Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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29/11/2010


La nueva sociedad hipercrítica quiere sangre


El caso poblano ilustra de forma perfecta aquella famosa frase de Winston Churchill, según la cual la democracia es la peor forma de gobierno, exceptuando todas las otras formas que se han intentado. Considérense los beneficios que nos ha traído: si no fuera por el proceso electoral del 4 de julio, es altamente probable que Mario Marín hubiese intentando eternizarse en el poder por los siguientes 30 años. Como una especie de monarquía sin contrapesos, los excesos que sufrimos a lo largo de seis los viviríamos en un grado infinitesimal. Javier García Ramírez sería secretario de Obras Públicas por el resto de la eternidad y saquearía el erario hasta el fin de los tiempos. A sus 80 años y tras varias meditaciones de por medio, el Supremo Gobernador Marín abdicaría el trono en favor de su primogénito Mario Marín García, quien inmediatamente armaría su gabinete designando como titular de Obras a García Ramírez júnior, de Gobernación a Mario Montero júnior, y de Desarrollo Social a Zavalita II. Imagine tamaña pesadilla. El grupo en el poder solamente podría ser expulsado de Casa Puebla mediante un revolución, una guerra civil, con la consecuente pérdida de vidas y desarrollo económico. En cambio, pacíficamente gracias a las urnas fueron expulsados sin necesidad de sangre para dar fin a su latrocinio.


La transición pacífica del poder, pese a los sobresaltos actuales, es la gran divisa de la democracia, el gran atributo por el que vale la pena continuar impulsándola. Sin embargo, al mismo tiempo, tiene otra gran ventaja: el surgimiento de una sociedad hipercrítica, inédita a lo largo de los seis años marinistas, pero que hoy se da vuelo tirando de pedradas al gobierno que se va. Esta sociedad hipercrítica lo mismo utiliza los medios convencionales que la modernidad tecnológica. Los medios poblanos tan plegados a la política de comunicación marinista palidecen, por ejemplo, ante ese ejemplo de periodismo crítico sin pruebas que es Acento 21, periódico dirigido por reporteros del DF que debieron ser desenmascarados por CAMBIO y El Columnista y que, extrañamente, tiene un interés inusitado por los acontecimientos de la entidad. Periodismo hipercrítico, por cierto, que funciona como garrote amenazador, pero que nunca muestra pruebas ni testimonios y que, además, nunca se corrobora en la realidad. Periodismo, aparte, que tiene como objetivo el golpeteo sistemático al grupo marinista, y que no ve más allá ni a la redonda de ellos.


Acento 21, pese a sus deficiencias y sospechas, sin embargo funciona como un gran acicate para la reanimación de los medios poblanos de cara el siguiente sexenio. Sin duda ejercerá de faro de la libertad los próximos seis años, indagando los vínculos político-empresariales del nuevo grupo en el poder, sus inversiones y fortunas familiares, el pago de facturas a los grupos, supuestas investigaciones de la SIEDO, el FBI, la DEA, el MI-7, la KGB y hasta la Liga de la Justicia. Un ejemplo que quizá los medios poblanos deberíamos seguir: sin pruebas, sin declaraciones, sin comprobación de hechos ni fuentes. El periodismo de “Juanito y el lobo”: ya viene la DEA, ya viene, ahora sí ya, ya casi llega, ya meritito.


La sociedad hipercrítica generada alrededor de la transición se sirve, por ejemplo, de las redes sociales. Cada día son más los ciudadanos, por ejemplo, que buscan un contacto directo con sus gobernantes a través del Twitter y del Facebook. Un caso sobresaliente es aquel grupo de cibernautas llamado Contingente Puebla, que todos los días dirige peticiones a Blanca Alcalá para que informe de sus viajes por el mundo, y demanda de Mario Marín dé a conocer su declaración patrimonial, así como las de sus secretarios. Los gobernantes, por supuesto, ignoran olímpicamente sus peticiones tuiteras y sus operadores borran los comentarios. Pero su esfuerzo hacen pese a la mudez, como en el caso de los mensajes enviados a @RafaGobernador con motivo de la agresión de los guaruras del gobernador electo a Selene Ríos.


Encuestas no divulgadas del Gabinete de Comunicación Estratégica, dirigido por Liébano Sáenz, muestran que la principal demanda de los poblanos hacia el gobierno electo es castigar la corrupción del marinismo y procesar al gobernador Marín, una muestra más de esta sociedad hipercrítica generada por la transición. Nadie duda que exista un ánimo social de ajuste de cuentas con el pasado, un estado social inimaginable hace tres años, cuando todavía las élites aplaudían felices al régimen y lo apapachaban. En pocas palabras, el pueblo quiere sangre. Cual vampiros, ya la sienten correr por sus colmillos.


Por último: tanto ha crecido la sociedad hipercrítica de Puebla que incluso un colectivo de organizaciones ciudadanas, ya en la euforia, ha solicitado que Rafael Moreno Valle someta a consulta pública la designación del próximo titular de la SEP, lo cual daría al traste con el nombramiento de Luis Maldonado Venegas. O qué tal el grupo que incluso publicó un desplegado en diarios locales y nacionales solicitándole al presidente Calderón justicia y castigo a la corrupción de Marín, el fin de la impunidad. O qué tal los ecologistas liderados por Lorena Migoya, quienes demandan la limpia rápida y absoluta del río Atoyac.


El surgimiento de esta sociedad hipercrítica en Puebla es una de las grandes cosas que nos deja la transición. Sólo me quedan varias preguntas, que en realidad se agrupan en una. Después del primero de febrero de 2011, ¿hacia quiénes dirigirán sus dardos Acento 21 y los diarios poblanos que sigan su valeroso ejemplo? ¿A quiénes harán sus reclamaciones los porros tuiteros de Contingente Puebla y su activismo en las redes sociales? La masa enardecida que busca la sangre marinista, ¿cuál querrá beber después de darse por satisfecha? Y las organizaciones ciudadanas, ¿en contra de quiénes enderezarán sus desplegados y peticiones?


La sociedad hipercrítica tiene sus ventajas mientras se aplique en los bueyes de mi compadre. ¿Y después? La pregunta es una: ¿le conviene al morenovallismo el surgimiento de la sociedad hipercrítica? ¿Cómo la acallará después del primero de febrero?


*** Lo logramos. Muy sobrados llegamos a la meta de los 10 kilómetros Selene Ríos y su servidor. Gracias, Salomón Jauli, por tu ejemplo e impulso. No te defraudamos.

 

 



 
 

 

 
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