Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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14/09/2011


El JJ busca el perdón del morenovallismo


Claro que nos gustaría que el ya célebre JJ de Puebla, José Juan Espinosa, tuviera una candidatura plurinominal a diputado federal para el próximo año. Y por supuesto, que a lo largo de toda la campaña lo acompañara su audioescándalo. Que los medios nacionales de comunicación lo pusieran como un ejemplo de la izquierda progresista que apoya a Andrés Manuel López Obrador. Y que el tabasqueño pagara el costo electoral de traer en sus alforjas a tan insigne personaje. Hasta ahora, el partido Movimiento Ciudadano —antes Convergencia— se niega a pagar el costo mediático de las andanzas del JJ, miembro de su dirección nacional colegiada. Luis Walton de plano escondió la cabeza y rechazó las numerosas peticiones de entrevista de los medios poblanos, al igual que Dante Delgado, mentor del diputado local. Pero si premian su comportamiento con una candidatura, no podrán escapar de pagar el costo electoral en los competidos comicios federales. ¿Puede darse ese lujo López Obrador? No lo creo.


La hipótesis de buena parte de la prensa marinista resulta inverosímil: tras el audioescándalo de José Juan y la supuesta embestida del morenovallismo, López Obrador lo premiaría con una diputación federal para llevar su voz crítica al Congreso de la Unión. Pero hasta donde se sabe, ni el gobernador Moreno Valle ni Fernando Manzanilla le pidieron al exNiño Naranja que extorsionara a Dolores Parra, alcaldesa de San Pedro Cholula. Que le exigiera obra pública, plazas laborales, compra de vehículos y un fondo de gestión para “sus” regidores. Tampoco que cometiera tráfico de influencias al solicitar apoyo para López Obrador usufructuando su cargo como presidente del Comité de Administración. Y mucho menos que cobrara el dinero sucio del cochinito legislativo pese a su condición de “diputado crítico”.


Como el pez, José Juan murió por su propia boca. O en otras palabras: para tener la lengua larga, hay que tener la cola corta. Y el lópezobradorista vaya que la tiene muy larga. Tanto que ya empieza a pagar. A falta de la votación en el pleno, fue destituido de la presidencia del Comité de Administración. Y lo que viene.


La prensa marinista vende otra hipótesis inverosímil: si despojan a José Juan del fuero para que enfrente sus denuncias en la PGJ, lo harán un mártir de la democracia, al igual que hizo Fox con López Obrador. Es un absurdo: contra el tabasqueño no había una prueba objetiva que lo imputara. Incluso, tenía el pretexto de desacatar la orden judicial para abrir a una calle que llevaba a un hospital. En el caso de José Juan lo inculpa su propia voz: un audio que es prueba plena de la extorsión.


Subrayo: la grabación puede ser prueba plena para que la PGJ solicite el juicio de procedencia al Congreso local. ¿Por qué? La grabación no es ilegal en el sentido de provenir de una intervención telefónica. En el audio presentado por CAMBIO es evidente que la conversación transcurre con ambos implicados de frente, cara a cara. La Suprema Corte ha modificado sus criterios, de tal forma que en determinados contextos puede aceptarse como prueba la grabación entre sujetos. Reitero: el audio no parece provenir de una intervención telefónica, la situación en la que se requiere la autorización de un juez.


José Juan Espinosa vive inmerso en su estrategia de control de daños tras el audioescándalo. Tras su beligerancia original en contra de Fernando Manzanilla, ahora guarda silencio esperando una negociación que salve su cabeza. Ayer hizo acto de presencia con la cola entre las patas en la conmemoración de la gesta de los Niños Héroes. Tuvo palabras elogiosas y de respeto para el gobernador. De Manzanilla ya ni se acuerda. Y es que el JJ quiere que todo pare ahí: que lo destituyan del Comité de Administración pero que no lo quiten el fuero. Él mismo sabe que el escándalo provocará, precisamente, que López Obrador lo haga a un lado. Nadie quiere un lastre electoral en el 2012. Y José Juan es, hoy, un lastre pesadísimo para la izquierda progresista.

 

La prensa marinista no lee la realidad, sino su propia ficción en la que José Juan puede convertirse en el mártir del morenovallismo. La mala noticia es que un mártir tiene una presunción de inocencia y calidad moral, algo que el audioescándalo le quitó. ¿Procederá el desafuero? Las pruebas están ahí y construirían un precedente: en un país acostumbrado a audio y videoescándalos que no terminan en nada, el JJ sería un ejemplo de lucha contra la corrupción. Pero hay que esperar.

 



 
 

 

 
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