Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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27/05/2011


Con la apuesta por Cordero, se esfuma el sueño del 2012


Desde antes del desaguisado de la Asamblea Municipal del domingo pasado, dos yunquistas teóricamente afiliados el morenovallismo habían elegido bando en la contienda interna presidencial del PAN. Pablo Rodríguez Regordosa, titular de la Secotrade, será el coordinador estatal de Ernesto Cordero, destapado ayer oficialmente como delfín. A su vez, Mario Riestra Piña, coordinador de la fracción albiazul en el Congreso, hará lo propio en la capital. Su misión parece complicada: hacer ganar al secretario de Hacienda, quien reúne apenas el 4 por ciento de las simpatías panistas, frente al 13 de Josefina Vázquez Mota y al 32 de Santiago Creel, según las últimas encuestas. Con esa misión casi imposible, tendrán un poderoso aliado en el gobernador Rafael Moreno Valle, quien ayer abrió su juego nacional cuando su nombre apareció como uno de los 144 porristas de Ernesto Cordero. Y aunque la política es imprevisible, es evidente que el gobernador poblano se dio cuenta de que ni el tiempo ni la coyuntura le daban elementos suficientes para aspirar a la candidatura presidencial del PAN. En consecuencia, fiel a su estilo engallado, ya mostró “de qué lado masca la iguana”: y para que nadie lo dude, dos de sus favoritos serán los coordinadores de campaña.


Rafael Moreno Valle no come lumbre ni juega cartas marcadas. Su intenso activismo mediático gracias a sus alianzas con Televisa y TV Azteca en los primeros cien días de gobierno produjeron los resultados esperados. Su nombre ya resuena en la clase política nacional, pero tampoco tiene el empuje suficiente. Vaya, el posicionamiento no le da. Pelear “la grande” requiere una altísima exposición nacional. Y a veces ni siquiera es suficiente. Tres casos. Santiago Creel lleva en lo más alto de la política nacional prácticamente 12 años seguidos como titular de Gobernación, precandidato presidencial y senador. No reúne más del 35 por ciento de conocimiento. Josefina Vázquez Mota prácticamente lleva el mismo tiempo: secretaria de Desarrollo Social, coordinadora de una campaña presidencial, titular de la SEP, diputada federal. No supera el 15 por ciento de conocimiento. El invento sexenal Ernesto Cordero, tras ser subsecretario y titular de Desarrollo Social y Hacienda, lo conoce apenas 4 por ciento de los mexicanos. ¿Qué puede esperar un gobernador recién llegado al cargo, por más apoyos fácticos que tenga?


Insistir en convertirse en presidenciable del 2012 era, para Rafael Moreno Valle, una aventura costosa sin garantías de éxito. Crecer en materia de posicionamiento requeriría una altísima inversión del erario, lo cual lo haría un gobernante vulnerable a la opinión pública. Después, tendría que enfrentar a varios compañeros de partido y funcionarios federales pero, lo más importante, darle de codazos al delfín de Felipe Calderón, otro de sus grandes amigos. Y ya para terminar, tras una intensa y exhaustiva lucha fratricida al interior del PAN, en caso de ganar la candidatura se encontraría con que su mentora y amiga Elba Esther Gordillo ya tiene compromiso con Enrique Peña Nieto y el PRI. ¿Vale la pena tirar tantos codazos?


Por supuesto que no. Unos meses antes, quizá, hubieran hecho la diferencia. Pero “los sueños, sueños son”, como escribió Calderón de la Barca. Y al gobernador poblano, en lugar de enfrascarse en una quimera, le queda subirse al mejor barco posible para sus intereses. Ojo, para sus intereses. Y el mejor barco es el de Ernesto Cordero, quien goza de un pobre posicionamiento electoral pero dispone, por lo menos de aquí a diciembre, de los cuantiosos recursos de la Secretaría de Hacienda. Además, nadie debe olvidar que en caso de abandonar el cargo para irse a la contienda interna, su sucesor sea otro miembro del grupo, José Antonio Meade, el gran amigo de Roberto Moya.


¿Le convenía a Moreno Valle el juego de Josefina Vázquez Mota o el de Santiago Creel? Creo que no. Creel, en Puebla, está casado con la muy pobre estructura de su amigo Humberto Aguilar Coronado, perdedor una y otra vez en cada elección, y sujeto proscrito por el gobierno morenovallista bajo los cargos de traición. El caso de la extitular de la Sedesol está marcado por la carta del Yunque y la ultraderecha, que ya la han definido como su candidato. En ese sentido, Vázquez Mota no tendría que agradecerle mucho al gobernador poblano.

 

El sueño del 2012 se esfumó para Moreno Valle, pero queda intacto el del 2018. Ese objetivo, sin embargo, depende de la astucia con la que se juegue el presente, así como las alianzas que se generen. Fortalecer su presencia en el PAN nacional en este momento es prioridad porque, para correr, antes hay que caminar.

 



 
 

 

 
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