Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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29/10/2012


PVEM y Nueva Alianza, en el saco del morenovallismo


A ciencia cierta nadie sabe cuál es el estatus real de Elba Esther Gordillo para el próximo sexenio y cómo se interrelacionará con los intereses políticos de Enrique Peña Nieto y el PRI. Las señales son encontradas y confusas. Un día, Nueva Alianza vota con el tricolor la reforma laboral en la Cámara de Diputados, y al otro, la vota en contra en el Senado a través de su hija Mónica Arriola. Un día cierran filas con los sindicatos del tricolor para negar su democratización, y otro avalan el voto secreto y la transparencia de las organizaciones. Un día en los rumores palaciegos se dice que “La Maestra” tendría como salida digna asumir la titularidad de la SEP federal, y otro se reelige al frente del sindicato por todo el sexenio para evitar sorpresas.


¿Qué quiere Peña Nieto de Elba Esther Gordillo?


La duda tiene que ver con el papel que jugará Nueva Alianza en los comicios del próximo año en 14 entidades federativas, y si el partido magisterial se incluirá en la megacoalición de Puebla, de plano irá solo pese a que su líder Gerardo Islas es un joven promesa cercano al gobernador, o incluso le jugará las contras e irá de la mano del PRI en una alianza promovida desde Los Pinos.


La misma situación aplica para el Partido Verde que, desde hace por lo menos nueve años, siempre va de la mano con el PRI pero que con la sustitución de Juan Carlos Natale por Elías Abaid en la dirigencia estatal podría ir solo en 2013 para dejar aislado al tricolor en la trascendental batalla por el Congreso local y la alcaldía capitalina. ¿O se imagina al yerno de Tony Gali Fayad yendo en su contra el próximo año? Yo lo dudo mucho.


Con la sustitución de Juan Carlos Natale, el gobernador Moreno Valle terminó de colocar sus piezas para la megacoalición de 2013. A través de personeros maneja el PVEM —Elías Abaid—, Nueva Alianza —Gerardo Islas— y el PRD —Eric Cotoñeto—. Con el PAN alcanzó un acuerdo con la línea dura que se puso a prueba la semana pasada con la crisis de la demanda a periodistas. Y vaya que funcionó porque ningún panista descalificó la estrategia de las demandas y prácticamente cerraron filas en torno a la administración.


En Movimiento Ciudadano hace semanas que José Juan Espinosa regresó al redil del morenovallismo y aunque en público declara que no irá en la nueva megacoalición, tras bambalinas ya escucha propuestas para ver si lo convencen. En el caso del PT no hay mucho qué decir porque al formar parte de Morena, la nueva organización de López Obrador, se da por descontado que se trataría del único que no participaría en la megacoalición.


La cereza del pastel es que si por los priistas poblanos fuera, el tricolor también se uniría a la megacoalición del 2013. No es ironía: tan buena es la relación con Fernando Morales Martínez y con personajes con Edgar Salomón Escorza, gustosos se sumarían al nuevo Compromiso por Puebla. Lástima que no podrán hacerlo.


El plan del morenovallismo es dejar aislado al PRI. Un versión del Todo el Mundo contra el tricolor. Sólo en esta versión de los comicios del próximo año podrá ganarse el Congreso local y la mayoría de las alcaldías.


En el peor de los casos, la opción es dejar al tricolor sin sus aliados naturales: el Partido Verde y Nueva Alianza, ya que con toda seguridad ambos acompañarán al PRI en 13 de las 14 entidades locales en las que habrá elecciones. La única excepción es en Baja California: si el candidato del PRI a la gubernatura es Jorge Hank, dé por descontado que Elba Esther Gordillo le prestará sus fuerzas magisteriales. Pero si es Fernando Castro Trenti, identificado con Manlio Fabio Beltrones, se irá a jugar las contras junto a Acción Nacional.


Puebla es la segunda y única excepción en el mapa político de Elba Esther Gordillo. En el peor de los casos, Gerardo Islas deberá manejar solo la campaña de Nueva Alianza y rechazará tanto la alianza con el PRI como con la megacoalición. En el mejor de los casos irán con el nuevo Compromiso por Puebla.

 

Así que Pedro Joaquín Coldwell haría bien en revisar el mapa de las alianzas de su partido en 2013. No sea que a la hora de la hora se queden tan solos como una higuera en un campo de golf, quintacolumnista dixit, porque el morenovallismo se apropió de todas las franquicias locales.

 

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