovechar que traerá el impulso de Peña Nieto. Su papá es amigo”.


Las gráficas del marinismo recuerdan aquella película de Quentin Tarantino, Perros de reserva. A los marinistas solamente les faltan los trajes y corbatas negras pero tienen el mismo cinismo de la pandilla encabezada por Harvey Keitel. No sabremos si tendrán el mismo final.


Mario Marín regresa a desafiar a Moreno Valle, confiado en una parte de la política de la impunidad que impidió que fuera juzgado, y en la otra en la abierta ineficiencia de la contralora Patricia Leal que nunca pudo cerrar un proceso penal o administrativo en contra de todos ellos, pese a su ostensible enriquecimiento.


La conspiración del Luna Canela es sólo un principio. En las próximas semanas, según les adelantó el “Góber precioso” a sus fieles, viajará al interior del estado. Reactivará sus relaciones empresariales y mediáticas. Evaluará perfiles para impulsarlos a presidentes municipales y diputados. El objetivo es ganarle a Moreno Valle el Congreso y la alcaldía de la capital. Hay que recordar sus palabras: “vamos a recuperar Puebla, para el PRI y para nosotros”.

 

Sí: Mario Marín quiere regresar a la vida pública. Depende de nosotros impedirlo. Que la rata vuelva a tenerle miedo al gato.

 

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