Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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17/07/2012


La carta “D”: jugada extrema del morenovallismo


El jugador experto sabe que el triunfo en el póquer siempre se funda en el bluff: el arte del engaño al resto de los jugadores. Llevar la tensión psicológica del juego de las cartas propias contra la expectativa generada por la de los rivales. De la capacidad para sortear la guerra de nervios, así como la elevación de las apuestas. Inducir al error para ganar basado en la percepción errónea del contrario. En la larga batalla por definir al candidato a la alcaldía poblana en el 2013, Moreno Valle ya mostró al Yunque la primera de sus cartas: el abanderado posible, para contar con su apoyo, deberá salir de entre los “4 Fantásticos” —Fernando Manzanilla Prieto, Amy Camacho, Tony Gali Fayad y Jorge Aguilar Chedraui—, todos con el perfil un tanto ciudadano para poder encabezar una gran alianza opositora.


Del otro lado, en una entrevista concedida a El Sol de Puebla, Juan Carlos Mondragón también mostró la primera carta de la Organización: quieren un panista-panista entre los que “destacan”: Ana Teresa Aranda Orozco, Francisco Fraile García, Juan Carlos Espina, Myriam Arabian, Mario Riestra Piña y Pablo Montiel Solana. Es decir, salvo Riestra, todos personajes ligados al Yunque.


Tras las primeras cartas el juego se desarrolla con la normalidad prevista. El morenovallismo abre otra: el objetivo del 2013 es reeditar una coalición ganadora semejante a la del 2010 en la que se incluya los partidos de izquierda, a Nueva Alianza y a Compromiso por Puebla. Mondragón, nuevamente en entrevista con El Sol, casi cancela la posibilidad: la coalición del 2010 “lastimó a los panistas y dañó la identidad del PAN”. Es decir, el Yunque expresa en público una idea reiterada en los rumores palaciegos: “mejor perder con uno nuestro que ganar con un morenovallista en otra alianza perversa”.


El juego se encuentra empantanado, con posturas diametralmente opuestas, y obvio, ninguno planea ceder en sus exigencias. El Yunque quiere a su candidato “panista con trayectoria” y casi da por muerta una coalición semejante a la del 2010. Moreno Valle quiere como candidato a uno de sus “4 Fantásticos”, y da por descontado que sin una alianza electoral las probabilidades de ganar, así como retener el Congreso, son pocas.


Ambos bandos necesitan más cartas para ganar el juego entrampado. Moreno Valle, por ejemplo, puede llevar la definición de las candidaturas poblanas al Consejo Nacional, y desde ahí operar la designación autoritaria de uno de los “4 Fantásticos” como abanderado del PAN, y después materializar la coalición. Sin embargo, el Yunque jugará otra de sus barajas: la poca legitimidad del candidato provocará que los panista recalcitrantes se ausenten de las urnas. ¿Cuánto representan en términos efectivos? ¿10, 15, 20 mil votos? Nadie lo sabe con certeza, pero en el escenario de una contienda cerrada, sin duda serán imprescindibles para ganarle al candidato del PRI, quien quiera que sea.


El juego sigue entrampado. El morenovallismo saca otra de sus cartas. El futuro de las cuentas públicas de Eduardo Rivera Pérez ante el OFS y de las correspondientes responsabilidades penales y administrativas. Un simple intercambio de prisioneros: el Yunque abre paso a uno de los “4 Fantásticos” y el gobernador, en correspondencia, ordena la aprobación de las cuentas pendientes de Lalo. En la pura teoría esta parecería la jugada ganadora, además de una generosa negociación que incluya diputaciones y regidurías para los miembros de la Organización. Y quizá puestos en el gobierno.


Y digo en teoría, porque ya se sabe que con los terroristas no se negocia: aunque nadie come fuego, los intransigentes del Yunque pueden sacrificar a Lalito con tal de arruinar el juego electoral del 2013. La Organización está llena de talibanes al estilo Ocejo. Kamikazes dispuestos a la inmolación. “Mejor perder con uno de los nuestros, que ganar con un morenovallista”. ¿Qué hacer ante este razonamiento suicida?


Aplicar la carta del bluff marcada con la letra D. Sí: D de Doger. El razonamiento inverso al del Yunque: “mejor ganar con un priista amigo que con un yunquista enemigo”. Y quién de los priistas es más amigo de Moreno Valle. Pues Enrique Doger. ¿O a nadie le sorprendió que el exalcalde tuviera todo el apoyo para sortear la aduana del distrito VI? ¿Qué siempre gozara de apoyo privilegiado que le permitió ser el único tricolor en ganar en la capital?

 

Sí: a su modo, todos los actores del póquer tienen una carta suicida. Una jugada extrema. La del Yunque se llama “dejen morir a Lalo”. Y la del morenovallismo se llama “Doger futuro alcalde”.

 

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