Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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19/12/2011


33 años: el CAMBIO del pasado, del presente y del futuro


A lo largo de sus 33 años de existencia, el periódico CAMBIO, tautológicamente, ha acompañado las grandes transformaciones de Puebla, México y el mundo. El proyecto encabezado por Gabriel Sánchez Andraca, nuestro director fundador, arrancó el 22 de diciembre de 1978 cuando el paradigma de la Guerra Fría dominaba un mundo bipolar, México sufría una estructura de dominio piramidal en el que el Presidente la República era la voz única, y Puebla era una sociedad eminentemente tradicionalista, barroca y levítica que apenas salía del conflicto universitario. Un mundo en el que los periodistas trabajaban en máquinas de escribir, no existía el internet y el linotipo era el sistema de impresión usual de los diarios. Un mundo con fronteras delimitadas, economía cerradas y en el que supervivía el marxismo como forma de entender la sociedad. Las páginas de la hegemonía del Real Madrid al predominio del Barcelona, y de la eclosión de Maradona a la explosión de Messi. Nuestro presente es radicalmente distinto.


CAMBIO acompañó el papado de Karol Wojtila, su visita a la entidad y su triste final. Estuvo ahí, reportando la caída del Muro de Berlín en 1989, la victoria de neoliberalismo impulsado por Reagan y Thatcher, así como el atentado múltiple de 11 de septiembre de 2001. Ha sido testigo de las guerras en Afganistán e Irak, la caída de dictadores como Hussein, Gaddafi y Mubarak, el empoderamiento del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y los agentes de la globalización. Inauguró la era de los efectos especiales de Star Wars y su tránsito hasta el mundo de Avatar. Del estrellato de Michael Jackson y Madonna al showbussines de Britney Spears y Justin Bieber. El arranque de los primeros computadores y anticuados procesadores de textos a la era del iPad, el iPhone y el iPod que Steve Jobs soñó. De los teletipos al Twitter y al Facebook.


En 33 años CAMBIO ha sido un vehículo privilegiado para acompañar las transformaciones de México. Del primer Congreso de la Unión con presencia de plurinominales de izquierda y derecha a las crisis económicas recurrentes de 1982 en adelante. En sus páginas se pudo leer del fraude patriótico, de la caída del sistema, de la muerte de Colosio y del error de diciembre. De López Portillo a Calderón, pasando por la esperanza frustrada de la transición con Vicente Fox. De un país en calma a uno en el que se cuentan más 50 mil muertos en la guerra con el narcotráfico.


Y aunque parece increíble, la velocidad del CAMBIO ha sido menor en nuestro ámbito local. Puebla ha sido un espacio ralentizado a las grandes transformaciones que han vivido México y el mundo. De sus 33 años, este diario vivió en un sistema hegemónico dominado por el PRI, el gobernador en turno y el arzobispo de Puebla. Sin transformaciones sistémicas, en el que la prensa vivió subordinada al poder político gracias a las ingentes cantidades de subsidio oficial. De Guillermo Jiménez Morales y Mario Marín no hubo cambios de fondo sino de formas. Del tacto del oriundo de Huauchinango a la rispidez de Piña Olaya, pasado por el desembarco de Manuel Bartlett al popularísimo Melquiades Morales. El sistema hegemónico del PRI poblano encontró su punto de quiebre con Mario Marín, el inefable “góber precioso”.


El proyecto informativo CAMBIO ha quemado sus propias etapas para estar acorde con las transformaciones del mundo y de México. A la primera etapa de surgimiento encabezada por Sánchez Andraca y una cooperativa de la que formaba parte un grupo de periodistas provenientes del extinto Novedades. Cumplieron cabalmente su objetivo. En la segunda etapa, con Juan Bustillos y Fernando Crisanto se dio el primer salto tecnológico. El propietario de Impacto cedió su lugar a Alberto Ventosa Coghlan que conformó un importante conglomerado mediático en la primera década del siglo. En 2004 un nuevo grupo de periodistas encabezado por Mario Alberto Mejía le dio un nuevo enfoque al periódico que se define a partir de la ofensiva de Mario Marín en nuestra contra.


Toca a nosotros, la empresa Multisistema de Noticias CAMBIO, conducir los destinos de un medio de comunicación que ha sobrevivido a grandes modificaciones en el país, en el mundo y en Puebla. Afrontar el cambio en el paradigma comunicativo y en su relación con el poder. Permanecer como un medio de referencia para la elite local, pero abrir nuestras páginas a una ciudadanía pujante que busca un vehículo de expresión.

 

Nadie puede negar que Puebla vive una etapa de modernización a partir del 4 de julio de 2010 y el arranque de una transición política que llevó al PRI a perder la mayoría en el Congreso local y a Rafael Moreno Valle a Casa Puebla. Una época se terminó. Antes de ejecutarlo, el futuro debe imaginarse. ¿Cuál será el papel de CAMBIO en esta nueva sociedad? Mañana, algunos esbozos para responder a nuestros retos futuros mientras festejamos el 33 aniversario.

 



 
 

 

 
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