Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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16/02/2012


Todos Unidos contra Blanca Alcalá (pero todos)


Se trata de un lugar común pero imprescindible para entender aquello que ocurrirá a partir del 30 de marzo cuando formalmente arranquen las campañas federales. Lenta, silenciosamente, se conforme un bloque que bien podría denominarse el TUCOB: Todos Unidos Contra Blanca. El complot, del que participan hombres y mujeres de diversos partidos, incluido el propio, tiene como misión impedir que la exalcaldesa llegue al Senado. Para ello, la misión es que el PRI se vaya al tercer lugar de la contienda y, por tanto, tampoco Juan Carlos Lastiri llegue a la nueva sede de Insurgentes. El ataque que enfrentará la presidenta municipal incluye misiles tierra-aire y los fogonazos llegarán desde varios frentes. Uno de los temas ya conocidos es su cuenta pública pendiente ante el Órgano Superior de Fiscalización por mil millones de pesos. Ahora se suma otra losa tremenda: el informe de la Auditoría Superior de la Federación de la cuenta 2010 le ha cargado otros 70 millones de pesos en irregularidades y procedimientos de responsabilidad en varios rubros. Bartlett y Lozano Alarcón dispondrán material de sobra para exhibirla.


Hasta hoy Blanca Alcalá se ha escudado en la política de género para pedir respeto a su carrera política. Pero para que la cuña apriete debe ser del mismo palo. La conformación del Tucob incluye, por supuesto, la creación de una anti-Blanca con la candidatura de Enoé González Cabrera por Nueva Alianza: será la oriunda de Huachinango, apoyada por otras mujeres del tricolor con cuentas pendientes, quienes descargarán la mayor parte de la metralla sin que Lozano o Bartlett deban mancharse las manos con la ofensiva que podría ser calificada de misógina. De mujer a mujer Alcalá deberá enfrentar a Enoé, quien tiene cuentas pendientes porque en su etapa como secretaria general del PRI municipal nunca recibió el apoyo de la presidenta municipal. La serrana, además, fue de las firmantes de un desplegado dirigido al CEN en el que dejaban patente que las mujeres de Puebla no estaban conformes con la candidatura de Alcalá.


El análisis revela dos frentes abiertos: el institucional y el electoral. Pero el más grave es el boquete abierto en su propio partido. Javier López Zavala ya anunció que lo poco o mucho de estructura que controla —seccionales, alcaldes y diputados— trabajarán en contra de Alcalá, a quien de por sí carece de base al interior del estado. En teoría, Juan Carlos Lastiri deberá sumar la estructura que formó en los últimos meses como dirigente estatal. Para su mala suerte, el zacatleco tiene sus propios problemas: el juego de precandidaturas a diputados federales y la sorpresa que prepara Peña Nieto a través del CEN para resolver el crucigrama provocarán un cisma. Y las estructuras engañadas le harán pagar a Lastiri el timo que sufrieron.


La desbanda en el tricolor es abierta y corre en dos direcciones diferentes. Algunos priistas desencantados por las decisiones cupulares, así como el pobre perfil ideológico de su candidato presidencial, han decidido mudarse a la izquierda lopezobradorista. Alejandro Oaxaca, Ignacio Mier y Carlos Meza son algunos nombres representativos de tricolor que siguieron el llamado de Manuel Bartlett en agradecimiento al impulso que dio a sus carreras en los años noventa.


Del otro lado, tras la ruptura de la coalición electoral, el Panal se ha dedicado a cachar cuadros priistas con la promesa de dotarlos de recursos económicos para hacer campañas dignas y competitivas. A Enoé González Cabrera le acompañará el “cachetes de chicharrón” Víctor Hugo Islas, tío del dirigente panalista y que alguna vez fue un político serio. Para nadie es sorpresa que la campaña del Panal cuenta con el respaldo expreso del gobernador Moreno Valle.


Blanca Alcalá está rodeada de lobos y los riesgos son muchos porque ella agravió a muchos. Su lista de operadores es reducida y desactivar tantas bombas requerirá muchas manos. El peor de todos sus problemas es la poca confianza que puede tener en la estructura de su partido a la que desconoce y en el fondo desprecia. Lejos de arrancar con una ventaja, la carrera luce bastante equilibrada. Lozano Alarcón cuenta con todo el apoyo del gobierno estatal, así como los panalistas. Manuel Bartlett tiene un jale natural entre los poblanos. Juan Carlos Lastiri no luce como un compañero de fórmula confiable. El riesgo es real: el PRI poblano en el tercer lugar. Y Blanca fuera del Senado. La tormenta está a punto de desatarse.


**** Los privilegios de José Luis Márquez. Andan equivocados los que piensan que la candidatura a diputado federal del exzavalista por Zacatlán lo hará abandonar la Junta de Coordinación Política en el Congreso. Su itinerario luce en verdad privilegiado. Tras la licencia para inscribirse, volverá a ocupar su cargo en la Legislatura hasta el 30 de marzo en el arranque formal de la campaña. Terminada, regresará a ocupar su curul el 2 de julio hasta el 30 de agosto. Si ganó la diputación federal, pedirá licencia en San Lázaro para regresar ooootra vez al Congreso local. Y terminado su encargo el 15 de enero de 2013, partirá nuevamente a San Lázaro a ocupar su curul federal.

 

Vaya privilegios. ¡Quién tuviera esos amigos!

 



 
 

 

 
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