Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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25/01/2011


El misterioso embargo del misterioso acreedor del nada misterioso Henaine


Es un barbarismo de la posmodernidad. ¿Quiere saber quién es alguien? Googléalo. Javier Molina Casco. No hay una sola referencia en la red de redes. No se sabe si es empresario, júnior o político. Sin embargo, dispone de 200 millones de pesos para prestar con un rédito de 10 por ciento mensual: una usura digna de Shylock, el judío prestamista de El mercader de Venecia. Así lo hizo con la Inmobiliaria Hena a través de su dueño y representante legal, el polémico Ricardo Henaine. El fantasmal Molina Casco, pese a tener tanto dinero, recurre al formato tradicional del pagaré que se vende en cualquier papelería. Además, cual reportero de los años 50, rellenó los cuatro pagarés que amparan tal fortuna con una vieja, viejísima máquina de escribir mecánica. Una Olivetti digna de Hemingway. Con ella, sin computadora a la mano, se puso diligentemente a rellenar los machotes, estableciendo la fecha de vencimiento de cada uno de ellos, el interés mensual, el domicilio de la Inmobiliaria Hena —equivocado, por cierto— y el nombre de Ricardo Henaine. Tal diligencia no la mostró, sin embargo, para asegurarse en el acta constitutiva de la inmobiliaria que Henaine tuviera facultades legales para firmar los títulos de crédito. Se habría encontrado con que solamente puede hacerlo por 200 mil pesos. El millonario Molina Casco, cataplum, ha perdido con la mano en la cintura una auténtica millonada.


Los misterios que rondan el embargo del predio en el que se asienta Valle Fantástico y ambicionado por el gobierno electo para construir en ese lugar su Ciudad de Servicios no terminan ahí. No se sabe, por ejemplo, cómo habría entregado los 200 millones de pesos a Henaine. Si fue a través de una transferencia electrónica bastaría una compulsa bancaria. ¿Y si fue en efectivo? ¿Con maletines y ligas al estilo Bejarano? ¿De dónde podría provenir tal millonada? ¿Del crimen organizado? ¿Tributará al SAT el tal Molina Casco?


Sigue la suspicacia. Pese a entablar un pleito millonarísimo contra Ricardo Henaine y solicitar un embargo del predio que ocupa Valle Fantástico ante el temor fundado de que pueda venderlo o transmitirlo, el buen Javier Molina Casco entregó los cuatro pagarés a un endosatario en procuración, se supone abogado, que ni siquiera despacho tiene para recibir notificaciones. Así como lo lee: en autos consta que solicita recibir notificaciones por estrado, ahí mismo en el Juzgado Primero de lo Civil, y ni siquiera presenta una identificación o su credencial del IFE. Es decir, a un fantasma se suma otro fantasma.


Pero en la historia, además de dos fantasmas, también hay personajes de carne y hueso. Por ejemplo, la juez Primero de lo Civil, que en plena época navideña recibió la providencia precautoria un 16 de diciembre y al otro día autorizó el embargo, escuchó a los testigos, giró la notificación al Registro Público de la Propiedad para darle un plazo de tres días al actor para ingresar la demanda de juicio Ejecutivo Mercantil. María Alicia Ortiz Márquez, si bien no actuó ilegalmente, sí lo hizo con una celeridad siempre sospechosa en la justicia mexicana, tan proclive a la dilación.


Y, por último, la súbita aparición de Carlos Meza Viveros ayer por la mañana para entrevistarse con la juez sobre el caso de los acreedores y embargantes fantasma de la Inmobiliaria Hena, luego de que un perito de la PGJ se apersonara para examinar las firmas de los pagarés que ya se guardan en el secreto del juzgado. ¿Cuál es el interés del dirigente municipal del tricolor en el caso? ¿Acaso él sí conoce a Javier Molina Casco? ¿Podría decirnos a qué lucrativas actividades se dedica para poder prestar 200 millones de pesos? ¿Por qué tiene la costumbre de rellenar sus pagarés por una fortuna con una viejísima máquina de escribir mecánica?

 

Algo podrido huele alrededor del embargo fantasma por 200 millones de pesos. Autoembargo, lo llaman los dirigentes de la alianza opositora. Las firmas son falsas, aduce Henaine, y presenta una denuncia penal en la PGJ por falsificación. Mientras son peras o manzanas, el predio que todos ambicionan, el Parque Metropolitano, se encuentra literalmente congelado a causa de un juicio Ejecutivo Mercantil, que en el mejor de los casos tardará dos años en resolverse. ¿A quién le conviene que tal predio quede inmovilizado? El caso promete.

 



 
 

 

 
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