Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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17/11/2011


Un liderazgo líquido: nadie sabe para quién trabaja


La política produce extraños compañeros de cama. Para no correr riesgos innecesarios en el 2012, Enrique Peña Nieto decidió hacer un manage a trois con Elba Esther Gordillo y Jorge Emilio González para conformar una coalición electoral pagando un costo oneroso en materia de candidaturas, reparto de porcentajes de votación e incluso asumiendo la mayor parte del costo financiero de la operación. La verdadera ironía es que el salto de cama en cama provoca en entidades como Puebla que los rivales del ayer se vuelvan aliados del hoy. Hace un año las huestes de Elba Esther Gordillo operaron en contra de Javier López Zavala y el tricolor para arrebatarles Casa Puebla. Ahora, los priístas poblanos deberán hacer espacio a un enviado de Elba Esther y quitarle la silla a uno de su propio partido. En verdad que nadie sabe para quién trabaja: el convenio de coalición, al dejar una senaduría para el PRI, hará que solo uno sobreviva de entre Javier López Zavala, Blanca Alcalá y Enrique Doger. La senaduría del Panal será disputada entre Guillermo Aréchiga y Enrique Agüera, sin que ninguno tenga ventaja.


En los meses por venir Rafael Moreno Valle deberá practicar con éxito el arte del funambulista: hacer equilibrios sobre un hilo delgado que en cualquier momento amenazará con romperse. Y es que sin ataduras partidistas, Moreno Valle tendrá prácticamente leales en todas las candidaturas, y eso pese al descalabro que el Tribunal Electoral Federal le dio al PAN al revocar las designaciones desde el CEN. En la primera fórmula al Senado que pertenece al PRI no tiene ningún problema con Zavala o Doger, los más viables aspirantes, puesto que Alcalá tendrá que enfrentar pronto a la justicia.


Además del reciente liderazgo de su amigo Gerardo Islas Maldonado, el Panal también vive en el corazón de Moreno Valle gracias a su liga con Elba Esther: no tendrá ningún problema en darle su apoyo a Aréchiga o Agüera, aunque el primero es su amigo y además fue uno de los que abandonó el PRI junto a él en 2006. El sentimiento de gratitud es mayor hacia el Profe y todo lo indicaría que la tiene ganada. Pero el potencial de Agüera no puede desestimarse, así como tampoco su red de alianzas construida a fuego lento con los operadores elbistas como Emilio Zebadúa. Las apuestas pagan caro.


En el PAN las cosas son igual de buenas. La fórmula Javier Lozano Alarcón-Pablo Rodríguez es la ideal para el mandatario poblano. Es sabido la amistad y respeto intelectual que se profesan Moreno Valle y el secretario del Trabajo. No escatimará ningún tipo de apoyo. Y tampoco lo hará con Pablo Rodríguez Regordosa porque le agradece que gracias a su intervención pudo negociar con el Yunque la candidatura del PAN a gobernador. En menor intensidad, aunque incluso fue parte de su gabinete, se encuentra Myriam Arabián.


El único lugar en donde Moreno Valle no tiene sitio es en la candidatura de Andrés Manuel López Obrador. El tabasqueño rechazó todas las ofertas de acercamiento con el gobernador poblano, y cada que viene a la entidad le tunde duro. La declinación de Marcelo Ebrard lo desató de cualquier compromiso en el PRD, e incluso Luis Maldonado Venegas hace tiempo que está alejado de “las izquierdas”.


La misma lógica puede aplicarse a las diputaciones federales. El PVEM se quedó con el distrito 11 por donde contenderá Elias Abaid Kuri, yerno del titular de Infraestructura del gobierno morenovallista. En la cesión de posiciones estratégicas a Elba Esther fueron entregados los distritos de Zacapoaxtla —probablemente para Hugo Alejo— y el de Ajalpan, en el que el destinatario es todo un misterio. Por Zacatlán ya se ubica a José Luis Márquez, un priísta bien visto por Casa Puebla.


La resolución del Trife de revocar la designación de candidatos directamente por el CEN no provocará conflictos con las fuerzas locales. Antes del acuerdo tomado por Madero, el Yunque y Moreno Valle ya habían encontrado una posición común de negociación para ambos grupos. Basta que los acuerdos se retomen para que las propuestas morenovallistas ganen las convenciones sin ningún problema. Ningún grupo y ningún líder es suicida.


El gobernador tiene una repartición de afectos, de tal forma que cualquiera que sea el resultado del 1 de julio del 2012, en San Lázaro podrá disfrutar de una bancada “morenovallista” integrado por diputados del PRI, PAN, Verde y PANAL. No le quita el sueño si gana uno u el otro. Y el antecedente directo de este modelo exitoso, no aferrarse a ninguna marca partidaria, es la negociación del Presupuesto 2012. Priísta, panistas y verde abonaron al cabildeo.

 

Moreno Valle ha perfeccionado el arte del funambulismo. Se trata de un liderazgo líquido en el sentido acuñado por el sociólogo Zygmunt Bauman: pasa por los partidos pero es capaz de atravesarlos. Puede acomodarse a cualquier recipiente y es maleable a las coyunturas. En definitiva, un liderazgo con mayores capacidad de permeabilidad porque no está atado a ninguna identidad partidaria en exclusiva.

 



 
 

 

 
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