Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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26/10/2011


Panal, el partido del poder en el poder


El gobernador Moreno Valle ya tiene partido político: afiliado nominalmente a Acción Nacional vive una insana distancia con su cúpula dirigente. Juan Carlos Mondragón no da la cara por el gobierno estatal y a regañadientes ofrece tímidas declaraciones de apoyo cada que el morenovallismo encuentra enemigos en su camino. Ante los embates de José Juan Espinosa, por ejemplo, nunca se puso al tú por tú contra el diputado de Movimiento Ciudadano. La administración estatal carece de espada y apoyo en la cúpula panista. Ya no lo necesita porque, por primera vez, uno de los partidos de Compromiso por Puebla tiene un líder netamente morenovallista: Gerardo Islas al frente del Panal ofrecerá el apoyo que Mondragón ha regateado cada día del sexenio.


La construcción del liderazgo de Islas Maldonado al frente del partido magisterial fue preparada cuidadosamente para evitar el veto de los dirigentes sindicales que no querían verse rebasados por un joven empresario exitoso que no llega a los 30 años. Primero fue enviado a operar junto con Mónica Arriola a la campaña de Eruviel Ávila en la disputa por la gubernatura mexiquense. La hija de Elba Esther Gordillo probó el talento natural de Islas en los cuatro meses de campaña y ello le abrió el camino para llegar a la dirigencia estatal, por supuesto, con la bendición maquiavélica de La Maestra.


Al gobernador Moreno Valle, hombre pragmático, le desespera la actitud de regateo de Acción Nacional. No entiende cómo se niegan a colaborar con la administración estatal y disfrutar de los privilegios del poder. En vez de ello promueven desencuentros y por lo bajo alientan la insulsa rebeldía de Ana Teresa Aranda. Por supuesto, fingen demencia cada que el gobierno requiere el respaldo de su base electoral.


Gerardo Islas Maldonado, por el contrario, se ganó la confianza del gobernador con puro trabajo y sensibilidad política antes y después del 2010. Al inicio de la administración se planteó que pudiera convertirse en el representante del gobierno poblano en el DF, pero tras una amplia valoración se privilegió darle el impulso para continuar su carrera política.


El desembarco de Islas Maldonado es un anticipo del papel estratégico y privilegiado que jugará el Panal en 2012 porque Elba Esther Gordillo aún no determina si el partido jugará solo o le conviene aliarse con Enrique Peña Nieto y el PRI. O viceversa. En cualquier caso, si no participa de ninguna coalición, Puebla se convertirá en un bastión puesto que Elba Esther necesita una representación poderosa en la Cámara de Diputados, por lo menos 30 representantes, para resistir un “quinazo”. Gordillo, encerrada en su laberinto, mira a Puebla como su puerta de escape.


Actualmente Nueva Alianza cuenta con nueve diputados federales —todos de representación proporcional, ninguno de mayoría— y es la antepenúltima fuerza política en San Lázaro. Tiene dos senadores, y uno de ellos gracias a la licencia de Moreno Valle para que el escaño fuera ocupado por Leticia Jasso. En resumen: su peso parlamentario es minúsculo frente a los supuestos millones de votos que ofrece. Para defenderse ante un posible “quinazo” presente o futuro requiere más diputados y senadores que le sirvan de escudo. Y en ese contexto, la Puebla de Rafael Moreno Valle, y por extensión de Elba Esther Gordillo, puede resultar apetitosa: 16 diputados federales y dos senadores. La entidad solita puede ofrecer más diputados de los que actualmente tiene Elba Esther. Así que nadie debe sorprenderse si La Maestra cobra así su apoyo. No con dinero, como se lo pidió a Yunes, sino convirtiendo al Panal en la primera fuerza política de la entidad, pasando por encima del PAN.


Se sabe que la Gordillo es una acreedora ruda: quien no paga o rompe los tratos sufre las consecuencias del destierro o la persecución. Exhibida en una situación de debilidad o aparente declive se agarrará con fuerza al clavo de Rafael Moreno Valle. ¿Su factura incluirá los 16 diputados federales de la entidad? ¿Los dos senadores de mayoría? Supongamos, sólo por suponer, que el gobernador poblano decide operar para entregarle a Nueva Alianza 10 de los 16 distritos electorales. Más aquellos que podría sumar por mayoría relativa, y los inevitables plurinominales, en la próxima Legislatura podría recabar hasta 30 diputados convirtiéndose en la cuarta fuerza política nacional. Y si se lleva los dos senadores, alcanzaría el mismo rango en el Palacio de Xicohténcatl.

 

La factura parece onerosa para el gobernador poblano. Pero los caminos se cierran. Enrique Peña Nieto, sobrado en las encuestas, no comprará el apoyo del SNTE al mismo exorbitante precio al que se vendió hace seis años. El PRD de López Obrador no quiere ni verla, y el de Marcelo Ebrard tiene las vías clausuradas para alcanzar la candidatura. Al PAN sí le apetece comprarla pero todavía no hay condiciones. A Elba Esther sólo le queda jugar sola, sola, sola. Y acrecentar su peso parlamentario para evitar una caída. Puebla es su puerta de salida para fortalecerse. Y Gerardo Islas Maldonado, amigo de Moreno Valle, es su operador.

 



 
 

 

 
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