Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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23/04/2012


El momento adecuado para deshacerse de Blanca

 

Tras el cochinero en el que convirtieron los comicios del 2010, brillan por su ausencia las encuestas que nos permitan hacer una radiografía del posicionamiento electoral de los candidatos a la Presidencia, al Senado y las diputaciones en Puebla. En otras palabras: tanto se prestaron los encuestadores locales a vender sus firmas para publicitar el triunfo de Javier López Zavala que ahora nos dejaron navegando a ciegas, sin instrumentos ni herramientas metodológicas. De repente caen por ahí, aislados y refiriéndose a Puebla capital, algunos sondeos como los de Rivera Pacheco o Sergio Cortés con el sesgo evidente. Pero casi todas las empresas locales han decidido guarecerse para que no les ocurra lo mismo que en 2010: errores garrafales hasta de 35 puntos como le ocurrió a Elías Aguilar de Indicadores.


Son pocas las encuestas que circulan y están en manos muy exclusivas. Rafael Moreno Valle, por supuesto, tendrá sus propios números de Parametría y el GCE, pero dé por seguro que no se las va a enseñar a nadie para no perder el monopolio de la información. Pensamiento que también inspira a Enrique Agüera con el CISO de la BUAP, marca que también estuvo a punto de irse al bote de la basura luego de que rechazaron ofrecer resultados la noche decisiva de la batalla por Casa Puebla. Se desconoce la empresa que utiliza Eduardo Rivera, pero parece ser lo que quedó de la consultora “Opina” tras la muerte de su fundador Rigoberto Benítez.


El PRI no tiene encuestas porque no tiene dinero público para pagarlas, y tampoco para convencer a los encuestadores a que les hagan cambios sustanciales. Las filtraciones, sin embargo, dejan en claro varias correlaciones con una premisa fundamental: Enrique Peña Nieto sigue creciendo en su intención de voto, y con ello arrastra a la alza a todos los candidatos priistas en el país, Puebla incluida. Al mismo tiempo, el achaparramiento de Josefina Vázquez Mota incidió también en sus abanderados al Senado y sus diputaciones federales.


En el caso de Puebla, el PAN ha perdido totalmente la ventaja de cinco puntos que llegó a acumular a finales de marzo, principios de abril. Y aunque en las pocas encuestas que se conocen podría hablarse de un empate técnico, la tendencia es favorable para Peña Nieto y sus cachorros.


Los operadores electorales del morenovallismo señalan una probable catástrofe para Acción Nacional pues los números señalan actualmente triunfo en 7 de los 16 distritos electorales. Y eso que dentro de los que cuenten entre las victorias se ubican los 4 de la capital pese a que las diferencias ni siquiera se encuadran en el margen del empate técnico y casi casi se trata de una pelea de trincheras sección por sección.


La batalla más apasionante se libra en el distrito VI entre Enrique Doger y Enrique Guevara. El exrector, así como el resto de los actores y sus potenciales rivales, saben que de ganar tendrá en bandeja de plata la candidatura a la mega alcaldía de 4 años y medio. Por ello es que Eduardo Rivera Pérez busca ponerle todas las piedras en su camino y sacar adelante al gris Güevo Guevara que no tiene un solo logro en el curriculum.


A los priistas los reconforta que Peña Nieto sigue arriba en las encuestas y les da lo mismo que sean 10 que 15 puntos. Saben que la lógica de la elección es eminentemente nacional y que su destino está en manos del candidato presidencial de su partido.


Y nuevamente aparece la variable de la izquierda. De acuerdo con las filtraciones, Bartlett recibe un promedio de 20 puntos, lejos de los 35 que tienen las fórmulas priistas y panistas. De igual forma los abanderados por los 16 distritos se mueven en los mismos márgenes. ¿Cuál será su papel en los comicios?


El morenovallismo debería tenerlo claro: elegir entre Blanca Alcalá y Manuel Bartlett para el Senado es una cuestión sencilla. De entrada el ex gobernador ya no aspira a Casa Puebla, de tal forma que quitarse de encima a la presidenta municipal es la mejor de las opciones. Y además, Bartlett ya tienen su ingreso asegurado a un escaño.

 

Por el contrario, Alcalá puede convertirse en una potencial rival a la gubernatura apoyada por un hipotético presidente Peña Nieto, Emilio Gamboa y Jorge Estefan. ¿A quién prefieren ver en las boletas del 2018? La mejor guerra es aquella que no se desata. Y lo mejor para el morenovallismo sería deshacerse de Blanca. Enviarla al tercer lugar y cortar su futuro.

 



 
 

 

 
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