Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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24/03/2011


El gabinetazo a mitad de los cien días: Eficientes, Cumplidores e Inoperantes

 

Rafael Moreno Valle atravesó la primera etapa de sus espectaculares cien días de gobierno, y su ritmo frenético encuentra aliados dispares al interior del gabinete. En otras palabras: el periodo de adaptación de muchos de sus secretarios ya feneció sin que puedan ofrecer resultados eficaces y ayuden a la consecución de las ambiciosas metas anunciadas en la toma de protesta. Una primera evaluación de los titulares de las dependencias integraría tres clases de secretarios según su desempeño: Eficientes, Cumplidores e Inoperantes. Los parámetros de la evaluación, por supuesto complejos, serían reducidos al mínimo: control de la dependencia a su cargo, desempeño mediático y apoyo al ambicioso programa de los cien primeros días de gobierno. En el primer grupo, los Eficientes, tendríamos que señalar a los titulares de Gobernación, Salud, Desarrollo Social y la Procuraduría de Justicia. En el segundo, a la mayoría de los integrantes del gabinetazo que han tomado el “toro por los cuernos” pero por circunstancias ajenas o propias no levantan el vuelo. Me refiero a los titulares de Infraestructura, Finanzas, Administración, Servicios Legales, Educación Pública, Comunicación Social y Economía. Y, por supuesto, quedan los que nada más no dan una, y tienen muy pocas apariciones públicas debido a que apenas se empapan de los temas de la dependencia, como ocurre en la Contraloría, Transportes, Desarrollo Rural, Seguridad Pública, Desarrollo Territorial y Turismo. Empecemos por estos últimos.


La gran decepción del gabinetazo, sin duda, es Ardelio Vargas Fosado, serrano al que nos vendieron como un superpolicía, pero que en realidad es una copia borrosa de su amigo Genaro García Luna: un funcionario ansioso de reflectores que a veces termina cometiendo ridículos bochornosos como ocurrió en el megaoperativo de la 46 Poniente y en Palmarito Tochapan. Pese a la espectacularidad los resultados fueron miserables: en el primer caso debió devolver el material decomisado y ninguno de los 53 detenidos fue consignado. En el segundo, sólo dos de los 12 detenidos. Y si alguien trata de defender al funcionario alegando su eficacia en el operativo de Valle Fantástico, pues claro: un centenar de policías combatió a un guardia de seguridad pobremente armado.


Patricia Leal le ganó la Contraloría a Eukid Castañón, y aunque tiene pose de “suprema inquisidora”, es la hora de que no hay un informe certero de las irregularidades cometidas por el marinismo, y ni siquiera un análisis global de los errores en la entrega-recepción. Mucho menos se han iniciado procedimientos administrativos, aunque en su defensa podría alegarse que se ha dedicado a armar expedientes de persecución que en su momento podrían ser utilizados. Sus presentaciones en la prensa son muy, muy escasas. De Amy Camacho, en los primeros 50 días de gobierno, sólo hemos tenidos dos noticias: una, que acompañó al gobernador Moreno Valle a colocar arbolitos al tomar posesión de Valle Fantástico. Dos, la limpia de basura en la ribera del Atoyac, ridículo porque el agua del río sigue contaminada y fétida, sin que se anuncie un plan de limpieza global y tampoco un compromiso de empresas poderosas para no verter ahí sus residuos.


En el caso de Ángel Trauwitz no es sencillo el paso de empresario exitoso a funcionario público: mientras en la iniciativa privada se tiene el control de los proyectos, en el gobierno se encuentra sometido a los tiempos de la burocracia. Además, enfrenta un gran recorte presupuestal. Bernardo Huerta Couttolenc no ha programado un solo evento de responsabilidad de Comunicaciones. Ni uno solo. O es una figura decorativa o inventa el hilo negro del Metrobús. Y ya para terminar: nadie conoce el nombre del titular de Desarrollo Rural, pero todo Puebla sabe que los moto-tractores resultaron un fracaso estrepitoso por inservibles.


El caso de los secretarios Cumplidores, cómo decíamos, presenta luces y sombras. Roberto Moya, por ejemplo, ha puesto al servicio de Puebla sus excelentes relaciones nacionales. Pero se le cuentan dos errores importantes: la pésima gestión del crédito de 3 mil millones de pesos con el Congreso local. Eso, y que nadie en el gobierno estatal ha podido cobrar su sueldo, y las promesas se alargan de que ahora sí se cobrará en la quincena. El brillante Luis Maldonado sacó adelante la creación del Consejo Estatal de Cultura, pero todavía no presenta un diagnóstico sobre el estado de la calidad educativa en la entidad, así como el esquema de trabajo con el SNTE. Además, se cuenta que tiene una de las dependencias más desorganizadas porque trajo un montón de fuereños que todavía no se ubican. A Maldonado, dicen, le falta reducir de su agenda los actos protocolarios y sumar horas de trabajo en escritorio.


Juan Pablo Piña Kurczyn estuvo en el “ojo del huracán” en las primeras semanas del sexenio por errores garrafales en las iniciativas enviadas al Congreso local. De última hora, sin embargo, recondujo el camino con la estrategia jurídica que le permitió al gobierno morenovallista tomar la posesión del parque metropolitano. Estrategia avalada ya por los tribunales federales. Aunque los maledicentes afirman que no fue el autor de la idea genial, sino que contrató a un abogado priista experto en Derecho Administrativo para resolver el entuerto. A Antonio Gali Fayad le pesa hacerse cargo de una dependencia nueva, y que procesos importantes de su dependencia dependen de Finanzas y Administración.


Mañana continuamos.

 



 
 

 

 
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