Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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24/05/2012


Los viejos y los nuevos tiempos de la revuelta democrática


Nadie se baña dos veces en el mismo río, descubrió Heráclito allá en la Grecia antigua, para afirmar que el cambio es la única constante.


Cuando desciendo al río por segunda vez, ni yo ni el río somos los mismos.


El filósofo de Efesio no conoció a los mexicanos.


Se sorprendería que casi 20 años después de iniciada nuestra transición democrática, hemos vuelto al punto de partida.


Las consignas de 1988 son las de 2012.


Que muera Televisa, gritan nuestros jóvenes, como gritaban en las protestas del fraude de 1988.


Como gritaban en las protestas del fraude de 2006.


Que no te haga tonto Jacobo, cantó alguna vez Molotov.


El coro hoy tendría que ser sustituido por “que no te hagan tonto López Dóriga, Ciro, Carlos Marín, el payasito despintado Trujillo, Adela, Denisse Maerker y ese joven viejo que es Loret de Mola”.


Entre el pueblo bueno, el malo y los neutros, se trata del grupo de ¿periodistas? más desprestigiados del país, que miércoles a miércoles se reúnen en ese engendro llamado Tercer Grado.


La puesta en escena de ayer con Enrique Peña Nieto tuvo momentos hilarantes.


Los paya-sistas con pose de combativos. En realidad alma de esclavos ante la figura que ayudaron a construir en los últimos seis años.


El mexiquense como el hombre más respetuoso del mundo.


La puesta en escena no resultó convincente por lo sobreactuado de los payasitos.


En mis tiempos, Televisa era Telerrisa.


No ha dejado de serlo.


Los mexicanos hemos demostrado que sí podemos bañarnos dos veces en el mismo río.


Lo único que alcanzamos, a veces, es a cambiarnos el traje de baño.


***


En mis tiempos de juventud, se gritaba: ¡muera el PRI-gobierno!


Se criticaba que el Presidente fuera jefe de Estado, de gobierno y de partido.


Que las estructuras gubernamentales y los programas sociales estuvieran al servicio de los candidatos del partido de la Revolución.


Luchar contra la reacción y preservar los logros del movimiento revolucionario era una obligación histórica, contaban los ideólogos como Reyes Heroles.


Nadie se baña dos veces el mismo río, pero a veces hay que darle vuelta a los calzones.


En mis nuevos tiempos, ahora hay PAN-gobierno.


El audioescándalo reventado por Fernando Morales —en su papel de líder opositor— desnudó que a Lalo Rivera nada lo distingue de Echeverría, López Portillo, Díaz Ordaz y compañía.


El gobierno municipal, volcado en apoyo a los candidatos albiazules a la Presidencia, el Senado o las diputaciones federales.
En el mejor estilo tricolor, el PAN tiene su Red de Funcionarios Públicos.


Ola roja. Ola azul.


Es la misma cosa.


Tienen la obligación de entregar listados con 30 promovidos.


Tienen la obligación de que la gestión del Ayuntamiento se despache en las “casas azules”, creadas por el Comité Municipal.
El horror de perder la Presidencia, dice Juan Carlos Mondragón, sería ver a 200 mil panistas desempleados.


Eduardo Rivera eleva el apoyo al PAN como un deber moral.


Les recuerda que no ocupan los puestos por su “linda cara”.


Tampoco debe ser por su capacidad.


Al PAN se lo deben todo, y al PAN hay que pagar.


Ni Reyes Heroles lo hubiera dicho mejor.


Se lucha contra el fascismo precisamente porque es fascista, decía Sartre.


****


Entre los viejos tiempos y los nuevos tiempos de la revuelta democrática, las únicas diferencias son que los actores se han volteado pero siguen siendo lo mismo.


La vieja Telerrisa es la misma Televisa.


Los viejos priistas viven encarnados en Eduardo Rivera.


La ola roja ahora es la ola azul.


Jacobo Zabludovsky fue relevado por Joaquín López Dóriga.


Emilio Azcárraga Vidaurreta por Emilio Azcárraga Jean.


Cuauhtémoc Cárdenas por Andrés Manuel López Obrador.


Los viejos opositores hoy viven en Fernando Morales Martínez, un cachorro de la posrevolución.


Mario Vázquez Raña sigue siendo Mario Vázquez Raña, y Juan Francisco Ealy ascendió al Licenciado Juan Francisco Ealy.


Algunos payasitos y enanos adornan el nuevo cuadro, pero no dejan de ser payasitos y enanitos.

 

Yo, por mi parte, estoy cansado de nadar dos veces en el mismo río.

 



 
 

 

 
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