Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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13/02/2012


La familia disfuncional del PAN


El de Acción Nacional y Rafael Moreno Valle es un matrimonio forjado en el infierno. La vida en común es tortuosa, difícil y conflictiva, pero no tiene visos para cuándo terminar porque el divorcio le sale más caro a ambos cónyuges. Los intentos de reconciliación son breves, terminan abruptamente y la constante es la luna de hiel. ¿Quién decidió este curso de los acontecimientos? Probablemente nadie y todos a la vez. Las diferencias parten de un hecho fundamental de la cultura política: en la visión priista en la que fue formado Moreno Valle, el gobernador es el jefe del partido. En la visión del Yunque, tener un gobernador emanado del PAN es un accidente que no debe desapropiarlo del partido. Y en esa lógica se mueven ambos. Moreno Valle maniobra para conseguir más espacios dentro del PAN —no siempre con los operadores adecuados— y las Familias Custodias maniobran para impedirlo con el objetivo de resistir los próximos cinco años. En la batalla estratégica se dan negociaciones y treguas mutuas. Pero el conflicto vive ahí, en la disputa por la propiedad del PAN y sus candidaturas.


La batalla ha trascendido ya la esfera puramente local. El Yunque como organización nacional ha decidido respaldar el pleito con sus personeros poblanos. No existe otra forma de explicar la inexplicable candidatura plurinominal al Senado de Ana Teresa Aranda propuesta por el estado de… Guerrero. La organización maniobró a través de Cecilia Romero —secretaria general del partido—, quien la colocó ahí como un elemento de presión hacia el gobernador poblano.


Tanto ha trascendido a nivel nacional el pleito entre el PAN poblano y el gobernador, terminada la operación cicatriz con el Presidente Calderón y Ernesto Cordero, Josefina Vázquez Mota se trasladó inmediatamente a Puebla para cerrar heridas. La foto de la candidata presidencial en la residencia oficial es el vivo retrato de una familia disfuncional. El cruce de historias es abrumador.


Ángel Alonso Díaz Caneja y Roberto Grajales, operadores morenovallistas, hace tiempo fueron expulsados de la organización bajo el cargo de traición. Javier Lozano Alarcón encarna el paradigma del arribista y del político que repta para subir. Gerardo Maldonado Balvanera es un tonto útil que operó la afiliación clandestina del Comité Municipal. Dolores Parra y Miguel Ángel Huepa, los alcaldes de las Cholulas, responden a los intereses del mandatario estatal, pero en la interna mostraron su incapacidad para operar. Eliseo Lezama es un alcalde que al principio quiso alinearse al equipo del gobernador pero lleva la señal de traidor en la frente. Augusta Díaz de Rivera, personera del Yunque, ejemplo vivo de que en el PAN se puede subir sin aportar nada. Y qué decir de la primera fila de la foto: la dupla Mondragón-Rivera que no traga ni mastica a Moreno Valle.


En el cuadro de la familia disfuncional panista destacan dos figuras: Fernando Manzanilla y Eukid Castañón. Ambos, se sabe, formaron parte de Convergencia hasta hace unos meses. ¿Y ahora son panistas? ¿Cuándo se afiliaron? ¿Hacia qué posiciones se dirigen? Su presencia refleja un fracaso fundamental del gobernador Moreno Valle en su relación tempestuosa con su partido: un año después de tomar el poder ninguno de los miembros de su círculo íntimo ha podido congraciarse con las elites del partido. Si el gobernador quiere que Manzanilla sea alcalde o minigobernador y que Castañón sea diputado plurinominal necesariamente requiere que recorran el camino del PAN. ¿Y qué hacer cuando el rechazo a todo lo que huela a morenovallismo es frontal?


En la familia disfuncional no hay paz duradera. Previo a la visita de Josefina Vázquez Mota hubo acuerdos entre el morenovallismo y los personeros del Yunque una vez que la candidata presidencial entregó el mando de la campaña local al gobernador y sus operadores. Pese a sus incendiarias declaraciones, se dio a Ángel Alonso Díaz Caneja la voz a nombre de todos los que habían trabajado a favor de Ernesto Cordero. Tan pronto inició su discurso, arrancó la rechifla que subrepticiamente le prepararon Mondragón y “Lalo” Rivera. Nuevamente, los acuerdos se fueron al caño.


Mondragón y el monaguillo Rivera, instalados en su triunfalismo, desoyeron el mensaje de Vázquez Mota: construir un solo equipo y evitar las diferencias. Ahora quien pagará los platos rotos será Augusta Díaz de Rivera, a quien los morenovallistas prometen aplastar pese a su cercanía con la candidata presidencial. Como nadie pone la otra mejilla tampoco se descarta que vuele por los aires el supuesto acuerdo para que Rafael Micalco, Eukid Castañón y Angélica Ramírez encabecen la lista de plurinominales.

 

Sí: ayer Josefina, Moreno Valle y “Lalo” se tomaron la foto de la falsa reconciliación. Las sonrisas no borran las aviesas intenciones. La pose actuada tampoco elimina una historia de rencores. Que nadie se llame a sorpresa: el fondo del conflicto es la disputa sobre la propiedad de la franquicia de Acción Nacional. Vázquez Mota todavía no toma nota de que la disputa en Puebla no se ha cerrado, ni se cerrará. Y que en el trayecto de la campaña presidencial le dará muchos dolores de cabeza.

 



 
 

 

 
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