Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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23/05/2011


Pablo Rodríguez, el fiel de la balanza yunquista


Mal y de malas será el regreso del gobernador Moreno Valle tras su periplo con inversionistas norteamericanos en la Gran Manzana. Los logros de reunirse con personalidades como el director general de Cisco Systems y un buen número de corredores de bolsa de Wall Street debió quedar en segundo plano tras el desaguisado organizado por sus operadores Ángel Alonso Díaz Caneja y Roberto Grajales Espina quienes, siguiendo su tradición, perdieron de fea forma la Asamblea Municipal del PAN para postular a 24 integrantes del Consejo Estatal. Eduardo y los Pablos, sin tocarse el corazón, los tundieron al ritmo de 21 a 3 sin que supieran la marca del autobús que les pasó por encima. Ambos, seguro, serán objetos de la ira de un gobernador al que no le gusta perder ni en las canicas, y mucho menos que Eduardo Rivera Pérez pueda presumir que pese a su pobre gobierno mantiene el control del PAN. O enfrentar a los dueños de la organización del Yunque sabiendo que ellos mantuvieron al PAN en sus manos. Sin embargo, creo que las iras del poder irán dirigidas a quien quiso jugar con dios y con el diablo y terminó quemado: Pablo Rodríguez Regordosa, el flamante secretario de Economía que olvidó sus devaneos con el poder y respondió a la disciplina del Yunque.


En efecto: no puede entenderse el resultado tan amplio que obtuvo el Yunque al colar a 21 aspirantes al Consejo Estatal sin explicar la participación de Pablo Rodríguez Regordosa, quien pese a la órdenes del gobernador para ayudarle a apoderarse del Consejo Estatal, formó dupla nuevamente con Eduardo Rivera Pérez para garantizar los intereses de las familias custodias. Se entiende que el alcalde le juegue las contras al gobernador, pues se sabe ninguneado en todas las instancias financieras y administrativas del gobierno estatal. Pero cómo entenderlo de Pablo Rodríguez, si Moreno Valle ha dicho en alto y bajo que se trata de alguien que parte con ventaja para convertirse en su sucesor. Sí, en el próximo gobernador de Puebla.


Pablo Rodríguez Regordosa juega un papel triple en el gabinete. Por una parte es una cuota del Yunque en la administración estatal y su presencia ahí garantiza la estabilidad de la alianza política con la ultraderecha, pese a que pocos panistas fueron incorporados al gobierno. También es un mensajero del gobernador con este grupo de presión que cada vez se muestra más molesto, un hecho palpable en las críticas que surgen desde la UPAEP en contra del gobernador. Pero un último dato: desde la solidaridad mostrada en campaña, Pablo Rodríguez y su esposa se han convertido en amigos personales de la pareja Rafael-Martha Érika. En esa vertiente, cuando Moreno Valle le dice que puede ser su sucesor, Rodríguez Regordosa tiene todos los elementos para creérsela.


Sin embargo, la organización del Yunque no conoce de afectos personales ni futurismos, sino de mantener sus cotos de poder. Y en cuanto inició la batalla por el dominio del Consejo Estatal del PAN disciplinaron a todos sus soldados, encabezados por Juan Carlos Mondragón y Eduardo Rivera, para ganar la guerra. Hasta ahora las asambleas municipales habían mostrado batallas competidas, y aquellas en las que el morenovallismo iba a imponerse, por pura casualidad se suspendían por falta de quórum. Las cuentas del dirigente, por ello, cifraron la máxima importancia en los resultados de la Asamblea correspondiente a Puebla capital por el número de 24 consejeros que puede proponer, la cuota más alta de la entidad. Con ellos, más el 10 por ciento que el Comité Directivo Estatal puede proponer, el Yunque podría controlar el partido sin problemas.

 

Desde algunos sectores se opina que Moreno Valle eligió mal a sus operadores para esta batalla, pues se sabe que Ángel Alonso y Roberto Grajales no ganan una elección interna ni por accidente. Y el Yunque recurrió a una de sus cartas fuertes: Pablo Rodríguez Regordosa, quien controló por años y años el Comité Municipal. La decisión del titular de la Secotrade fue dolorosa, pero la línea es la línea. Y en el Yunque, quien obedece no se equivoca. Ahora veremos qué explicaciones le da a su jefe y amigo el gobernador, sobre todo tras el belicoso discurso de Juan Carlos Mondragón que mañana abordaremos.

 



 
 

 

 
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