Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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30/07/2012


Nuevos trofeos de caza en la galería del morevallismo


A Antonio Hernández y Genis lo alcanzó su pasado pleno de bravuconadas y ofensas al grupo morenovallista. Antes y después de la campaña electoral 2010, como artillero mediático del zavalismo, llenó de descalificaciones personales de corte homofóbico a Moreno Valle, Fernando Manzanilla y varios miembros más del equipo desde su columna “Esta Voz” que publicaba cada lunes en el diario Intolerancia. En algún programa de radio, incluso, ofreció comerse el periódico en que el profetizaba la derrota del hoy gobernador en caso de que obtuviera una improbable victoria. Su bravuconería nunca tomó en cuenta que como director del Conalep Puebla tendría que rendir cuentas ante el Órgano de Fiscalización Superior. El martes pasado la Comisión Inspectora le encontró irregularidades por 21 millones de pesos en su ejercicio 2010. Desde el lugar en el que se encuentra exiliado, Hernández y Genis tendrá que luchar por evadir una probable orden de aprehensión. El karma es una cosa terrible.


La crucifixión a Hernández y Genis por parte del OFS y la Comisión Inspectora —avalada por los votos tricolores— en realidad demuestran que todos los marinistas que se sintieron a salvo en el periodo de las elecciones federales deben preocuparse por huir nuevamente de Puebla y reactivar los amparos que obtuvieron tras las sorpresiva detención de Alfredo Arango y la orden de aprehensión en contra de Javier García Ramírez que todavía lo mantiene prófugo. En otras palabras: la cacería de marinistas arrancó otra vez.


La cacería de marinistas, además del citado Hernández y Genis y del doctor Ricardo Villa Issa —daño colateral de su hermano David— a quien se le fincaron responsabilidades por 26 millones de pesos como director del ISSSTEP, continuará probablemente con el esperado pliego de cargos a Alfredo Arango y que, según fuentes consultadas, alcanzará más de mil millones de pesos. La acusación robustecerá, a su vez, el proceso penal por enriquecimiento ilícito, pues aunque la causa original es de 56 millones de pesos, al comprobarse el desvío de recursos públicos probablemente también será enjuiciado por peculado. El futuro de Arango se oscurece pese a que la defensa legal lo mantiene luchando como gato boca arriba.


La cacería de marinistas tiene en la mira a otros personajes que en las próximas sesiones de la Comisión Inspectora recibirán millonarios pliegos de cargos. Le adelanto otros cuatro nombres: Rodolfo Chávez Carretero, director del extinto organismo encargado de la construcción de espacios educativos (CAPCEE); el prófugo Eduardo Macip Zúñiga, cuyo rumor de una inminente captura el año pasado provocó la suspensión de la boda de su hija, y probablemente también Arturo Hernández Davy, exdirector del Sistema DIF estatal y a quien harían responsable de la desviación de despensas para favorecer la campaña de Javier López Zavala. Ah, y quien no se escapará de la guadaña sería Raúl Velázquez, el famoso “Chacal”, quien fungió varios meses como director del Sicom y se atribuye la autoría del video que pasó a la historia del periodismo poblano como Las princesas de Atlixco.


La fábrica de culpables marinistas que encabezan David Villanueva y Mario Riestra comienza a funcionar de forma eficiente luego de que los procesos se detuvieran en el marco de la elección presidencial. Muchos de los señalados por graves irregularidades respiraron aliviados luego del triunfo de Enrique Peña Nieto porque pensaron que el gobierno estatal ya no iría contra ellos. Se equivocaron porque los acuerdos no alcanzan a proteger a muchos personajes de bajo nivel pero que de una u otra forma colaboraron en el aparato de insultos contra Moreno Valle y su equipo.


Pero el OFS y la Comisión Inspectora no es el único frente en el que se produce la cacería de marinistas. El regreso de Patricia Leal a la Contraloría también reactivó los procedimientos administrativos y el arranque de nuevos tras recibirse resultados de auditorías en áreas sensibles del gobierno estatal. Leal pretende llegar el próximo año al Congreso local, y dos o tres cabezas cortadas de marinistas pueden ser una buena carta de presentación a los electores de algún distrito de la capital.


Los lectores inteligentes se preguntarán: ¿y por qué, tras las elecciones federales, arrancará de nueva cuenta la cacería de marinistas? Muy sencillo: Moreno Valle el próximo año tiene que ganar las elecciones locales, y mantener la mayoría en el Congreso local. Y el ajuste de cuentas a los excesos del pasado régimen siempre deja buenos dividendos, tal y como ocurrió con Arango y García Ramírez, cuyos procesos penales fueron aplaudidos rabiosamente por todo Puebla.

 

Por si fuera poco, los personajes en la mira son de muy bajo nivel, y en caso de que milagrosamente pudieran recurrir a un personaje de peso en el equipo de Peña Nieto para pedir paz, el morenovallismo cobraría caro el favor al nuevo equipo que gobernará el país a partir de diciembre. Un negocio redondo: los marinistas deben huir otra vez.

 

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