Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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30/08/2011


¡Se volvieron locos en el Sindicato de Salud!


Julio Alfredo García, el líder sindical de la sección 25 del Sindicato de Salud, se encuentra entre la espada y la pared, dicen sus disidentes. Lo que hasta hace unos meses era una relación plácida con el gobierno morenovallista se ha tornado en negociaciones salariales tormentosas con el secretario Jorge Aguilar Chedraui. Tanto, dicen, que el paro de labores es inminente tras la solicitud de re-tabular a casi 5 mil trabajadores del sector y alcanzar un aumento del 45 por ciento. Sí, leyó bien: 45 por ciento. Por supuesto, ni la buena relación entre el dirigente sindical y el titular de Salud puede salvar una situación semejante, por lo que las pláticas se han trasladado a la oficina de Fernando Manzanilla para mediar lo que a todas luces es una petición absurda. Pero lo disidentes de la sección festejan el monumento al absurdo, puesto que afirman que por fin han puesto una daga en el cuello de su dirigente, y cualquiera de los escenarios perjudica a Julio Alfredo García.


Por supuesto que la demanda salarial no tiene parámetros y está muy alejada de la realidad. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud sección XXV, pretende lograr incrementos salariales para 4 mil 600 trabajadores denominados homologados, que supera el 45 por ciento, cantidad 8 veces mayor al aumento que aprobó el SNTE (4.75%) y 6.5 veces más de lo que Volkswagen y su sindicato acordaron (6%). Vaya, ningún sindicato ha conseguido un aumento semejante en los últimos 50 años. Y la disidencia que empuja a Julio Alfredo García no parece dispuesta a ceder e, incluso, están dispuestos a parar los servicios de salud en Puebla.


La carga salarial del incremento sería brutal en presupuesto poblano, puesto que el aumento del 45 por ciento que pretenden lograr para la re-tabulación (más del 25%) y prestaciones (más del 20%), implicaría para las y los poblanos un gasto en los próximos seis años de 3 mil 500 millones de pesos.


Pero eso no es lo peor: en las mesas de diálogo conducidas primero por Aguilar Chedraui, y ahora en la Secretaría General de Gobierno, la administración morenovallista ha puesto sobre la mesa diversas opciones a negociar como bonificaciones a cambio de seguir un esquema semejante al que se hizo con las secciones 23 y 51 del SNTE: vincular más dinero a la capacitación y a la evaluación del desempeño. Pero los barones del sindicato se sienten intocables e incalificables en su trabajo: el 45 por ciento de aumento estaría destinado a pagar a 4 mil 600 trabajadores por hacer lo mismo, sin mediciones de resultados ni ligado a desempeño. La postura del Sindicato es lograr un incremento salarial sin considerar criterios de productividad, calidad, eficiencia y resultados en los SSEP.


Así como las bases de la sección XXV del Sindicato de Salud no están dispuestas a ceder en conseguir privilegios salariales ni en ligar desempeño y capacitación al aumento de salario, el gobierno morenovallista tampoco está dispuesto a asumir una negociación multimillonaria que no le dejará beneficios a la entidad.


Y es que 3 mil 500 millones de pesos equivalen a, según cuadros comparativos del Sector Salud federal, a 1. La proyección, edificación y equipamiento de 20 hospitales con capacidad de 30 camas, con un costo unitario de 180 millones de pesos. 2. Al costo de adquisición de la totalidad de medicamentos que distribuye la Secretaría de Salud durante cuatro años, o la adquisición de material de curación por un periodo de 25 años. Y, finalmente, 3. Todo el presupuesto otorgado a Puebla por el Seguro Popular en el 2011 para la atención de 3.1 millones de personas.


Ceder, además, sería un pésimo precedente para negociaciones salariales con sindicatos poderosos como los de la VW y el SNTE. Si ellos se ajustaron el cinturón y atendieron las condiciones del mercado laboral, ¿de qué privilegios gozan los trabajadores del Sector Salud? Además, ejemplos como el de la VW y el SNTE coinciden en otorgar incrementos salariales con base a estándares de productividad, eficiencia, calidad e innovación.

 

En su lucha por modernizar la entidad, el gobierno morenovallista ha encontrado otro enclave sindical que busca privilegios a costa del presupuesto. Y hasta ahora, en todos los juegos de vencidas, Moreno Valle ha salido triunfador. ¿Tendrá mejor suerte la disidencia de Julio Alfredo García? Yo lo dudo. La verdad es que enloquecieron.

 



 
 

 

 
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