Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda / Distrito Federal / Enviado Especial
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23/09/2011


Las enemistades en política también se acaban


Paren las prensas: las irreconciliables han dado el primer paso para dejar de serlo. La guerra y la paz es cuestión de dos. Luego de un sexenio de diferencias insondables, Josefina Vázquez Mota y Elba Esther Gordillo volvieron a converger en un mismo espacio político en la instalación del Consejo Consultivo de la Educación. Y ambas fueron sentadas a la misma mesa por el gobernador Rafael Moreno Valle. No se trata de un accidente político sino de un ejercicio de real politik, pragmatismo puro. Tampoco de una casualidad. A lo largo seis años se aborrecieron. Y un día, justo cuando las aspiraciones presidenciales de Vázquez Mota se consolidan frente al insípido Cordero, se produce un primer acercamiento para limar las asperezas. La lideresa vitalicia del SNTE mandó a su avanzada: Fernando González, subsecretario de Educación Básica y operador por excelencia. El primer paso está dado, y se trata de un hecho que podría reconfigurar las lógicas electorales del 2012. Que nadie lo olvide: el primer acercamiento entre ambas se dio en Puebla.


Elba Esther Gordillo, absoluta en sus odios y astuta en sus amores, anda buscando alianzas. Abrir puertas para no verse obligada a pactar con Enrique Peña Nieto en condiciones de inferioridad. Para venderse cara necesita de varios pretendientes y entonces subastarse. El camino con López Obrador está cerrado: ha anunciado que le cortará la cabeza si gana la Presidencia. Las diferencias que parecían irreconciliables con Josefina Vázquez Mota le cerraban la posibilidad de coalición con el PAN. Marcelo Ebrard parece lejano a todo, excepto a su novia hondureña. Y el Gel Boy, gran favorito en las encuestas, de momento no ve la necesidad de comprar al SNTE. Y menos por el precio exorbitante por el que suele venderse La Maestra. ¿Quién quiere comprar a la Gordillo?


El juego empieza a tomar forma: no fue Rafael Moreno Valle quien decidió tomar distancia de Ernesto Cordero. Y aquello de Ana Teresa Aranda no es más que un buen pretexto. Atento al principio de quien puede lo más, puede lo menos, es Elba Esther quien ha dictado la reconfiguración del juego político morenovallista. Y ha sido el gobernador poblano el operador para dar fin a la insana lejanía con Josefina Vázquez Mota. Las líneas de negociación deben restablecerse.


Los escépticos de la “sana distancia” entre Rafael Moreno Valle y Ernesto Cordero ya tienen a su disposición las pruebas suficientes de la reconfiguración del juego político del gobernador para el 2012. Josefina Vázquez Mota tuvo en Puebla un acto de lucimiento personal a merced de la estructura estatal en la conformación del Consejo Consultivo Educativo para la entidad. Los observadores atentos no deben pasar por alto de que se trata del primer punto de convergencia política entre la Chepina y Elba Esther Gordillo, por lo que el evento adquiere una trascendencia nacional ante las versiones de un pleito a muerte entre ambas que haría imposible una alianza PAN-Panal en caso de que la teziuteca resultara candidata presidencial del albiazul. La lógica política es impecable.


Veamos prueba a prueba. Uno, Rafael Moreno Valle jamás hubiera invitado a Josefina Vázquez Mota a su Consejo Consultivo de la Educación sin el visto bueno de Elba Esther Gordillo. Hace apenas unas semanas, según testigos presenciales, escucharon al gobernador decirle a Josefina “acércate a La Maestra porque si no yo no puedo ayudarte”. ¿Y ahora se iba a brincar las trancas? Improbable. Mejor dicho parece que Elba Esther Gordillo y Moreno Valle estudiaron juntos la forma de acercarse a Chepina sin correr demasiados riesgos. Y nada mejor que un Consejo Consultivo ex profeso y la entrega de un reconocimiento como muestra de buena voluntad.


Dos, en su triple papel de yerno, subsecretario y operador, Fernando González no hace nada sin consultarle a Elba Esther Gordillo. Y de pronto, así como así, ¿decidió formar parte de un Consejo Consultivo del que forma parte Josefina Vázquez Mota? Claro que no. El Yerno de Oro pidió permiso. Y se lo dieron.

 

La política no tiene nada de estática, sino de dinámica a partir del cambio de posiciones. Tampoco nada es irremediable porque las diferencias no son personales: los enemigos de hoy pueden ser los aliados de mañana. Atenta a eso, y con prudencia, Elba Esther Gordillo ya arrancó una tímida reconciliación con Vázquez Mota. La extitular de la SEP, sin embargo, no parece dispuesta a ceder tan fácil y por ello su actitud distante hacia Moreno Valle en el acto. Las posiciones ya se acercaron. Enrique Peña Nieto no debería dejar de analizar lo sucedido ayer en Puebla durante la instalación del Consejo Consultivo de la Educación en Puebla. Quien de plano ya se la perdió es Ernesto Cordero, que prefirió quedarse con Ana Teresa Aranda. Y qué decir del joven Juan Carlos Mondragón, quien se la jugó por el declinado gobernador jalisciense.

 



 
 

 

 
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