Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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23/06/2011


El caramelo envenado que rechazó Cabalán Macari


A los ojos profanos pasó desapercibida la licitación pública nacional GESAL-006/2011, una más de las muchas que ha lanzado la Secretaría de Administración desde el inicio del sexenio. Desde la clandestinidad, los enemigos del régimen morenovallista estaban pendientes del proceso, pues en ese concurso cifraron la piedra de toque que pudiera exhibir al nuevo régimen como una continuación del pasado marinista. A partir de ella utilizarían las expresiones amiguismo, corrupción y pago de facturas para definir al gobierno de la alternancia. Cabalán Macari Álvaro era el objetivo de un obús que lo impactaría el mismo día que en que presentaría a la sociedad los resultados del programa de austeridad implantado en los primeros meses del gobierno. Rafael Moreno Valle y su secretario de Administración eludieron la trampa. Se sacudieron las tentaciones y los compromisos. Y en lugar de otorgar el contrato para la emisión de licencias de conducir a sus amigos Jorge Kahwagi Gastine y Jorge Kahwagi Macari de la empresa Cosmocolor, los favoritos inevitables de la licitación, decidieron entregarla a Icards Solutions por un monto de 118 millones de pesos para emitir un máximo de 240 mil licencias de conducir al año en un contrato que durará hasta el próximo 2014. Y, de paso, le quitaron el supernegocio a la empresa de Fernando Morales Martínez, Mario Marín y Edgar Nava, la exfamosa Ruta Comercializadora del Centro.


La licitación pública nacional GESAL-006/2011 fue siempre un caramelo envenenado para Cabalán Macari. La auténtica fruta de la tentación por varios razones. Una, que sus parientes consanguíneos Jorge Kahwagi Gastine y Jorge Kahwagi Macari son los propietarios de Cosmocolor SA de CV, una de las empresas más fuertes del país en materia de credencialización y que ha obtenido contratos multimillonarios. Ambos, además, tienen lazos fuertísimos con la favorita sexenal Elba Esther Gordillo al grado de que Kahwagi Macari fue designado como dirigente nacional del Panal, quien a su vez designó a su primo Cabalán Macari como líder estatal del partido magisterial en Puebla. Quid pro quo. Ahora, en su posición de secretario de Administración, todos esperaban que Cabalán entregara a sus primos el jugoso contrato de la emisión de licencias de conducir que hasta este año mantuvo Ruta Comercializadora del Centro, la empresa que se inventaron Edgar Nava y Mario Marín.


Un fallo de la Secretaría de la Administración en favor de Cosmocolor, sin embargo, hubiera provocado un caos en el gobierno morenovallista. Dado el parentesco consanguíneo con los Kahwagi, el titular de la Secretaría de Administración habría incurrido en una falta grave a la Ley de Responsabilidad de Servidores Públicos en su artículo 50 que a la letra establece: “Los servidores para salvaguardar la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que han de observarse en el servicio público, independientemente de las obligaciones específicas que corresponda su empleo, cargo o comisión, tendrán las siguientes”.


La fracción XIII señala: “excusarse de intervenir en cualquier forma de atención, tramitación o resolución de asuntos en los que tenga interés personal, familiar o de negocios, incluyendo aquéllos de los que pueda resultar algún beneficio para él, su cónyuge o parientes consanguíneos hasta el cuarto grado, por afinidad o civiles, o para terceros con los que tenga relaciones profesionales, laborales o de negocios, o para socios o sociedades de las que el servidor público o las personas antes referidas formen o hayan formado parte”.


Así pues, Cabalan Macari debió excusarse de conocer la licitación pública nacional GESAL-006/2011 dado el parentesco consanguíneo con los dueños de Cosmocolor, y especialmente con su primo Kahwagi Macari, dirigente nacional del Panal. ¿Se imagina el escandalazo si le hubieran asignado el contrato? ¿Los señalamientos de amiguismo y corrupción? ¿El favoritismo a los enviados de Elba Esther Gordillo? Si Marín le dio las licencias a su compadre Edgar Nava, y si Moreno Valle se los hubiera entregado a los Kahwagi, ¿cuál hubiera sido la diferencia entre ambos regímenes?


Afortunadamente no tendremos que responder esa pregunta: Moreno Valle y Cabalán Macari no entregaron las licencias de conducir a los favoritos de Elba Esther Gordillo, y con ello enviaron un mensaje de transparencia en las licitaciones públicas. Y vaya que es un mensaje contundente por todo lo que significa Cosmocolor: La Maestra y Nueva Alianza. El secretario de Administración defenderá con justicia que se eligió la mejor propuesta de entre las nueve empresas que concursaron: Cosmocolor, Ruta Comercializadora del Centro, Accesos Holográficos, DNA Digital, Icards Solutions, Impresora Silvaform, Técnica Comercial Vilsa, Telemática Lefic y Vanget de México.

 

Cabalán eludió la tentación de beneficiar a su primo y ayer tuvo un evento magnífico porque demostró, con hechos, que las licitaciones para adquisiciones y obra pública se ejecutan con auténtica imparcialidad, y que no valen ni los parentescos. Entonces sí le creemos que en cuatro meses de gestiones ha obtenido 150 millones de pesos en ahorros.

 



 
 

 

 
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