Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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16/03/2011


De cómo los carniceros de ayer son las reses de hoy (fábula henainiana)

 

Litigar contra el poder es una losa pesada y triste. Lo aprendí en carne propia cuando Alberto Ventosa, Mario Alberto Mejía y yo decidimos denunciar penalmente a Mario Marín en la Procuraduría General de la República para defendernos jurídicamente de la feroz embestida que sufríamos. Teníamos buenos elementos: el exgobernador, de propia voz, había reconocido que la Quintacolumna Radio no debía existir. Contábamos con testimonios de las amenazas que sufrimos para bajarle a la coyuntura del caso Cacho. Contratamos a un excelente abogado, Xavier Olea, con amplio manejo mediático y que cuesta lo que cobra. Decidimos sacar el caso de la jurisdicción local, la PGJ, porque sabíamos que sería inútil, pero confiábamos en las autoridades federales. Teníamos elementos para resistir, amigos periodistas nacionales que ofrecían cobertura. Sin embargo, el poder cuenta con sus propios instrumentos y lógicas. Aun el más deslegitimado tiene a su disposición herramientas para convertir cualquier controversia jurídica en un auténtico vía crucis. Un camino al Gólgota como el que ahora recorre Ricardo Henaine en su enfrentamiento con el gobierno estatal.


Por supuesto que desde que Rafael Moreno Valle anunció en su toma de protesta que uno de sus objetivos iniciales era la recuperación del predio de Valle Fantástico, empeñó la eficacia de su gobierno. No traiciona el que avisa. Muchos sugirieron a Henaine buscar una negociación, una salida política. Y es que precisamente el primer elemento del poder es su capacidad de hacer, de poder, si vale la tautología. Y vaya que el Estado tiene innumerables mecanismos y procedimientos jurídicos a su disposición. Es cierto que muchos criticaron el operativo estilo sabadazo con el que se tomó la posesión del predio. Y queda en duda si el juicio administrativo al que se recurrió no pueda ser revertido por un tribunal federal. Pero lo esencial es que a los ojos de la ciudadanía y la opinión pública Rafael Moreno Valle cumplió con la palabra prometida: recuperar el predio y tomarse la foto del inicio de la reforestación del parque metropolitano. En ese sentido, le cumplió a los poblanos, y Fernando Manzanilla, Juan Pablo Piña y el procurador Carrancá actuaron de forma coordinada, como un auténtico equipo.


Lo demás es el vía crucis de enfrentar el poder. Hablo desde la experiencia. Imposible recorrer los caminos de la jurisdicción local. Todos, magistrados, jueces, ministerios públicos, son empleados del gobernador en turno. Y lo digo sin perjuicio de que Jared Albino Soriano, el juez que dictaminó la providencia precautoria, es probablemente el más honesto y capaz de todo el Poder Judicial poblano. Además, el gobernador es dueño de la fuerza pública, de los policías. No es exagerado afirmar que ninguna hoja se mueve sin su autorización. La solidaridad de los medios escasea: los locales no quieren enfrentarse al gobierno estatal y cierran los espacios. Para los medios nacionales hay que tener contactos y credibilidad, y a veces ni siquiera funciona, pues el director de Comunicación Social, con maletín en mano, cierra acuerdos.


Y por último, quedan los amparos y los tribunales federales. Pero hay que invertir dinero en abogados, tiempo, y a veces se trata de un volado. Ilusamente Xavier Olea planteaba que la Suprema Corte de Justicia pudiera atraer el caso para iniciar una investigación y en su caso, solicitar el desafuero de Moreno Valle. De risa: si los ministros no lo hicieron con Marín…


La vida es una ruleta: los carniceros de hoy serán las reses del mañana. En el sexenio anterior a Ricardo Henaine le tocó ser carnicero y hoy le toca ser res. Al lado de Marín tuvo seis años fabulosos: contratos, prebendas, privilegios, dinero público a raudales. Fue protector de injusticias y El Heraldo sirvió de escudo para los intereses del exmandatario. Bajo su impulso se acercó al negocio del futbol y bajo su impulso adquirió la totalidad del Puebla FC. Me consta que es un buen amigo, pero también hay karmas. Sufre hoy lo que gozó ayer: la cercanía a Mario Marín.


Dicen los rumores palaciegos que Henaine ya abandonó el país y sus abogados seguirán librando las batallas jurídicas. A largo plazo pueden ganar, pero nunca mientras Moreno Valle esté en la plenitud de su poder y su legitimidad electoral. Pueden o no gustar las formas, pero el gobernador poblano cumplió con el primer mandamiento del poder: la efectividad. A ojos de los poblanos cumplió su palabra, aunque los interesados en la política intuyan que los juicios serán largos y desgastantes.

 

Por supuesto, peor hubiera sido la ineficacia: si Moreno Valle, al finalizar los primeros cien días de su administración, no tuviera la posesión del predio, perdería el respeto y, sobre todo, el temor en muchos sectores. Y ya lo dijo Maquiavelo: para el gobernante es bueno ser querido, pero no temido. Pero, ojo, jamás odiado.

 



 
 

 

 
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