Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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21/02/2011


La espada contra la pluma (los periodistas al Congreso)

 

Tenía razón Octavio Paz cuando afirmó que la fuerza de un intelectual, escritor, periodista, brota de una situación de no-fuerza: mientras el poder político cuenta con leyes, jueces, tribunales, policías, sanciones, cárceles, quien escribe y opina solamente está armado con su pluma y su nombre. No tenemos más instrumentos. Por ello, también es cierta una de las máximas del francés Michel Foucault: ellos tienen el poder, nosotros la verdad. Bajo esa lógica, el nuevo régimen preparó un caramelo envenado que en su vientre guardaba la vendetta en contra de un sistema de medios de comunicación al que se pretende amordazar al desaparecer el límite actual de mil 200 días de salario mínimo para la indemnización del daño moral —alrededor de 60 mil pesos— para dejarlo a discreción del juez en turno, es decir, sin límites, por lo que las indemnizaciones podrían alcanzar sumas millonarias. Además, el concepto difuso de daño moral posibilita que pese a que las publicaciones refieran la verdad, actos de corrupción documentados y probados, el funcionario en cuestión sienta lastimadas sus creencias o su nombre y como medida de represión instaure una demanda multimillonaria. En otras palabras: la sanción económica contra periodistas no provendrá de propagar mentiras, sino la verdad. A la iniciativa, en conjunto, reporteros y directivos la han bautizado en las redes sociales con el hashtag #RafaMordaza. Una ironía inteligente del @RafaGobernador con el que Moreno Valle se identifica en Twitter.


Al coscorrón del poder le ha seguido una convocatoria inédita entre periodistas, directivos y empresas de comunicación que por años han mantenido sendas diferencias públicas. La reacción de los medios cristalizó en la publicación de un desplegado que hoy aparece en varios impresos, a través del cual se solicita la realización de una consulta pública a la que podamos asistir los afectados por la legislación en cuestión. Se equivoca quien piense que el desplegado tiene motivaciones políticas o económicas, o asigne paternidades a personajes del pasado. Tampoco es una medida de presión para negociaciones oscuras, puesto que muchos de los firmantes, entre nosotros mismos, tenemos largas historias de enemistad. Sin embargo, la #RafaMordaza logró unir banderas disímbolas, así como Compromiso por Puebla logró unir ideologías contrarias en aras de derrotar la tiranía de Mario Marín. Entre más periodistas asistan, mejor.


Sistemáticamente, el bloque de Compromiso por Puebla ha negado a los interesados su participación en la reforma, pese a su supuesta vocación democrática. Es decir, los diputados que llegaron al Congreso de la mano de Rafael Moreno Valle denunciando la tiranía, ahora la ejercen sin rubor y con prisa, pues pese a tantos asuntos urgentes por legislar, están decididos a sacar las modificaciones al Código Civil. La intolerancia, sin embargo, no es de todos los diputados.


Los diputados Enrique Doger y José Juan Espinosa se comunicaron con un grupo de periodistas para abrir las puertas del Congreso local y escuchar la postura de los medios. A la iniciativa posteriormente se sumó el coordinador de la fracción priista José Luis Márquez y, supuestamente, el de los panistas, Mario Riestra Piña. A última hora se negociaba una representación de todos los partidos políticos para recibir a directivos, empresarios y reporteros de medios. El encuentro se celebrará a las 13 horas en las instalaciones del Congreso, y han sido invitados todos los periodistas de la entidad y no únicamente quienes firmamos el desplegado solicitando una consulta. No hay cabecillas del movimiento, y la agenda está resumida en delimitar el concepto de daño moral y la cuantificación de la indemnización en caso de ser encontrado responsable.


La apertura democrática de este grupo de diputados rompe con el guión autoritario diseñado por Fernando Manzanilla Prieto desde la Secretaría de Gobernación, principal obstáculo en lugar de facilitador para llegar a un punto de acuerdo. ¿Hasta dónde pretende llegar el morenovallismo en su afán de coaccionar la actividad de los medios de comunicación? No lo sabemos. ¿Quiénes son los esquiroles a los que recurrirán para legitimar la medida? Los conocemos muy bien. Lo que ellos ignoran es que estos supuestos amigos del régimen también se ponen la soga al cuello. Es como la guillotina en la Revolución Francesa: quien la inventó nunca imaginó que podía también caer sobre su cuello, como a la larga ocurrió.


Las diferencias editoriales y empresariales entre muchos de los periodistas que asistirán hoy al Congreso local no serán eliminadas por lo que hoy ocurra. Fue la amenaza de la espada lo que unió a las plumas. En el choque inmediato, sin embargo, sabemos que las razones de la pluma ceden a las intimidaciones de la espada. Es difícil hacer cambiar de opinión a Moreno Valle y a Manzanilla, pues la resistencia de los periodistas sólo logrará exacerbar los agravios reales o infundados contra la opinión pública poblana. Lo que ocurra este día, sin duda, será un termómetro de las relaciones entre la prensa y el poder para todo el sexenio. La experiencia histórica muestra que la espada gana siempre el primer lance, pero a largo plazo la victoria pertenece a la pluma.

 



 
 

 

 
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