Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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23/08/2011


La entrevista: Behind the Scenes


El Anexo de Casa Puebla no es más un salón de fiestas o un lugar para celebrar comilonas. Derrumbado en los primeros días de la administración, el gobernador Moreno Valle aprovechó su carrusel de medios para mostrar el Nuevo Anexo que, en realidad, bien podría ser llamado el Búnker de Casa Puebla. El lugar elegido para su primer encuentro masivo con la prensa poblana, un total de diez entrevistas pactadas para hablar sin cortapisas sobre los primeros meses del gobierno, la importancia política de la conmemoración de la Batalla del 5 de Mayo. Esto es el Behind the Scenes de la cotizada entrevista.


El Nuevo Anexo asemeja más un Búnker de toma de decisiones. Un edificio gubernamental antes que un salón social. Instalaciones que permiten el trabajo del gabinete y de los colaboradores del gobernador. El buen gusto no escasea con un diseño modernista de dos pisos. En el primero se ubica la recepción y algunas salas de espera con muebles italianos de último diseño. Y en la planta baja, tras unos cubículos de trabajo para los colaboradores de los secretarios, se abre el imponente Salón de Gabinete, una mesa alargada en la que pueden sentarse prácticamente todos los colaboradores del mandatario.


Precisamente en el Salón de Gabinete se llevaron a cabo las primeras entrevistas pactadas para Televisa y TV Azteca. Un detalle importante no se pasa por alto: el enorme monitor que se encuentra empotrado en la pared norte. O mejor dicho, la serie de monitores que conforman el estratégico tablero de control, el instrumento desde el que Rafael Moreno Valle puede darle seguimiento a todas las acciones e indicadores de la administración pública.


Sergio Ramírez Robles acompaña en todo momento a Moreno Valle y es testigo de los diálogos entre el gobernador y los periodistas: 15 minutos para cada medio. Ni uno más, ni uno menos. Entre charla y charla, se instalan equipos de video y micrófonos y se revisa el impecable atuendo del mandatario. Tras Mary Loli Pellón y Juan Carlos Valerio, desfilan los star system de la radio local: Javier López Díaz, Carlos Martín Huerta, Fernando Canales, don Enrique Montero Ponce, Fernando Crisanto y, por último, Iván Mercado.


Imposible quitar la mirada del modernísimo tablero de control, instrumento al alcance de los gobernantes del mundo. Su instalación todavía no termina, pero ya se pueden ver algunas de sus maravillas como el sistema de gestión gubernamental. Cada noche, las dependencias deben enviar sus datos duros a la Contraloría, que se encarga de alimentar el sistema. Programa por programa, obra por obra, Moreno Valle puede constatar el avance porcentual de cada uno de ellos. Y si los datos no cuadran, o de plano no hay avances, el secretario en cuestión debe prepararse para la avalancha de pines desde la BlackBerry del gobernador. Un momento temible para casi todos. En su máxima operación, el tablero de control podrá mostrar imágenes en tiempo real de cualquier lugar geo-referenciado. Un Gran Hermano.


Las entrevistas discurren por lugares comunes. El gobernador tiene un guión bien aprendido del que procura no salir y del que los periodistas no lo pueden sacar. Las obras más importantes del gobierno y la importancia del 150 Aniversario de la Batalla del 5 de Mayo. El gobierno que más invierte en infraestructura y las fórmulas del consenso. Pocos van más allá para no irritarlo, aunque todos hacen la pregunta de la Presidencia en relación a la nota de Excélsior. Tras la radio, inicia el carrusel de la prensa. Por Síntesis, Óscar Tenderos y Erick Becerra. En la alineación de El Sol de Puebla no aparece ningún directivo, solamente los reporteros Salvador Ríos e Iván Tirzo. Penúltimo, Milenio nacional envía a alguien de las oficinas centrales que nunca deja hablar a Pablo Ruiz Meza, el director.


Tras el Salón de Gabinente, se abre el despacho del gobernador que tiene puerta hacia el jardín de Casa Puebla. Un Búnker totalmente impenetrable. A los lados de su escritorio coloca los reconocimientos, nombramientos y menciones que ha obtenido en una larga carrera política. Sobre el escritorio, no hay fotos ni gadgets tecnológicos. Eso sí, un cuadro simbólico con un águila imperial. O presidencial, como guste.

 

Se acaban las salidas por la tangente: “Por Puebla, gobernaré con quien sea el ganador del 2012”, dice a CAMBIO, es un implícito reconocimiento a que quizá el PAN pierda Los Pinos. Sé saltar las diferencias. Pone el caso de su relación con Enrique Agüera. Hay nota. Valieron la pena las largas horas de espera en el carrusel mediático. Y el privilegio de conocer, antes que muchos, el nuevo Búnker de Casa Puebla. Y del gobernador, tras casi 5 horas de diálogo continuo con los reporteros. ¿Quién dice que tenía problemas con la prensa?

 



 
 

 

 
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