Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
[email protected]
[email protected]


27/08/2012


Peña Nieto y su talante para el 2013


Enrique Peña Nieto será declarado Presidente Electo esta semana cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación califique formalmente los comicios federales y le entregue su constancia de mayoría. Ni Andrés Manuel López Obrador, ni la izquierda en su conjunto, y mucho menos las amenazas de estallidos sociales podrán impedirlo. Las denuncias de inequidad en la cobertura de medios, así como la compra de votos a través de Monex y Soriana serán argumentos desechados por los magistrados, aunque se espera algún tipo de comentario sobre un fortalecimiento de las instituciones en materia de fiscalización de gastos. Pero en esencia, consumatum est: Peña Nieto entonces dará fin a la oscura noche tricolor que inició en 2012. Y lo hará con una misión: culminar el viraje modernizador de la economía que arrancó en 1994 pero que se detuvo abruptamente en 1994. Un proyecto modernizador que incluye reformas fiscales, laborales y energéticas, así como de telecomunicaciones.


Pero Enrique Peña Nieto tendrá complicada reeditar la Presidencia Imperial, por lo menos en el primer tramo de su sexenio cuando deberá conseguir el respaldo suficiente para la ambiciosa agenda de reformas que poco a poco empiezan a trascender a la prensa. El PRI, por sí mismo, carece de la mayoría en el Congreso de la Unión, y solamente gracias a su hipotética alianza con el Verde y el Panal podría alcanzar los 251 votos en San Lázaro. Es decir, le hace falta el voto del PAN o de la izquierda para alcanzar los 333 sufragios necesarios para una reforma constitucional. En el Senado las cosas no son menos sencillas: PRI+PVEM+Panal dan 62 senadores, no llegan a la mitad más uno.


La agenda de reformas es muy ambiciosa. El columnista de negocios, Samuel García, ya adelantó en 24 HORAS la idea de que Pemex se convierta en una empresa paraestatal con cotización en la Bolsa Mexicana de Valores así como en otros mercados bursátiles del mundo. Una reforma trascendental que dotará de una nueva estructura de toma de decisiones a la petrolera, pero que requiere una reforma constitucional. ¿Qué partido le va a dar los votos que necesita? ¿PAN o PRD?


Enrique Peña Nieto, además, carece de todo el poder territorial que necesita para enfrentar a la amenaza del narco y a las presiones de Estados Unidos para no pactar con los grandes capos. El PRI tiene 22 gobierno estatales, y a la oposición sólo le quedan nueve pero entre ellos el Distrito Federal y entidades del centro del país como Puebla. Peña, además, es un exgobernador que sabe que los mandatarios estatales tienen capacidad de resistencia, y un cambio cualitativo para colocar empleados o incondicionales en cada entidad federativa es un ciclo que durará por lo menos todo el sexenio. Además, los gobernadores no van a renunciar fácilmente a sus transferencias financieras, a las negociaciones en San Lázaro y a todo el dinero que reciben de la Federación.


El mexiquense podrá ser declarado presidente electo por el TEPJF, pero está muy lejos de sentarse en un lecho de rosas. López Obrador tiene diseñado un plan de resistencia para impedir la toma de protesta, y el movimiento no cometerá los errores de 2006 y lanzará tiros de precisión para no enemistarse con la ciudadanía. Además, con la marca del #YoSoy132 puede infiltrar a sus partidarios más radicales y lanzarlos como kamikazes a la lucha.


Así que Peña Nieto, por lo menos en el primer tramo del sexenio, deberá ser un presidente con tendencia a los acuerdos y a la colaboración con las otras fuerzas. De capital importancia será que su equipo más leal como Videgaray, Osorio Chong y Murillo Karam puedan tener interlocutores confiables entre gobernadores, dirigencias y liderazgos de la oposición. Con ellos se harán las grandes negociaciones que permitirán sacar adelante a las reformas laboral, fiscal y energética.


El talante colaborativo de Peña Nieto es de capital importancia en vista de las elecciones locales del 2013. Los priistas, y quizá hasta el gobernador, se preguntan hasta dónde llegará el Presidente para hacer sentir su cargada. El calendario electoral del próximo año señala que habrá comicios en 14 entidades federativas, y de ellas, solamente Baja California elegirá gobernador. El resto se trata de elecciones municipales y Congresos locales. Por tamaño e importancia, además de Puebla, las capitales en disputa serán Veracruz, Oaxaca, Pachuca y Tijuana.


¿Cuál será el plan de Peña Nieto para 2013? Algunos esperan que el nuevo Presidente dé un manotazo sobre la mesa y juegue al límite para humillar a Moreno Valle. Pero otros creen lo contrario: que el mexiquense abrirá diálogo para que la contienda por la alcaldía de Puebla y el Congreso local sea una buena competencia, pero que la sangre no llegue al río para no perder a un buen interlocutor con el PAN como es Moreno Valle.

 

Particularmente creo que el presidente priista no se va a jugar a que le abollen la corona, o ponga en riesgo las cruciales reformas estratégicas por encapricharse por unas cuantas alcaldías. ¿Gana algo extra? No lo creo: en ese escenario, y a condición de poner paz en Acción Nacional, podría haber una oportunidad para que el morenovallismo sea capaz de ganar Puebla capital. Pero las evidencias del juego de Peña llegarán hasta el próximo año.

 

Columnas Anteriores


 
 

 

 
Todos los Columnistas