Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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13/07/2010


Los ganadores tienen el deber de liquidar el patrimonialismo


En medio de las borracheras de la victoria y las loas al nuevo todopoderoso ocurren las desviaciones éticas de los proyectos renovadores de la política. Es una historia escrita mil veces en el transcurso de la humanidad: en su arduo camino a la cúspide, el aspirante a Príncipe promete que el poder no lo va a cambiar. Que no abandonará ni a sus principios ni a sus causas. Una vez asentado en él, comienza una progresiva transformación, un alejamiento de las causas y los principios, pues los halagos, lisonjas y adulaciones lo despojan de la idea del Hombre Hecho A Sí Mismo para convertirse en el Enviado Providencial Que Todo Lo Puede Y Todo Lo Sabe. Los griegos los sabían: el poder tiende a una degeneración irremediable.


Escribo esto en medio del alud de lisonjas que comienza a crecer alrededor del proyecto morenovallista y para fijar la misión histórica a partir de la que se juzgará al nuevo régimen, el sol naciente que apenas despunta: de nada servirá la Alternancia ofrecida por Rafael Moreno Valle si en realidad no se consolida una Transición en las lógicas fundamentales del sistema político. En otras palabras: el cambio de partido en el poder –o de alianza- resulta insuficiente si no se elimina el autoritarismo y el patrimonialismo que envilecieron al régimen de Mario Marín. La misión histórica de Moreno Valle, precisamente, es liquidar ambas lógicas que han retrasado el desarrollo de Puebla.


Patrimonialista y autoritarismo son las dos caras de una misma moneda. A lo largo del sexenio, Marín dispuso de la cosa pública como si fuera su patrimonio personal y/o familiar: a sus amigos, cortesanos y aduladores los llenó de prebendas y contratos, así como de candidaturas y puestos públicos. Dominó con mano de hierro los Poderes Legislativos y Judicial hasta convertirse en Gran Legislador y Supremo Juez. Sin crítica de la prensa y mecanismos de autocorrección el gobierno se convirtió en una banda de amigos y no en un colectivo de funcionarios. El escándalo Cacho lo sometió al escarnio nacional, y aunque libró los procesos judiciales, nunca pudo restaurar su cercanía a la sociedad hasta convertirse en un gobernador alejado del pueblo. Su final apoteósico destruyó su propia leyenda y su lugar en la Historia: lleno de obras magnas inservibles y ejerciendo fallidamente su potestad de Gran Elector. La imposición de Javier López Zavala, el usufructo del PRI como una extensión más de su patrimonio personal, es la historia de una sucesión fallida.


A lo largo de la campaña Moreno Valle prometió una alternancia de poder pero nunca una transición democrática, su verdadera misión: liquidar el autoritarismo y el patrimonialismo. La primera fase consistirá en redefinir su postura respecto del Poder Legislativo y Judicial. Ahí se encuentra la hoja de ruta. El Congreso Local, por primera vez, no tendrá mayoría pese a que el ente Compromiso por Puebla alcanza los 21 diputados, es decir, la mitad más uno. La primera decisión para por permitir la reforma del Congreso eliminando la Gran Comisión o obstruir una Junta de Coordinador Política que dé cabida a todos los partidos.


En estricto sentido no existirá la bancada de Compromiso por Puebla, sino la del PAN, la del PRD, la del PANAL y la del Convergencia. ¿Querrá constituirse Moreno Valle como el Gran Legislador repitiendo las práctica de sus antecesores priistas o permitirá un nuevo juego de fuerzas?  Tampoco vale la ingenuidad y el gobernador electo necesita garantizar una mayoría en la que incluso pueden participar algunos diputados priístas. Pero la cuestión fundamental es si querrá erigirse como Jefe de su Bancada.


¿Y a todo esto, cuál es su bancada? ¿El PAN? El domingo, en medio de la fiesta de la victoria, su partido de origen lanzó un mensaje de insumisión: los panistas se ausentaron masivamente de la mesa de festejo ante la preponderancia que asumió el SNTE y Nueva Alianza. A diferencia de los priístas, en los albiazules no existe el genoma de la sumisión e incluso les cuesta trabajo adaptarse al rol del partido en el poder. No es una mala noticia que desde el PAN provengan contrapesos, como el que ejercerá Eduardo Rivera en la presidencia municipal, donde se refugiará el panismo duro. El PAN deberá elegir en apoyar a un gobernador aliancista, ejercer de contrapeso o de plano, volverse su oposición.


Respecto del Poder Judicial hay una urgencia clara de reforma, un tema discursivo que Moreno Valle percutió a lo largo de la campaña al subrayar al Tribunal Superior de Justicia como el peor del país. Ahí la tensión será fuerte, puesto que la mafia de magistrados ha resistido desde finales de los noventa la creación de un Consejo de la Judicatura encargado de vigilar la calidad de la impartición de justicia y de sus funcionarios. La justicia poblana ahora es ejemplo de influyentismo y nepotismo, y no en balde 12 magistrados se curaron en salud al iniciar los trámites de jubilación anticipada, aunque prometen terminar el sexenio.


Los griegos distinguían el buen gobierno del malo sobre la base de si se gobernaba para todos o únicamente para los intereses del grupo en el poder. Por ello, el riesgo mayor del gobierno morenovallista será definir su relación con el SNTE y los privilegios que recibirán a los servicios prestados en la campaña. El domingo el magisterio exultaba felicidad asumiendo al próximo gobierno estatal como propio. Y razones no le faltan, pues si de por sí son receptores de todo tipo de privilegios,  ¿cómo no lo serán con un gobernador al que prestaron servicios vitales? ¿Cómo le dirá que no Moreno Valle a Elba Esther? ¿Cómo negarle algo? Mañana continuamos.


*** La agenda del gobernador electo. Rafael Moreno Valle se reunió con los dirigentes de los cuatro partidos y sus operadores electorales más cercanos, así como el equipo compacto, en una celebración íntima en un Rancho por el rumbo de Haras. Fue un festejo hermético e íntimo custodiado por la PFP. Luego, se entrevistó con los delegados federales para agradecerles su apoyo y empezar a delinear la relación que tendrá el nuevo gobierno estatal con las instancias federales.


*** Que no se va, no se va y no se va. Pese a que la alcaldesa Alcalá anunció el regreso de Victor Giorgana a la Sedeso municipal, el interino Salvador Sánchez dice que lo nombraron de forma definitiva y que su jefa le debe muchas, por lo que es tiempo de pagarle. Dicen que ya se atrincheró en su oficina, mandó a tapiar la puerta y se encadenó al escritorio para impedir el regreso de Giorgana. ¿Tanto le deberán? La mejor decisión la tomará la presidenta municipal.

 



 
 

 

 
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