Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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27/10/2011


El sueño tricolor en Los Pinos: un modelo restaurador


Evitan confesarlo en público. Las elites, con cara de constricción, afirman haber aprendido la lección. Juran que son un partido diferente y sus prácticas son altamente democráticas. Doce años fuera de Los Pinos pero no del alma de los mexicanos, escribieron hace poco Héctor Aguilar Camín y Jorge G. Castañeda en su libro a cuatro manos. En lo privado, sin embargo, otro es el discurso y el sueño que los alimenta: la restauración del Antiguo Régimen. Un tiempo sin tiempo para que en pleno siglo XXI se reconstruya el viejo edificio piramidal que nunca murió totalmente. La reconstrucción del edificio vertical, el regreso del Padre Presidencial que es capaz de darle orden y sentido a la escalera del poder. Un regreso al pasado en pleno futuro, muy lejos del espíritu revolucionario pero muy cerca de la globalización. Un ejercicio de memoria antes que de imaginación encarna Enrique Peña Nieto y su ventaja en las encuestas rumbo al próximo año.


Aunque faltan largos 8 meses para la elección presidencial e incluso el exgobernador mexiquense deberá sortear con habilidad una contienda interna en la que el disenso de Manlio Fabio Beltrones, daría argumentos al resto de las fuerzas políticas, una buena parte de los mexicanos ya lo ve sentado en la silla presidencial. Argumentos de sobra hay y uno solo en contra: a lo largo de los siguientes 240 días Enrique Peña Nieto deberá tomar posición sobre los grandes problemas nacionales: la guerra contra el narcotráfico y la seguridad nacional, el modelo económico, el problema de la pobreza y los programas sociales. Por supuesto, el replanteamiento del sistema educativo y la relación con las grandes centrales sindicatos, especialmente el caso del SNTE y Elba Esther Gordillo.


El Revolucionario Institucional perdió Los Pinos en 2000 pero no desapareció del mapa político nacional. Continúa controlando la mayor parte de las entidades federativas y gracias a la bonanza petrolera las transferencias crecieron exponencialmente hasta crear gobernadores todopoderosos que no rinden cuentas ni tienen contrapesos institucionales. Excepciones a la regla son los estados de Sinaloa, Puebla y Oaxaca con el castigo electoral a los gobiernos de Mario Marín y Ulises Ruiz. Pero en el resto las sucesiones has trascendido como éxitos electorales.


La ventaja de Peña Nieto es tal, afirman los miembros de su círculo íntimo, que todo se trata de aguantar con el marcador a favor hasta julio del próximo año y evitar los desgastes. Es decir, ganar sin que se le deshaga el copete. Contra la teoría de ganar en resbaladilla, de bajadita de aquí a julio, se opone el escritor Jorge Volpi en su reciente artículo en Reforma.


¿Puede ganar Peña Nieto en resbaladilla o en algún punto deberá exponer su visión del país para contrastarla? Poco a poco va lanzando sus mensajes polémicos como la iniciativa para abrir Pemex a la inversión extranjera y la reducción de 100 diputados plurinominales. Queda claro, entonces, que el Presidente Peña no modificaría un ápice el modelo económico que se impone al país desde 1982: las recetas del Consenso de Washington. Liberalización de mercados y desregulación en materia de inversiones. Su equipo económico encabezado por Luis Videgaray está formado en la Licenciatura de Economía del ITAM, así que habrá una continuidad del modelo contradictorio de liberalismo y grandes monopolios, así como en las elites conductoras del sistema económico.


El nuevo arreglo económico como lo define el politólogo Óscar Aguilar, sin embargo, choca frontalmente con las clientelas tradicionales del PRI como son campesinos y obreros, especialmente éstos últimos que resisten la aprobación de una nueve Ley Federal del Trabajo. Un amago priista de reducir privilegios provocaría un enfrentamiento con grupos corporativos como la CTM y el Congreso del trabajo.


Un tema especial es la transformación del sistema educativo que pasa, inevitablemente por Elba Esther Gordillo y el poderosísimo SNTE, uno de los poderes fácticos más importantes del país. La definición primaria pasa por decidir si el PRI irá en coalición con el Panal, una alianza que haría imposible el descabezamiento de la lideresa vitalicia. Las negociaciones, según declaró el líder del partido Humberto Moreira, están oficialmente abiertas. Según Elba Esther Gordillo, todavía no hay ningún acuerdo.

 

La pregunta esencial del modelo restaurador es si Peña Nieto podría recuperar el papel del Presidencialismo absolutista, es decir, liquidar el pluralismo democrático construido en los últimos años. ¿Los mexicanos ven hacia el pasado en lugar del futuro? Las encuestas parecen así demostrarlo de momento: jóvenes universitarios y la creciente clase media son quienes apuestan por el mexiquense. ¿Podrá someterlos al viejo redil? Y claro, ¿qué ocurrirá con los grandes conglomerados de los medios de comunicación? Mañana continuaremos.

 



 
 

 

 
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