Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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27/07/2011


Morenovallistas: desconocidos y sin intención de voto


La caballada de Rafael Moreno Valle para jugar tres posiciones estratégicas en los próximos años luce francamente escuálida. La lejanía social, que se traduce en una distancia mediática, provoca que los perfiles de las candidaturas al Senado, minigobernador y súperalcalde deban comenzar a trabajarse desde hoy. La encuesta del BEAP, a cargo de Rodolfo Rivera Pacheco, para determinar el posicionamiento de los posibles aspirantes a un escaño terminó por evidenciar la pobreza del posicionamiento de casi todos los morenovallistas destacados. Pese a tratarse de un sondeo de rango municipal se trata de un excelente primer panorama. Entre sus mariscales, el más conocido es Pablo Rodríguez Regordosa, pues ha tenido varios cargos de elección popular y ya fue candidato a alcalde. La extitular de Desarrollo Social Myriam Arabian, quien abandonó el cargo por desavenencias graves con el mandatario, se coloca en segundo lugar gracias a que ya hizo dos campañas para la diputación federal. Pero los verdaderos gallos tienen un conocimiento vergonzoso: el barbero profesional de Javier Lozano Alarcón se mueve bien en las elites, pero apenas lo conoce un 15 por ciento de los poblanos. Y peor el Profe Guillermo Aréchiga, quien con trabajos sobrepasa el 10 por ciento. ¿A dónde irá a parar Moreno Valle con tan pobres perfiles?


Por supuesto, el sondeo del BEAP no toma en cuenta a los miembros del gabinete, especialmente a Fernando Manzanilla Prieto, quien gracias a su relevancia como secretario General de Gobierno ya debe superar más allá del 30 ciento de conocimiento, aunque habría que averiguar su intención del voto. ¿Quién más puede figurar del gabinete? Quizá el secretario de Infraestructura, Antonio Gali Fayad, o el de Salud, Jorge Aguilar Chedraui. Pero hasta ahí: el gobernador Moreno Valle debe enfrentar una dolorosa realidad: su caballada es escuálida y la construcción de posibles proyectos que encarnen al minigobernador y al súperalcalde es urgente.


Tres causas abonan a la falta de proyección de la escuálida caballada. Uno, que la nueva clase política que domina la entidad, salvo Rafael Moreno Valle, es prácticamente desconocida para los poblanos. El caso más dramático es el de Eduardo Rivera Pérez, quien tras obtener casi 300 mil votos en el 2010, la más reciente encuesta del BEAP sobre evaluación del gobierno municipal indica que poco más del 40 por ciento de los poblanos conoce el nombre de su presidente municipal. Caso dramático, además, porque tradicionalmente los alcaldes capitalino son el foco de exposición. Las pruebas vivientes de lo benéfico que es llegar al Palacio Municipal son Blanca Alcalá y Enrique Doger, pues ambos tienen cuotas arriba del 80 por ciento de conocimiento y por ello son, de momento, los más firmes aspirantes al Senado por parte del PRI.


¿Y salvo dos o tres figuras del PAN, quién conoce al resto? Entre los perfiles emergentes, por supuesto, se ubica Mario Riestra Piña gracias a su excelente papel en la coordinación de la bancada panista. ¿Y el resto? Ilustres desconocidos. ¿Y quién conocerá a panalistas y perredistas? Nadie.


Una segunda causa que abona a la escuálida caballada es que la actividad del gobierno se ha concentrado casi en su totalidad en el gobernador. Moreno Valle dijo. Moreno Valle cumplió. Moreno Valle firmó. Moreno Valle presentó. Moreno Valle entregó. Moreno Valle inauguró. La segunda espada es Fernando Manzanilla Prieto gracias a su papel como jefe de Gabinete. El resto se mueve en la grisura, dominados por el miedo de declarar ante los medios y evidenciar o su falta de arraigo, o su desconocimiento de la geografía local. El gabinete no existe, salvo en los excesos de Ardelio o las tribulaciones de Pablito Rodríguez. Afortunadamente, Sergio Ramírez Robles llegó para alegrar al elenco y darle voz a los funcionarios mudos, al grado de convertirse rápidamente en la tercera espada del gobierno estatal.


Tercer causa: el alejamiento natural del gobierno morenovallista y su elite de los medios de comunicación dado la política del “no treat”. Los funcionarios se mueven entre dos indicaciones contradictorias: ignorar a los medios, y al mismo tiempo hacerles caso. En la disyuntiva, y conocedores de la ferocidad de los tuiterperiodistas, prefieren encerrarse en sus oficinas antes que dar entrevistas. Por ello, su índice de conocimiento es prácticamente de cero, salvo para los auténticamente poblanos como Jorge Aguilar o Tony Gali.

 

Escuálida y desvalida la caballada del morenovallismo. ¿Quién será el minigobernador? ¿Y quién el súperalcalde?

 



 
 

 

 
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