Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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24/02/2011


Wikirrevolución a la poblana: el poder de las redes sociales

 

Pues resultó que sí: las redes sociales son una bola de nieve imparable que golpea lo mismo a los poderosos que a los no tanto. Desde hace días se atribuye a Twitter y a Facebook la exitosa revuelta en contra del dictador Mubarak en Egipto, pese a la orden gubernamental de cerrar los caminos de la comunicación digital. Las mismas virtudes se le atribuyen en la asonada creciente que sufre Gaddafi en Libia. Algunos especialistas señalan que el próximo blanco es Cuba y los hermanos Castro —Fidel y Raúl, no Benito y Gualberto—. Hace meses tuvimos el impacto mundial de las filtraciones de Wikileaks y Julian Assange de los cables del Departamento de Estado norteamericano, quienes a su vez los hicieron llegar a cinco periódicos de renombre mundial. Las redes sociales ardieron con el cotilleo, aunque en esa ocasión no hubo efecto en el mundo fáctico. Hace un año, con la campaña electoral, comenzamos a vislumbrar su poder cuando desde ahí los ciudadanos de a pie pudieron expresar su resentimiento en contra del marinismo y de Javier López Zavala porque no podían hacerlo en los medios tradicionales de comunicación. Pero el triunfo ya es inevitable: como afirmó David Kirkpatrick, las redes sociales nos han llevado a un mundo de máxima transparencia donde ya nadie puede ocultar su ropa sucia, sino que debe enfrentarla o desaparecer del mundo virtual. Un nuevo campo de batalla en el que las reglas todavía son inciertas. Las wikirrevoluciones llegaron para quedarse y producir fenómenos mediáticos como el “Juayderito” de López Dóriga.


El tema viene a cuento porque es la única forma que tengo de explicar la postura valiente de tres diputados poblanos para empujar los cambios a la legislación mordaza en contra del periodismo poblano. Enrique Doger, José Juan Espinosa y Mario Riestra, excelentes usuarios de la red social, fueron los más receptivos a la explosión de enojo que se produjo entre viernes y domingo en Twitter entre los periodistas poblanos, quienes crearon el hashtag #RafaMordaza para interactuar el desacuerdo por una legislación que ponía en peligro a las empresas de comunicación. La lista es larga y espero no olvidar a nadie, pero desde el microblogging respondieron Enrique Núñez (@contracara68), Zeus Munive (@eljovenzeus), Alejandro Mondragón (@AleMondras), Selene Ríos (@SeleneRios), Mario Martell (@laultima), Magaly Herrera (@magalyherrera), Martín Hernández (@JMartinHA), Rodolfo Rivera (@rodolforiverap) y varios más. Fue en ese espacio mediático en el que se generó la iniciativa común de escribir sobre el tema y, más tarde, la invitación para asistir al Congreso del estado. Todo lo demás vino en cascada.


Las redes sociales como Twitter y Facebook provocan una política de transparencia absoluta en nuestras vidas. Como cualquier ciudadano puede entrar en contacto con los poderosos y los periodistas, estamos obligados a responder y no escondernos. Aunque por lo menos se identifica a un grupo de once legisladores que tienen cuentas abiertas, la mayor interacción la provocan Doger, Riestra y Espinosa. No es casual que puedan recibir el sobrenombre de wikipolíticos. Bien por ellos. Además, otros grandes usuarios de las redes son Rafael Moreno Valle con su cuenta @RafaGobernador y el alcalde @eduardorivera01. Gracias a estas redes, por primera vez usted puede entrar en contacto directo con sus autoridades, sin esperar citas, pasillazos, audiencias y demás barreras que el poder impone. Y vaya que le van a contestar, porque los reclamos y mentadas, así como los elogios, están a la vista de todos.


Por supuesto, no todos siguen el ejemplo de transparencia. Por ejemplo, del gabinete morenovallista apenas se tienen registrados a dos usuarios de Twitter, Amy Camacho y Pablo Rodríguez Regordosa, quienes hacen comentarios con asiduidad. Pero el resto, nada. ¿No sería genial tener en las redes a Fernando Manzanilla, Ardelio Vargas, Roberto Moya Clemente, Tony Gali? ¿Que pudieran ser cuestionados todos los días por los ciudadanos, sin ámbito para esconderse como ahora lo hacen en sus cómodas oficinas? ¿A los cientos de funcionarios fuereños no les gustaría que los auténticos poblanos los orientaran sobre las dificultades de la entidad? ¿O por lo menos que los ayudaran a orientarse en la ciudad? Y lo mismo va para el gabinete municipal de Eduardo Rivera, todavía más escaso en presencia en redes sociales.


El campo de batalla está abierto, porque en la nueva arena de las redes sociales se da como se recibe. A lo largo de la disputa por la #RafaMordaza, muchos de los periodistas involucrados y de los que ya di su dirección fueron atacados por troles tuiteros pagados por el gobierno desde el Instituto Poblano de la Juventud, pues casualmente cesaron de postear a las 18 horas. Zeus Munive puede relatar la experiencia. Pese a la amplia disputa, en el portal de La Quintacolumna hemos mantenido la apertura a los comentarios anónimos en notas y columnas, y vaya que nos llueve. Pero la transparencia absoluta es el mejor escudo contra las calumnias generadas por el poder, como aquello de tener familiares aviadores desde hace cuatro años sin que nadie se diera cuenta.

 

Ojo: el mundo de las redes sociales es complejo, y más la forma de articular wikirrevoluciones. Por ello, recomiendo ampliamente leer a una poblana experta en el tema, Yazmín López Receck, a quien pueden leer los domingos en Milenio Puebla, escuchar los martes en Radio Oro y el próximo lunes en CAMBIO TV. Su presencia en Twitter es @YazLopez. Ah, y no se olvide añadirme como @Nigromanterueda. Bienvenida la wikidemocracia.

 



 
 

 

 
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