Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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15/03/2012


López Obrador, con el turbo listo para despegar


A Josefina Vázquez Mota se le acabó el impulso que le dio su victoria en la contienda interna del PAN y la correspondiente exposición mediática que, momentáneamente, la hizo vislumbrar más de cerca a Enrique Peña Nieto. Sus indefiniciones políticas la alcanzaron, la falta de cohesión al interior del PAN y la carga de desprestigio del gobierno calderonista. Jugar al límite de la legalidad no le bastó para continuar su escalada, y el PAN como partido carece de recursos para darle un nuevo impulso. La condición de género tampoco fue lo suficientemente poderosa, porque la sofisticación del electorado mexicano es tal que no le interesa si un hombre o una mujer habitarán en Los Pinos el próximo sexenio, sino quién puede resolver la grave situación de inseguridad y el estado de parálisis en el que vive México. El punto de inflexión ocurrió durante su toma de protesta como candidata, en la que el la evacuación voluntaria de acarreados es síntoma de la enfermedad: la difuminación de la identidad del albiazul como un partido que nació para combatir al PRI pero que terminó clonado en prácticas y valores como su archienemigo.


Por el contrario, Andrés Manuel López Obrador continúa su avance con paso firme y sostenido. El éxito de su presentación en la Universidad Iberoamericana, con un auditorio lleno hasta las lámparas de estudiantes y profesores que pertenecen a la clase media refleja que aunque su discurso de la República Amorosa no le generó más adeptos, sí le quitó negativos en la opinión de la mayoría de los mexicanos que —me incluyo— tenía fijada la imagen de un radical. El dato relevante es la curiosidad que despierta en empresarios y miembros de la clase media por escuchar sus propuestas. Y la cereza del pastel fue la invitación del vicepresidente Biden para dialogar con él. Es evidente que si López Obrador no tuviera posibilidades de ganar, el vicepresidente de Estados Unidos no hubiera perdido un minuto con él.


Enrique Peña Nieto, nadie puede negarlo, sigue puntero en las encuestas. Pero todos los sondeos, incluidos los de Roy Campos, demuestran que medición a medición pierde puntos en un goteo que no cesa. Sus asesores apuestan por lo mejor de su capital mediático: en el periodo intercampaña se ha dado tiempo de recorrer el país grabando spots que podrán transmitirse a partir del 30 de marzo. Entonces, dicen sus generales, recuperará su mejor versión y podrá consolidar una delantera de entre 5 y 8 puntos sobre su más cercano perseguidor.


Por supuesto que se trata del escenario optimista que se dibuja en el edificio de Insurgentes Norte. La pregunta que nadie quiere responder es qué ocurrirá si Peña Nieto mantiene la tendencia a la baja en los próximos tres meses y medio. Tomemos las mejores cifras de Mitofsky: si es cierto que la intención de voto del exgobernador mexiquense cayó a los 40 puntos, y todavía pudiera bajar otros 4 puntos más, diríamos que llegaría al 1 de julio con 36 puntos. ¿Puede ganar con esa cifra? Depende qué ocurre con los otros 64 en disputa.


El escenario uno establece que López Obrador y Josefina Vázquez Mota se estanquen en su pelea por el segundo lugar, es decir, cada uno se quede con 32 puntos. Así, los 36 del mexiquense son suficientes para llegar a Los Pinos. De hecho, para el PRI lo más conveniente es que la izquierda y la derecha se queden encerradas en su laberinto y que ninguna fuerza se destaque de la otra. Por default, el tricolor regresa la Presidencia.


El escenario dos, es que la transferencia de voto útil termine catapultando a López Obrador o a Josefina. Partiendo del agotamiento que se observa en el equipo panista y la vergüenza pública a la que fue sometido Roberto Gil Zuarth para asumir el costo del error en el estadio Azul, la oportunidad pertenece a la izquierda que luce unificada como nunca antes. El tabasqueño todavía se guarda cartuchos listos para disparar. ¿Cuáles?


Uno, la potencia del Distrito Federal donde tienen un candidatazo con Miguel Ángel Mancera acuerpado por Marcelo Ebrard y todas las tribus perredistas. Incluso la combativa Alejandra Barrales ya se arregló y pactó posiciones. La izquierda va a arrasar.


El lector inteligente preguntará de qué servirá una alta votación en el DF si a López Obrador lo vuelven a arrasar en el occidente y norte del país, como en 2006. La diferencia cualitativa es que en el norte es donde se vive la mayor situación de inseguridad y habrá un altísimo voto de castigo al albiazul. ¿O alguien lo duda con el estado de pánico que se vive en Jalisco, Coahuila, Chihuahua y Nuevo León? Dos, el gabinetazo que armó y que en su momento saldrán a hacer campaña, personajes todos con credibilidad y calidad moral.

 

La oportunidad de López Obrador se acerca y la primera muestra fue lo ocurrido en la Universidad Iberoamericana. Silenciosamente los prejuicios desaparecen y la curiosidad de muchos se levanta. La gasolina se le acabó a Josefina y Peña pierde puntos por goteo. El tabasqueño tiene el turbo listo para despegar.

 



 
 

 

 
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