Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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28/02/2011


Que el aumentazo de Rivera es sólo una herencia oscura de Alcalá

 

Es una máxima universal que nadie está peleado con su bolsillo. Conforme a tal imperativo categórico, los regidores de todas las fuerzas políticas, sin excepción, aprobaron el aumentazo a la burocracia dorada del Ayuntamiento pese a que todavía no cumplen su primera quincena de trabajo. De nada valió que fueran sorprendidos previamente: lo mismo la ambientalista Mastretta, la priista Sandra Montalvo y el inteligente panista Pedro Gutiérrez. Todos alzaron su manita y avalaron que el referido del dictamen del 2006 ni siquiera fuera leído. ¿Quién se iba a pelear con un aumento salarial? A la hora de las explicaciones, todos cantinflearon, en especial el alcalde Eduardo Rivera, quien se parapetó ante los medios y en su Twitter con palabras como retabulación, gratificaciones, transparencia, reducciones de salario, compensaciones. Y prometió que todo se aclararía pronto, y que incluso todo aparecía en el portal de Información Pública. Pero nunca, nunca pudo ir al fondo de los hechos. El alcalde, además, fue desbarrancado por uno de los suyos, el regidor Carlos Ibáñez, quien reconoció en Operación Periodista que el aumentazo no llegaría a los 90 mil, sino a los 60 mil pesos.


La reacción en las redes sociales fue demoledora. Sin embargo, parece que el alcalde Rivera tiene algo de razón, puesto que alrededor del aumentazo pueden encontrarse tres o cuatro interpretaciones diferentes sobre el mismo hecho: que los regidores y funcionarios de primer nivel en el trienio de Blanca Alcalá, además de ganar el sueldo marcado en el portal de transparencia, recibían compensaciones por debajo del agua. Una asquerosidad completa: recibían mochadas extraoficiales al amparo del famoso dictamen del 2006. Es decir que, aunque el tabulador marcaba para los regidores un sueldo de 35-45 mil, había algunos que en la realidad alcanzaban los cien o 110 mil pesos por concepto de gratificaciones. Y respecto de los secretarios, el mismo trato opaco: el de Seguridad Pública era el mejor pagado, también alrededor de los cien mil pesos. En otras palabras: la presunta austeridad de Blanca Alcalá fue una absoluta falacia. Un ardid para ganar buena imagen sobre un fango inaudito de corrupción y oscuridad.


Por supuesto, Lalo Rivera podría haber hecho las cosas más claras, no generar confusión, si antes se hubiera hecho pública la opacidad en materia de sueldos que se vivió durante el trienio de Alcalá. Exhibir a los funcionarios y a los regidores que recibían las gratificaciones. Así podríamos entender la actuación de muchos secretarios y funcionarios que se plegaron ciegamente a los dictados de la alcaldesa. Y después, ahora sí, aprobar en Cabildo la transparencia de los nuevos salarios que Blanca Alcalá siempre mantuvo en secreto. Y sí, así podremos conocer en realidad quiénes tendrán alzas salariales y quiénes reducciones. También sería interesante saber cuál era el verdadero sueldo de la alcaldesa. Digo, si ella se despachó con la cuchara grande, ¿a poco no fue beneficiaria? ¿Cuál era su sueldo real?


No fue el alcalde, sino regidores como Verónica Mastretta y Pedro Gutiérrez quienes habrían hecho la aclaración pertinente. Por ejemplo, la ambientalista me escribió al respecto: “En el trienio anterior hubo regidores de primera, segunda, tercera, cuarta y hasta quinta. ¿Quiénes ganaron más? Los coordinadores, luego los de la fracción del PRI y luego los demás regidores, pero según se portaran. Ejemplo: el coordinador del PRI ganó (eso dicen, pero yo no he visto ningún papel) 110 mil pesos, una barbaridad, los regidores del PRI creo que ganaron entre 90, 80 y 70, según su poder. Los del PAN, eso sí lo sé: Pablo Montiel ganaba 47 y Marisa Ortiz 35. Mari Carmen Lanzagorta 35 y sin compensación. Como verás, todo discrecional. Mari Carmen se acaba de enterar que ganaba menos que el resto. Ahora el acuerdo es que se suba a la página de transparencia y que no importa de qué partido sean todos ganamos idéntico y de acuerdo al techo financiero que dejó el anterior Cabildo y al acuerdo que dejó Dóger.


”Lo de las famosas compensaciones no sé cómo se hará, ya que ahora para eso no hay un techo financiero y no debe de ser discrecional. Lo único que te puedo decir de cierto es que el tope será de 55 mil pesos por todo el trienio, si es que hay dinero para las compensaciones, para todos iguales, y que subirá a 60 para el que quiera el fondo de ahorro, para el que no, no. Cualquier cosa que se modifique o cambie al respecto, con mucho gusto te lo informo. Todo aparecerá en la página de Transparencia… No habrá, como decían en algún medio, ni seguro médico privado, ni coche. Sólo un arrendamiento con VW, pero para el que lo quiera pagar, y saldrá del sueldo de cada quien, no aparte. Así las cosas, te lo digo para en apego a la verdad informativa que siempre se debe de buscar, lo registres. Si fuéramos a ganar eso, cosa con la que yo, por lo que ya te dije, no estaría de acuerdo, tendríamos que aceptarlo y hacerlo público porque a eso nos comprometimos. Esa fue de entrada, la propuesta del PRI, la de algunos del PAN era 70, otros 60, otros 45. Quedó, después de mucha discusión y del llamado a la sensatez por parte de Eduardo Rivera, en lo que te digo, que me parece un sueldo bastante alto y del que nadie tendría derecho a quejarse. Nadie”.

 

Y así queda una sola pregunta: ¿Por qué Eduardo Rivera no aclara las prácticas salariales oscuras de Blanca Alcalá? Digo, para tener un punto de referencia.

 



 
 

 

 
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