Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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25/05/2012


Quien traiciona una vez, traiciona dos veces


Entre dimes y diretes, denuncias ante la FEPADE, retos a golpes y antidopings, la pregunta central del #laloescándalo no atina a ser respondida: ¿quién diablos grabó el cónclave panista en el que se presento la Red de Funcionarios Municipales? O más fácil: ¿quién es el panista traidor que le clavó el cuchillo por la espalda a Eduardo Rivera Pérez y Juan Carlos Mondragón? En el Palacio Municipal y la sede del PAN en Bugambilias cunde la desazón, porque encontrar al responsable de entre los casi 200 invitados al desayuno en casa de Pablo von Raeslfed es una misión imposible. Se creía que los funcionarios del Ayuntamiento y los panistas activos invitados, enlistados todos en el Yunque, eran incondicionales y adictos. Invulnerables a las tentaciones del morenovallismo. Dramáticamente descubrieron que el poder absoluto corrompe absolutamente. Y que los panistas más adictos se han cambiado de bando.


Hace una semana lo advertimos oportunamente en este espacio: la pesadilla de Eduardo Rivera apenas empieza. La derrota estrepitosa de Josefina Vázquez Mota también lo es del Yunque, que no tendrá espacios de dónde agarrarse tras perder el gobierno federal. Sabiamente lo dijo Juan Carlos Mondragón en el cónclave del escándalo: lo más doloroso de abandonar Los Pinos será ver a cerca de 200 mil panistas desempleados. Huérfanos, vaya.


El #laloescándalo desató la ira del Yunque porque interpreta que el golpe viene directamente de Casa Puebla. Por eso Mondragón de plano no se mordió la lengua al señalar que Fernando Morales no muerde la mano que le da de comer, en obvia y abierta referencia a Moreno Valle. Pero lo peor es que, en un acto insólito para un líder de partido, se duele que dos de sus candidatos —Néstor Gordillo y Blanca Jiménez— no hayan sido denunciados ante la FEPADE por la reunión en Casa Aguayo, y Lalo Rivera sí.


Para el Yunque es un mantra: no pasa nada. Pero en realidad sí pasa. Y muchas cosas: de entrada el riesgo para el alcalde poblano y su burocracia dorada es real. La Fiscalía para Delitos Electorales es simplemente imprevisible. Tomo como ejemplo lo que le ocurrió a Gabriel González Molina en los tiempos del marinismo. CAMBIO sorprendió a los precandidatos a diputados federales del PRI en 2009 cuando salían de tomar un curso en las instalaciones del Instituto de la Productividad Competitiva. Las fotografías y los audios fueron más que suficientes. González Molina negó los hechos, pero tras el juicio fue condenado a un año de prisión conmutada.


Al Yunque no le pasa desapercibido que el gobierno federal pronto cambiará de manos y los instrumentos de represión como la FEPADE irán a dar a manos de priistas o perredistas. ¿Qué ocurrirá entonces con Lalo Rivera, Myriam Arabian y la burocracia dorada del Ayuntamiento? ¿Quién garantiza su libertad? Así que las pesadillas del alcalde no solamente abarcan sus cuentas públicas ante el OFS, sino el juicio que deberá enfrentar.


Pero algo falla en la lógica del Yunque: el impacto del #laloescándalo le pegará a todos los candidatos del PAN en la capital: a Josefina, a Lozano y Augusta, y a los cuatro a diputados federales. Si el audio es un torpedo contra el PAN, pues Moreno Valle se estaría dando un balazo en el pie porque ha puesto en riesgo a sus candidatos Javier Lozano, Néstor Gordillo y Blanca Jiménez. Pensar que el audio fue filtrado por Casa Puebla sería aceptar que están dispuestos a sacrificarlos a costa de hundir a Josefina y al alcalde. Bastante improbable.


Como sea, la desesperación por salvar a Lalo de la hoguera terminó de partir en dos al PAN por la reacción iracunda de un líder inteligente como Juan Carlos Mondragón, al que la emotividad rebasó. Resulta casi increíble que retara a golpes a Fernando Morales en la cabina de Oro Noticias y después que continuara embistiendo al morenovallismo. Lo único que hace es dar argumentos a Casa Puebla para profundizar las distancias.

 

Volvamos al origen: ¿quién traicionó a Eduardo Rivera, a Mondragón y al Yunque, y entregó el audio a sus enemigos? En lo que lo descubren, bien harían en el Ayuntamiento en paralizar todos los movimientos a favor de Josefina y Enrique Guevara, así como el desmantelamiento de Sedeso para meter a todos los operadores de Eduardo Morales Garduño. ¿Por qué? Porque quien traiciona una vez, traiciona dos veces. Es una ley humana. Una prueba más, otro documento, terminaría por hundir a Eduardo Rivera, el peor alcalde en la historia de Puebla.

 



 
 

 

 
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