Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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24/08/2012


La tregua con Alcalá, inalterada


A mitad de la campaña federal 2012, con encuestas en mano, el morenovallismo tomó una decisión crucial para ordenar la carrera rumbo al Senado: firmar una tregua a la persecución judicial en contra de Blanca Alcalá y detener en el Órgano Superior de Fiscalización el pliego de cargos y la determinación de responsabilidades que hubiera hundido a la fórmula tricolor. Tal tregua, negociada en lo más alto del PRI nacional, tenía un claro objetivo: obstaculizar una eventual victoria o primera minoría del exgobernador Manuel Bartlett con el objetivo de salvar de la quema a Javier Lozano Alarcón, quien antes del debate se había ido al tercer lugar. Y es que la incómoda posición obligaba a pactar o a favor de la exalcaldesa, o a favor del exgobernador que a lo largo de la campaña en enfrascó en una batalla de molinos de viento en contra de Moreno Valle. Aunque no se confía en ella, la tregua permanece inalterable. Hasta el momento.


La versión de un reinicio de las hostilidades en contra de la senadora electa es absolutamente falsa. El famoso pliego de observaciones por mil millones de pesos en contra de Blanca Alcalá, publicado en exclusiva por CAMBIO, fue detenido en el OFS para impedir que se convirtiera en pliego de determinaciones. Desde marzo el equipo de la expresidenta municipal continúa solventando, y si no ocurre nada en las semanas por venir, será aprobado sin problemas por la Comisión Inspectora en el próximo periodo ordinario de sesiones. Claro, si no sucede nada extraordinario.


El Órgano de Fiscalización recientemente emitió los pliegos de observaciones de los últimos 45 días de los gobierno municipales correspondientes al 2011. Natural, legal e inevitablemente, a Blanca Alcalá también se le emitió el pliego correspondiente que no llega ni a las cien observaciones, y el monto tampoco alcanza ni los mil millones de pesos según comentaron al reportero fuentes del Legislativo.


De tal modo que la tregua con Blanca Alcalá, senadora electa, no se rompió, ni parece que vaya a romperse porque, a diferencia de Manuel Bartlett, la exalcaldesa ha sido institucional en su relación con Moreno Valle. En los peores momentos de la tregua no atacó al mandatario estatal, y tan pronto como recibió su constancia de mayoría no dudó en asistir a Casa Puebla y sentarse al lado del gobernador para entablar diálogo sobre la aportación de los legisladores electos en la discusión presupuestal 2013.


El secreto del por qué rompieron relaciones Moreno Valle y Alcalá permanece intacto entre ellos, causa de la desconfianza y origen de las hostilidades. Pero que nadie se confunda. La tregua negociada en el CEN tricolor tenía una única cláusula: detener la ofensiva del gobierno estatal en contra de Alcalá, pero en ningún caso operar a su favor para que ganara. La lógica del pacto fue Manuel Bartlett: de por sí el exgobernador tenía su ingreso asegurado al Senado, pero en lugar de llevar una política de conciliación con Casa Puebla, le entró de lleno al golpeteo. De tal modo que era mejor pactar en el CEN la supervivencia de Blanca.


Por supuesto que la exalcaldesa fue la gran ganadora del acuerdo que le permitió solventar una aduana complicadísima. Sus irregularidades en el trienio 2008-2011 quedaron convenientemente enterradas y lo poco que quede será una leyenda urbana que no afecta su posicionamiento a tal grado que obtuvo más votos que Enrique Peña Nieto. Blanca, sin embargo, no debe pasar por alto la derrota tremenda que se llevó en Puebla capital, la ciudad que gobernó y en donde, teóricamente, se encontraba su mayor fortaleza.

 

El tercer lugar de Blanca en Puebla capital debe llevarla a analizar por qué sus electores en 2007 no le refrendaron la confianza en 2012. De ello dependerá la construcción de su proyecto a la gubernatura, siempre en sociedad con Jorge Estefan Chidiac y el padrinazgo nacional de Emilio Gamboa. Precisamente, gracias la tregua con la expresidente municipal, Moreno Valle y el líder de los senadores del PRI reactivaron su relación. Mejor para todos, imposible.

 

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