Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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13/06/2011


Los peces chicos que la contralora pesca en el mar de la pipitilla


Leyendo la lista de investigaciones y procedimientos que la Contraloría estatal ha abierto en contra de los funcionarios marinistas de la pasada administración, uno no sabe si Patricia Leal ha hecho muy bien su trabajo o de plano muy mal. Y es que si la orden del gobernador Moreno Valle a la titular de la Contraloría fue no tocar ni con el pétalo de una rosa a los peces gordos del gobierno marinista, pues la nota es excelente. Que le pongan su sello de abejita trabajadora. Ahora que, si en realidad debía cumplir con un proceso de entrega-recepción riguroso que colmara las expectativas de los poblanos para hacer justicia tras un sexenio de corrupción, pues anda, su oso perezoso. Hasta el momento, de los 101 procesos abiertos, únicamente 25 se encuentran en la etapa de dictaminación o procedimiento administrativo. Y en ellos apenas resaltan los nombres de Blas Villegas Lara, Armando Toxqui y un subsecretario de Obra, pero nadie más. Por supuesto, en la lista de marras no espere ver a alguno de los intocables llámese el mismísimo Mario Marín, Javier García Ramírez, Alfredo Arango o tantos más. Sí, Patricia Leal, con su fama de “contralora de hierro”, ha decidido perseguir a la pipitilla del marinismo.


Por supuesto que la lista puede verse con un natural sospechosismo. No faltará quien piense que el listado actualizado hasta el 31 de mayo pueda actualizarse en el momento menos pensado para dar paso a un pez gordo. Lamento decepcionarlos, pues no conocen la naturaleza y procedimiento de las investigaciones administrativas. Las delegaciones en la Contraloría son las encargadas de llevar a cabo las investigaciones de las posibles violaciones a la Ley de Responsabilidad de Servidores Públicos, de la Ley Orgánica de la Administración así como el entramado legal que vigila la correcta aplicación del presupuesto. Con “los pelos de la burra en la mano” procede a notificar a la Contraloría, quien determina el inicio del procedimiento tras garantizar el derecho de audiencia a los presuntos inculpados, quienes pueden aportar pruebas de descargo. Tras la finalización, se determina la sanción que puede ir desde una amonestación privada, hasta la inhabilitación y denuncia penal.


Visto así, parece difícil que Patricia Leal pueda guardarse más de dos ases bajo la manga: investigaciones en el mayor de los sigilos. Se arriesga, sin embargo, a que los procedimientos no terminen en nada y a que la Contraloría haga el ridículo por no garantizar el derecho de audiencia a los funcionarios marinistas investigados. Un amparo sencillo tumbaría los procedimientos ya que los presuntos inculpados no tuvieron oportunidad de ofrecer sus pruebas de descargo. Llámese Arango, Pérez Salazar, Marín, o alguno de los 101 funcionarios pipitilla contra los que se mantienen abiertas investigaciones y procedimientos. Tiene razón el gobernador Moreno Valle cuando dice que no violará la legalidad ni habrá cacería de brujas. Mal haría Patricia Leal en andar ocultando expedientes.


Pero volvamos a la hipótesis principal, es decir, si Patricia Leal ha cumplido con su encargo, o si en realidad ha hecho un pésimo trabajo que apenas le ha permitido procesar a unos cuantos marinistas de la pipitilla. Creo que en realidad Moreno Valle la designó en la Contraloría por esa razón: una funcionaria cumplidora pero que tampoco daría problemas para mantener los acuerdos de gobernabilidad con el régimen anterior, que otros llaman acuerdos de impunidad. Otro escenario diferente tendríamos si al cargo hubiera llegado el talentoso Eukid Castañón, experto en cierre de administraciones y que, incluso, fue coordinador de asesores del contralor allá en los años del melquiadismo. A él no se le habrían escapado esos peces.


Con sus pobres investigaciones sobre los desfalcos cometidos por los marinistas de los que abundan pruebas periodísticas, Patricia Leal se convierte en cómplice por omisión de las irregularidades cometidas en el sexenio anterior. Puede ser que sus no-resultados sean al final la misión que le encargó su jefe el gobernador, pero más tarde que temprano la historia la alcanzará. Y su única prueba para defenderse será la pobre, muy pobre, relación de marinistas investigados.


*** La buena y la mala suerte de Pablo Rodríguez Regordosa. Al secretario de Economía ya le entró el gusto por el turismo pagado con el erario. Hace dos semanas agarró sus maletas para viajar a España a representar al gobierno poblano en la beatificación de Juan de Palafox y Mendoza. Supuestamente se reunió con empresarios de la península. Hasta el momento, no ha rendido cuentas de las inversiones que amarró para Puebla.

 

Creciendo las millas de su tarjeta, Pablo Rodríguez decidió irse este fin de semana a Canadá, nuevamente, a una supuesta reunión con inversionistas. Habrá tenido mala suerte porque parece que no arregló ninguna inversión para la entidad. La mala suerte, sin embargo, se compensó con la buena de viajar a Canadá al mismo tiempo que se celebró el Gran Premio de Fórmula 1. Y nada como ver una emocionante carrera ganada por Jenson Button, la nueva figura del circuito. Lo que Pablo dice, se hace.

 



 
 

 

 
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