Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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28/03/2012


Para sus asesinos, Agnes era una “víctima vulnerable”


La lectura del sumario judicial y de las confesiones de los asesinos de Agnes Torres ante el MP no dejan lugar a duda: aunque el móvil en efecto fue el robo de su vehículo, queda claro la configuración del crimen de odio. Una categoría que no añadirá un día más a la sentencia de los inculpados dado que no existe en la legislación poblana, pero evidencia el clima de homofobia del que los medios de comunicación son corresponsables. De acuerdo a la declaración de los oriundos de Chipilo, su objetivo siempre fue matar a Agnes Torres luego de conocer su condición de transgénero que los hizo suponer la hacía una víctima sin grandes consecuencias. Del expediente, además, se desmiente la versión de que el cuerpo de la activista presentó signos de tortura y quemaduras de cigarrillos. Lo que ocurrió fue que tras degollarla quisieron quemar su cuerpo para deshacerse fácilmente de él, pero su inexperiencia solamente provocó quemaduras en parte del cuerpo de Agnes. Aunque al final tuvieron que tirarla a un barranco de la carretera Siglo XXI.


Los hermanos Flores Zechinelly conocieron a Agnes en una noche cualquiera en un bar de San Andrés Cholula. Agnes les hizo saber su condición de transgénero e inició un “ligue” con uno de ellos. Nunca imaginó que con el trascurso de los días empezarían a planear su muerte para robarle su automóvil y obtener un dinero tras su venta. La relación de Agnes con los chipileños se prolongó dos semanas más mientras maduraban su plan para robarla y matarla. Nunca imaginaron que la activista había contado a su círculo cercano la relación que mantenía con ellos, y que la noche fatídica ella avisó a sus amigos que iba a una fiesta a Chipilo.


Los asesinos de Agnes dejaron pruebas por todos lados dada su evidente inexperiencia criminal y su pobre perfil social. En esencia, se trata de carniceros en estricto sentido de la palabra, encargados de la matanza de reses en un rancho de la región. No sólo no pudieron quemar el cuerpo tras intentarlo. A su víctima le dejaron el teléfono celular que encontró la PGJ y por eso pudo rastrear los últimos números con los que la activista se había comunicado en las horas previas a su desaparición.


De acuerdo a los datos del expediente, Luis Fernando Bueno Mazzocco, Agustín Flores Zechinelli, Marco Antonio Berra Espezzia, sí conocían la condición transexual de Agnes Torres y por ello la eligieron como una víctima vulnerable para robarle su automóvil Volkswagen Gol modelo 2010, pero desde el primer momento decidieron matarla y deshacerse del cuerpo. Pero las complicaciones llegaron con la notoriedad de su víctima y tras un intento fallido por vender el vehículo —no tenían documentos ni factura— decidieron quemarlo “para borrar sus huellas digitales”.


En el expediente, sin embargo, no queda claro en qué momento aparecen en escena las primas Yanira Rosario Avendaño Noyola, Anahí Margarita Noyola Baltazar y Aly Noyola Rodríguez, oriundas de Chiapas que han denunciado tortura por parte de la PGJ. Al parecer, al dar seguimiento a las llamadas de celular de Luis Fernando Bueno dieron con un número al que se habían hecho más de 60 llamadas desde Yucatán, por lo que los ministeriales procedieron al interrogatorio y descubrieron que una de ellas era la “novia” del autor intelectual del homicidio por un par de meses.


Por último, Jorge Flores Zechinelli, persona que continúa prófuga, según la gente que lo conoce en el municipio de Chipilo lo refieren como alguien extremadamente violento, que siempre portaba un arma de fuego, joven que se presume como asesino material de Agnes y con quien tenía una relación denominada “ligue” por la comunidad gay.


El colectivo LGBTTTI se reunirá hoy con Fernando Manzanilla Prieto para conocer los avances del caso y para pedir que no se contamine la investigación del crimen de Agnes Torres con la denuncia por tortura de las primas Yanira Rosario Avendaño Noyola, Anahí Margarita Noyola Baltazar y Aly Noyola Rodríguez.


Sí, fue un crimen de odio. Pero nuestro Código de Defensa Social lo castigará como homicidio calificado con todas las agravantes. Merecen toda una vida en prisión. Pero que no se olvide que la PGJ tiene una misión pendiente: detener al hombre que engañó a Agnes Torres y acabó con su vida. Jorge Flores Zechinelli sigue prófugo y nadie descansará hasta que caiga en la cárcel.

 

*** Lalo, el Oportunista. Una y otra vez se le abren espacios de reconciliación que una y otra vez desperdicia por su oportunismo. Ayer, el alcalde Eduardo Rivera quiso colgarse como un logro propio el hecho de que Puebla sea sede del Tianguis Turístico para el próximo año. Ridículo absoluto porque todo mundo sabe que es un logro de Moreno Valle y su secretario de Turismo, Ángel Trauwitz. Y que el alcalde de Puebla no tuvo, ni tendrá que ver en el tema. Así de claro.

 



 
 

 

 
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