Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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23/05/2012


Más de la mafia de encuestadores y medios propagandistas


Ayer dejé en claro cómo el sistema de medios tradicionales, junto a las grandes casas encuestadoras, pueden divorciarse absolutamente de la sociedad con el objetivo de proteger sus intereses. Ocurrió en Puebla cuando los periodistas se volcaron con Javier López Zavala y dejaron de leer las señales de la sociedad que, en las últimas semanas, apoyó masivamente la campaña de Compromiso por Puebla. Así que no debe sorprendernos si la cadena de los Soles, Milenio, Consulta Mitofsky, Televisa y TV Azteca tienen un pacto para disminuir el impacto creciente de la campaña de López Obrador. No digo, por supuesto, que el tabasqueño tenga ganada la Presidencia. Digo que las aguas profundas de la sociedad se están moviendo, aunque falta ver el impacto real de la movilización de los jóvenes y la #MarchaYosoy132.


Uno de los problemas del sistema de medios en México es su falta de definición de sus apuestas políticas ante las audiencias, escudado en el paradigma de la objetividad. Por supuesto que los medios, las encuestadoras y los periodistas tienen intereses o preferencias. Y es legítimo que los tengan, como ocurre en Estados Unidos y en Europa donde los medios definen claramente su favorito en la carrera presidencial y así lo hacen saber a sus audiencias, sin ampararse en falsas objetividades. Por ejemplo, la cadena Fox News es anti Obama y todo el mundo lo sabe, así como The New York Times afirmó en un editorial que su apuesta era por el demócrata en 2008. Y no pasa nada.


Así que, con toda naturalidad, Joaquín López Dóriga, Carlos Marín, Loret de Mola, Ciro Gómez, Pablo Hiriart, Mario Vázquez Raña, Juan Francisco Ealy y compañía podrían decirnos que su candidato es Enrique Peña Nieto. No pasaría nada. Igual que si Proceso, Carmen Aristegui y La Jornada se quitaran las máscaras y se definieran como medios proizquierdistas. O como si Pedro Ferriz, Grupo Imagen y Olegario Vázquez confesaran que su tarea es sacar adelante la devaluada campaña de Josefina Vázquez Mota.


Pero el paradigma de la objetividad sirve a medios y a periodistas para enmascarar sus causas, caudillos e intereses. No obstante, las audiencias y los lectores no pueden ser engañados. La intentona de engañar hace que los jóvenes prefieran refugiarse en las redes sociales, un espacio virtual caótico, pero en el que encuentran espacios de credibilidad y participación que no ofrece el sistema tradicional de medios.


Si el sistema tradicional de medios tiene su escudo en la presunta objetividad para no divulgar sus verdaderas preferencias políticas, los encuestadores se amparan en la metodología para desviar el instrumento de la estadística social. Por ejemplo, no sorprende que la encuesta diaria de GEA/ISA —mejor dicho tracking— publicada en Milenio tenga a Peña Nieto en el nivel del 45 al 50 por ciento de las preferencias. Se trata de un truco de magia: el sondeo se refiere a preferencia efectiva, es decir, eliminan a los indecisos y a los que no quisieron responder, y luego redistribuyen entre los candidatos. La suma es 100. Se trata de una falacia: los indecisos existen, así como los que no quieren revelar su voto. ¿Por qué los desaparece GEA/ISA? Porque así conviene a sus intereses, porque si no el mexiquense andaría en el 39 que mostró Covarrubias.


Nadie se salva. Además de los casos relatados ayer, otros dos vienen a la memoria con respecto a la campaña local por la gubernatura. Uno de los más grandes absurdos fue cuando el mismo día El Sol de Puebla, Intolerancia y CAMBIO publicaron sendas encuestas de Parametría con resultados contradictorios y levantados con días de diferencia. La del Sol e Intolerancia daban ganador a Zavala, y la de CAMBIO a Moreno Valle. Ridiculizado, Paco Abundis quiso defenderse e incluso publicó un desplegado en contra mía en varios periódicos locales. Pero después del episodio, tuvo que poner piel en polvorosa e incluso se distanció de su cliente Moreno Valle por un largo tiempo.


Por supuesto, nadie puede olvidar el papelazo de Demotecnia y María de las Heras, contratada por el PRI marinista para definir la candidatura a Casa Puebla. En su primera medición, puso empatados a Javier López Zavala y a Enrique Doger, pero en la segunda, un mes después, milagrosamente el chiapaneco ya había rebasado por 10 puntos al exrector. Tan grande fue el ridículo, que al segundo cónclave ni siquiera se atrevió a dar la cara, y en conferencia telefónica platicó los resultados.


María de las Heras, por cierto, fue la misma que sostuvo hasta el final de la elección de 2006 que Roberto Madrazo estaba en segundo lugar y era el rival de López Obrador. Y lo hizo porque César Augusto Santiago, su esposo, era uno de los personajes más cercanos al priista.

 

Total, yo no digo que haya santos. Las encuestadoras y los medios, al final, son empresas que buscan beneficios económicos. Pero a las buenas encuestas, como el buen periodismo, las valida el tiempo. Por ejemplo, hace tres semanas, cuando publicamos los resultados de Mas Data que daban a López Obrador en primer lugar en Puebla capital, recibimos burlas y acusaciones. Hoy, prácticamente todos están de acuerdo en el crecimiento acelerado del tabasqueño a costa de Josefina Vázquez Mota. Honor a quien honor se merece, y en este caso el aplauso es para José Zenteno.

 



 
 

 

 
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