Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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21/01/2011


Una visión crítica de los militares sobre la seguridad pública


Un informe confidencial de la XXV Zona Militar establece que el cambio de gobierno mejorará notablemente la coordinación de los cuerpos locales de seguridad con sus pares federales, a diferencia de lo ocurrido en la administración marinista. En el último año, de acuerdo con el reporte, Mario Marín nunca se presentó a las reuniones de evaluación presididas por el General Estrada, Jefe de la Zona, y en su lugar envió siempre a Mario Ayón y a Adolfo Karam. Pese a compartir origen de milicia, en la Zona siempre desconfiaron del secretario de Seguridad Pública, pero más de su subsecretario, del que guardan un amplio expediente que en su momento causará impacto. Las relaciones de Karam con los militares son pésimas. El exdirector de la Policía Judicial afirma que se trata de una vendetta provocada por su tendencia a frenar escándalos de militares en servicio, como el ocurrido hace algunos meses en el table dance 40 grados. Pero en la Zona Militar afirman que la desconfianza proviene de los nexos sospechosistas de Karam con personajes de dudosa reputación y ponen de ejemplo al fallecido Edgar Bayardo, quien fue detenido por crimen organizado, después resultó un infiltrado de la DEA y más tarde fue ejecutado en un café en el Distrito Federal. El expediente, según dicho informe, confirmará la colusión del gobierno marinista con el crimen organizado.


A diferencia de la profunda desconfianza que les causa Adolfo Karam, la milicia confía plenamente en Ardelio Vargas Fosado, inminente secretario de Seguridad Pública del morenovallismo. Reconocen su experiencia en el área, probada en cuerpos federales como la AFI y la Policía Federal. Les gustan sus maneras pues, pese a su condición de civil, se comporta como militar. Desde que se oficializó su nombramiento en la Comisión de Transición se presentó ante el General Estrada y acompañó al gobernador electo Moreno Valle, quien comprometió su palabra a asistir a las reuniones de coordinación a las que Marín siempre se negó.


Además de la confianza generada, en la XXV Zona Militar conocen el acuerdo entre la Secretaría de Seguridad Pública federal, al mando de Genaro García Luna, y el gobierno electo para realizar una gran inversión financiera en la construcción de un modernísimo centro de inteligencia o C4. Hace varios meses platicamos en este espacio de la intención de establecer en Puebla el Comando del Sur-Sureste para coordinar desde Puebla la guerra contra el crimen organizado en las entidades de Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Tabasco y Chiapas. Rafael Moreno Valle ya ha comprometido dinero local para tal centro de inteligencia y, por ejemplo, ofreció comprar todas las cámaras necesarias para cubrir el peligroso tramo carretero que va de la autopista a Tehuacán a la de San Martín Texmelucan. Inexplicablemente, Capufe siempre ha negado la autorización para colocarlas, pero también el gobierno electo se comprometió a gestionar el permiso.


Siguiendo con el informe del General Estrada, militar formado en Inteligencia, desde hace un año que fue designado a la XXV Zona Militar no encuentra explicación a la renuencia de Ayón y Karam para colaborar con el Ejército en tareas de prevención y operativos. Karam, a su vez, comenta entre sus allegados sobre la necesidad de frenar los excesos de los militares que han provocado escándalos entre la población civil. Relata él mismo como fuente de las fricciones el conflicto provocado por un coronel que en evidente estado alcohólico trató de ingresar al table llamado 40 grados sin depositar su arma de cargo. Tras una zacapela con la seguridad del lugar, un destacamento de la Policía Metropolitana llegó al sitio y todos acabaron desenfundado sus armas. Una policía fue golpeada y eso provocó que Karam, en persona, se trasladara al lugar de los hechos y detuviera al coronel en cuestión, que fue resguardado hasta que enviados de la XXV Zona Militar se lo llevaron para castigarlo con base en el fuero de la milicia.

 

Así que si los poblanos teníamos dudas sobre el curso que tomará la seguridad pública en el morenovallismo, los informes son alentadores, porque Moreno Valle ha mostrado toda su disposición para encabezar las reuniones de coordinación, y además porque el General Estrada, Jefe de Zona, conoce perfectamente y respeta a Ardelio Vargas Fosado. Un mejor inicio no podría plantearse ante amenazas concretas de golpes espectaculares del narcotráfico con la intención de calar al nuevo gobierno. Los criminales se encontrarán con una Secretaría de Seguridad Pública que colabora estrechamente con la XXV Zona Militar.

 



 
 

 

 
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