Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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18/09/2012


Un 15 de septiembre para romper paradigmas y crear tradiciones


Rafa y Lalo se toman la foto de una familia feliz en el Palacio Municipal



Fue un instante. Minutos que dejaron la gráfica perfecta de una familia.


Disfuncional, pero familia al fin.


El tiro de cámara dejó a todos contentos: al centro, Rafael Moreno Valle con la bandera nacional.


Un pasó detrás, Martha Érika Alonso. Y la derecha de la gráfica, Eduardo Rivera Pérez y su esposa Liliana.


A diferencia de la acritud entre gobernador y alcalde del año anterior, provocada por el cambio del protocolo que impidió a Rivera Pérez salir a su balcón del Palacio Municipal, ahora se instaló una fría cortesía entre ambos, que reduce la crispación en Acción Nacional.


Los avisos de una luna de miel se habían dado una semana antes, durante la puesta en marcha de la pavimentación con concreto hidráulico en el bulevar 5 de Mayo.


Lalo no dudó en devolver los elogios llamando a Moreno Valle “el gobernador amigo de la capital”.


La reconciliación tiene título: con acciones que transforman, la ciudad que todos queremos.


Si la política produce extraños compañeros de viaje, la noche del 15 de septiembre se vivió un paso más en la reconciliación entre el Yunque y el morenovallismo de cara al 2013.


Es cierto: el gobernador estuvo en Palacio Municipal unos pocos minutos, no más de 20, pues en Los Fuertes lo esperaba su propia fiesta.


Es cierto: ni Eduardo Rivera Pérez ni su comitiva se apersonaron en la plaza de La Victoria.


No disfrutaron al tenor Fernando de la Mora ni sacudieron el cuerpo al ritmo pop de la “Chica Dorada”.


Pero en toda guerra hay señales de tregua.


Baby steps, les llaman algunos. Paso a paso. Tímidas banderas blancas.


Fueron pocos los ojos que vieron el abrazo entre el alcalde y el gobernador, previo a que Moreno Valle subiera a su camioneta para regresar a Los Fuertes.


Un “gracias, Lalo” fue suficiente para evidenciar el fin de la crispación.


¿Cuánto durará la luna de miel?


Nadie lo sabe con certeza. Ni siquiera ellos mismos.


Pero la noche del 15 de septiembre fueron capaces de coexistir en armonía juntos por unos minutos, tiempo suficiente para mostrar el respeto debido.


Y después, claro, cada quien a disfrutar su fiesta.

 

***


Cambiando paradigmas se crean las nuevas tradiciones, dice Moreno Valle.


Su apuesta por hacer los mejores festejos patrios de la historia de Puebla fue respaldada por los miles de poblanos que se movieron a Los Fuertes para disfrutar de un sarao nunca antes visto.


La lluvia no asustó a los 40 mil que se apostaron en la plaza de La Victoria, ni en los 10 mil de los escenarios alternos.


Todos ellos disfrutaron la magnífica voz del tenor Fernando de la Mora y sufrieron los espantosos berridos de Pablo Montero.


Los poblanos agradecieron que, a diferencia de lo ocurrido el 5 de mayo, el morenovallismo no recurriera a la exclusividad ni al elitismo como una forma de expresar lo grandioso.


Como buen 15 de septiembre, el ambiente fue populachero, alejado de los guardias que resguardan las áreas VIP.


La Secretaría General de Gobierno aprendió de sus errores y todos los poblanos lo agradecimos.


El Centro Expositor tuvo lleno a reventar para escuchar a la diva de México, Paulina Rubio, quien hizo un show bien plantada para mostrar sus generosas piernas.


Tras regresar del Charlie Hall, Moreno Valle tomó asiento en las gradas justo enfrente del escenario principal en el que Pablo Montero intentaba entonar una canción ranchera con su espantosa voz.


Acompañado de su esposa, Edgar Salomón Escorza y el magistrado subieron a la mitad del montículo del Fuerte de Guadalupe.


Los berridos de Pablo Montero se apagaron repentinamente y no más de cuatro enfiestados lanzaron una rechifla.


El gobernador solamente hizo tañer una pequeña campaña cuyo sonido no alcanzó a cubrir Los Fuertes y necesitó ayuda del playback para hacerse oír.


Después izó una bandera nacional de tamaño macro, semejante a la del zócalo de la ciudad de México, que estuvo a punto de jugar una mala pasada cuando el mecanismo automático, que después de elevarla, la hizo regresar a tierra.


Un segundo apretón remedió la avería y la bandera nacional voló libre por los cielos poblanos, extendida en todo su esplendor.


La nota singular la dio un Zaragoza que regresó de entre los muertos cabalgando un caballo blanco a la manera de Napoleón.
Un héroe fuera de lugar porque en 15 de septiembre se espera a Hidalgo, Morelos y compañía, no al general que derrotó al mariscal francés Lorencez.

 

****


Azorados, los más de 40 mil poblanos que atiborraron la plaza de La Victoria asistieron a la salva de fuegos artificiales más hermosa en la historia de Puebla, y que superaron ampliamente a los de Five Currents del 5 de mayo.


Más bonitos, más baratos, y sin la molestia de los árboles del zócalo capitalino, Moreno Valle contrató un despliegue histórico de fireworks.


Terminada la salva, el gobernador se dirigió al Fuerte de Guadalupe, en donde recibió a sus invitados especiales con un discreto lounge en el que se sirvieron canapés y vino.


En el Fuerte de Guadalupe recibió el apapacho de legisladores locales y federales, la famiglia morenovallista que no distingue entre panismo, priismo, panalismo y verdeecologismo.


La felicitación fue unánime por el mejor festejo del 15 de septiembre.


Las lealtades bien definidas.


Una pequeña comitiva conformada por Cabalán Macari y su esposa Kay, Paty Leal y Gerardo Islas, tomó rumbo al Centro Expositor donde ya cantaba Paulina Rubio sus éxitos poperos.


Moreno Valle no llegó a escuchar a la “Chica Dorada”.


El gobernador y su esposa decidieron hacer a pie el trayecto del Fuerte del Guadalupe al Centro Expositor, cruzando la plaza de La Victoria.


Entonces comenzó la conexión del gobernador con la calle.


Felicitaciones, fotos, abrazos.


El Moreno Valle de campaña emergió.


Su mejor lado seductor.


Un grupo de poblanos desconsolados, sin boletos para el concierto de la “Chica Dorada”, le pidieron apoyo. Moreno Valle ordenó a su ayudantía que los acompañara para hacerlos ingresar al Centro Expositor.


Se ganó varios hurras y vivas.


Tanta gente lo saludó, apapachó y apretujó que ya no pudo llegar al cierre del concierto de la Rubio, quien efusivamente se despidió de Cabalán tras bambalinas.

 

***


Un festejo en la íntima intimidad.


Tony Gali cantó y cantó y cantó.


Moreno Valle, con cubana en mano, se sentó a festejar con su equipo más cercano el éxito, la nueva tradición del 15 de septiembre en Los Fuertes.


—¿Se imaginan que dirán los poblanos el próximo año, el próximo sexenio, si no se programa algo así otra vez?


Los Trawitz, Islas, Cabalán, Piña Kurczyn, Villanueva, Martha Erika asintieron, mientras Gali repetía su conocido éxito “Yo soy el aire”.


Dos motivos para la alegría.


Protagonizar los mejores festejos patrios en la historia de Puebla.


Y la cercanía, a punto, de conseguir un amarre final con el Yunque de Eduardo Rivera.

 

Todo para construir, con acciones que transforman, la ciudad que queremos.

 

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