Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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26/04/2011


No es una película de terror, pero la Bestia Negra sigue viva


Es un cliché de las películas de suspenso. Tras innumerables intentos fallidos, los sobrevivientes celebran la muerte del monstruo que despertó el terror, devastó la comunidad y cobró varias vidas. De último momento, sin embargo, el monstruo que no estaba muerto lanza su última zarpada para cobrar una víctima final antes de ser abatida verdaderamente. Algo así ocurre con Mario Marín. En el final de la película, la Bestia no murió y ahora prepara su regreso con la búsqueda de su candidatura al Senado. Es decir, el “góber precioso” no ha muerto y, según sus cálculos, posee el suficiente capital político para darle un nuevo zarpazo a los poblanos pretendiendo representarlos en el nuevo santuario de más de 2 mil millones de pesos. Para ello inició su activismo para empezar a “medirle el agua a los camotes” y analizar su carta astral. En esas cuentas, afirma tener de su lado la bendición de Enrique Peña Nieto, Humberto Moreira, Elba Esther Gordillo y Manlio Fabio Beltrones. También dice contar con un grupo político leal y enriquecido, preparado a dar nuevas batallas para trascender en la esfera nacional. Cree, le dicen sus encuestas, que mantiene un alto grado de popularidad entre los poblanos, puesto que el perdedor del 2010 fue Javier López Zavala y no él. Dinero, sabemos, todo, no le falta. Y ejemplos históricos de exgobernadores que transitan del Ejecutivo local al Senado están presentes, como señalan las biografías de Manuel Bartlett y Melquiades Morales. Así que, según su carta astral, Mario Marín tiene el control de todos los elementos que lo pueden hacer ganar una elección senatorial.


Triste destino de los poblanos: la Bestia no murió el 4 de julio de 2010, y como en los buenos filmes de terror, fingió su muerte para tomarnos por sorpresa. Una sorpresa que no lo es tanto si seguimos sus pasos de las últimas semanas, en especial las reuniones con sus excolaboradores y la repentina reactivación de sus redes sociales. Nadie en su sano juicio puede creerle a Valentín Meneses, quien en calidad de portavoz del exgobernador afirma desconocer cómo es que en sus cuentas de Facebook subieron actualizaciones y fotografías de programas y obras del sexenio anterior. El extitular de Gobernación atribuye a “mentes perversas” el activismo iniciado a destiempo. ¿Y las mismas mentes perversas serán las responsables de la agenda de giras que ya tiene planeada el exgobernador, iniciando en Huachinango a principios de mayo, así como la organización de comilonas a cargo de exfuncionarios leales?


En voz de Valentín Meneses, Mario Marín recula de su activismo luego de ser evidenciado por CAMBIO. Y es que en el guión de la película de suspenso y el regreso de la Bestia Negra de los poblanos tiene un requisito fundamental: que la herida que Rafael Moreno Valle le produjo al exgobernador no sea mortal. Es decir, que la percepción sobre la corrupción, negligencia e incapacidad del marinismo se quede así únicamente, en el imaginario colectivo de los poblanos. En otras palabras: que no haya procesos administrativos ni penales en contra de connotados funcionarios marinistas por desvíos financieros o negligencia en programas y obras. Que nadie pise la cárcel y que la impunidad se perpetúe.


Únicamente de esta forma la Bestia Negra podría decirle a Peña Nieto, a Moreira, a “don Beltrone” y a Elba Esther, que tiene la cara limpia para llegar al Senado. Que las acusaciones fueron infundios, y que su imagen permanece intacta y, por tanto, puede obtener los votos suficientes para el PRI y sumar en la carrera a Los Pinos. Que todos sus empleados obraron de forma impoluta, y si los rezagos no se superaron fue una cuestión coyuntural.

 

Mario Marín necesita su carita limpia para pedir el voto el próximo año. Y que la mantenga así, sin todo el lodo que juntó a lo largo de seis años. Depende de Rafael Moreno Valle. La muerte final de la Bestia la tiene el gobernador. En otras palabras, que el exmandatario tenga la posibilidad de llegar al Senado depende de las manos del actual gobernador. Melquiades Morales dejó pasar a Manuel Bartlett, y Mario Marín obró en consecuencia con el oriundo de Santa Catarina. Pero en ambos casos había una continuidad tricolor, continuidad rota por Moreno Valle. ¿Dejará que la Bestia Negra lance un último zarpazo a los poblanos?

 



 
 

 

 
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