Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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19/07/2010


“Los amos de México” bendicen a Moreno Valle


Nadie podría entender la presencia de Carlos Slim Domit en Puebla tras la victoria de Rafael Moreno Valle como un “golpe de suerte”. Se trata, sin dobleces, de una declaración de intenciones más que explícita: un nuevo talante con el que los grandes empresarios nacionales ven a Puebla luego de una ausencia sexenal provocada por las malas formas del gobierno marinista y su preferencia por pagar facturas a amigos y parientes. Compare usted y vea en las formas el fondo: tras su victoria, Mario Marín fue recibido por Carlos Slim Helú en su oficina de Palmas, y la única huella que quedó fue una foto borrosa en la que también aparecía a cuadro Valentín Meneses. Nunca llegaron inversiones del Grupo Carso o Telmex. Seis años después, en cambio, el hombre más rico del mundo envía a su hijo a desayunar con el gobernador electo, y con el pretexto de las carreras Nascar, en las que participa la escudería Telmex, se exhiben en público, ríen, dan el banderazo de salida, vuelven a bromear, comentan juntos la carrera, son fotografiados otra vez y, antes del final, abandonan juntos el autódromo Abed. ¿Alguien puede pensar en coincidencias? ¿Por qué vino a Puebla Slim júnior, cuando el enviado a las carreras siempre e invariablemente es Arturo Elías Ayub, el director de la fundación Telmex y responsable de la escudería?


Origen es destino: los grandes empresarios nacionales se ausentaron de Puebla durante todo el sexenio marinista por varias razones. La primera y fundamental fue que nunca pudieron acomodarse con un personaje que nunca tuvo roce nacional y su única experiencia provenía de acomodarse con factores locales de poder. Recordemos que Marín nunca fue diputado federal, senador o miembro del Gobierno federal. Previo a la gubernatura, sus únicos éxitos fueron eminentemente locales: Secretaría de Gobernación y la alcaldía capitalina. Ni él ni su equipo estaban preparados para el roce nacional y mucho menos el internacional. Cuenta la picaresca que el día de la visita a Slim Helú en sus oficinas de Palmas, al finalizar el encuentro al que no se llevó una cartera de proyectos sino pura plática, Valentín Meneses solicitó la foto al dueño de Carso con una de sus gracejadas habituales: “Es para que nos paguen los viáticos; je, je, je”.


Marín falló en las formas, luego en los hechos. No apenas salían de las oficinas de Slim en Palmas cuando Jorge Mendoza Velarde rompió de forma unilateral el contrato de telefonía de todo el Gobierno estatal con Telmex para otorgársela a Axtel como un pago de factura de campaña. Obvio es señalar que el enojo del hombre más rico del mundo fue mayúsculo y, aunque al final trató de llegarse a un arreglo dividiendo el contrato entre Axtel y Telmex, ya era demasiado tarde. Puebla prácticamente desapareció del mapa de negocios del Grupo Carso y, con él, de las grandes firmas nacionales que declararon un veto masivo. Veto que después fue confirmado con el escándalo Cacho y la persecución de Televisa y Tv Azteca a Marín.


Moreno Valle y su equipo compacto son todo lo contrario al marinismo: su roce es esencialmente nacional y hasta podría decirse global. Desde su papá, con grandes relaciones al fungir como presidente de la fundación UNAM, pasando por el apoyo de Elba Esther y terminando con Fernando Manzanilla como estudiante distinguido del ITAM y Harvard. A principios de la campaña electoral, en esta columna planteamos el escenario como un choque entre fuerzas nacionales y fuerzas locales. Las primeras del lado de Moreno Valle y las segundas el conglomerado de intereses que rodeaba a Zavala por influencia de Marín.


Pues bien, las fuerzas nacionales ganaron de la mano de Moreno Valle, y uno de sus principales financieros fue Carlos Slim Helú. Tras el Grupo Carso, aterrizarán aquí los intereses de Televisa y Tv Azteca. Y luego las principales obras de infraestructura las ganará ICA. En algún sentido, convendría ir releyendo Los amos de México, la compilación de Jorge Zepeda Patterson sobre los empresarios más poderosos de México, que en cuestión de tiempo también serán los “amos de Puebla”.


La declaración de principios no podía ser más explícita: en lugar de Arturo Elías Ayub, presidente de la fundación Telmex y quien tradicionalmente asiste a las carreras en las que participa su escudería, envió a su hijo Carlos Slim Domit. La noche del sábado se le vio en Clássico acompañado por Israel Jaitovich, y en corto comentó con algunos amigos las instrucciones del papá. Por la mañana, el desayuno previsto para una hora en el domicilio de Moreno Valle se extendió casi a dos horas, por lo que salieron corriendo rumbo al autódromo de Amozoc. La cercanía generacional hizo más fácil el contacto entre ambos, y el mensaje de Slim fue claro: tienes nuestro apoyo y el de varios amigos más. En reciprocidad, el gobernador electo anunció proyectos de cooperación con la fundación Telmex.


Y sí, desde el tipo de empresarios se confirma que vivimos una nueva era.

 

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El góber hiperactivo. Después de festejar su exitoso encuentro con Carlos Slim Domit, Rafael Moreno Valle acompañó a la estructura panista en el festejo de Tehuacán, la segunda plaza que más votos le dio. Acompañado por Juan Carlos Mondragón reunieron a más de 10 mil panistas.

 

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Dos bienvenidas. Cuestiones de agenda nos impidieron dar el recibimiento adecuado a nuestros nuevos colaboradores. Los jueves podrá leer a José Zenteno, encuestador de la firma Mas Data y experto en temas de opinión pública que colaborará con “Diálogos en el Infierno”. Y los viernes, el que ya puede ser considerado el dirigente del PRD más exitoso en su historia gracias a la decisión de aliarse con Moreno Valle, Miguel Ángel de la Rosa, quien escribirá “Desde la Izquierda”.

 

¡Gracias a ambos por la confianza y suerte!

 



 
 

 

 
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