Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


02/02/2010


Choque de Trenes en el PRI


Es una hipótesis de fácil confirmación histórica que la transición democrática en México fue empujada desde el PRI. Y que sus dos actores fundamentales fueron Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, cuando abandonaron al partidazo debido a la imposición de Carlos Salinas de Gortari. Al final, ambos le abrieron al tricolor un tremendo boquete y terminaron con la era del régimen de partido único con la caída del sistema en 1988. Tan grande fue el boquete que, aunque el PRI retuvo la Presidencia gracias al fraude, el país cambió de tal forma que doce años más tarde el PAN se hizo del poder. Tales pensamientos me vienen a la cabeza como una analogía histórica luego de la negativa al registro de Enrique Doger, ya que su previsible incorporación a la megacoalición PAN-PRD provocará tal choque de trenes que, cualquiera que sea el resultado electoral del 4 de julio, modificará el sistema político de la entidad y el papel de la oposición. Las consecuencias del manotazo ordenado por el gobernador Marín, con la complacencia del Comité Ejecutivo Nacional, provoca un inmediato cambio de escenarios: de unos comicios plácidos pasamos a un escenario en el que la victoria de Javier López Zavala se encuentra en riesgo. Así, en manos de dos ex priístas, Enrique Doger y Rafael Moreno Valle, quedará el futuro de la entidad.

 

La exclusión del ex alcalde no es una decisión tomada por Javier López Zavala, sino que por el contrario, el delfín es el único perjudicado por el manotazo. Su deseo genuino era abonar a la unidad del partido entregando a Doger la candidatura a la alcaldía, reconociendo su peso electoral en la zona metropolitana. Pero Zavala es una Aurora que todavía no se convierte en Sol, y su destino sigue pendiendo de las fobias y filias personales de su mentor. En pocas palabras: sigue siendo rémora y todavía no llega a tiburón. No es su culpa, sino el destino que ha previsto para él su mentor. ¿O no el proyecto transexenal significa que Marín continúe siendo el mandamás y el gobernador Zavala su simple títere?

 

Beatriz Paredes realizó un último esfuerzo de cabildeo el jueves por la noche en una visita a Casa Puebla. Se rumora que con el gobernador Marín dialogaron telefónicamente Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto. Todos con una misma petición: entregarle a Doger la candidatura a la alcaldía para asegurar la unidad priísta. Todos se llevaron la misma respuesta. No. Y “no” fundado en causas racionales, sino en diferencias personales. El hígado, y no la razón, llevaron al veto.

 

A diferencia de la exclusión generada en 1988 contra Cárdenas, el camino que seguirá Enrique Doger es la impugnación jurídica del manotazo sufrido en la Comisión Estatal de Procesos Internos. El recurso irá directamente al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y no pasará por las instancias partidarias y el tribunal local. El ex alcalde tendrá argumentos jurídicos –como la inconsistencia del padrón tricolor-, pero además confía en los argumentos políticos: María del Carmen Alanís, la presidente del TEPJF es una consumada aliada de Felipe Calderón. ¿Y quién si no es el principal impulsor de las megacoaliciones? ¿El verdadero titiritero del golpeteo al tricolor?  Un resolutivo operado directamente desde Los Pinos en contra del PRI poblano para beneficiar a su Caballo de Troya.

 

Por ello hay priístas que piensan que el manotazo es un error provocado por la soberbia. El planteamiento es el siguiente: la exclusión en la Comisión de Procesos Internos es el argumento perfecto para preparar la salida de Doger del PRI, pues le da la oportunidad de victimizarse. ¿No hubiera sido mejor otorgarle el registro y después aplastarlo en la Convención de Delegados? ¿Quitarle argumentos a la imposición y abonar a la imagen del ex alcalde como un priísta non grato por sus pares?

 

Seguramente el gobernador Marín evaluó ambos lados de la moneda. Los riesgos por venir en cada caso. Dejarlo competir junto a Zavala. La judicialización del proceso. Algo habrá tenido que ver lo ocurrido el domingo: pese a carecer de estructura y dinero público, el ex alcalde reunió por lo menos a 25 mil seguidores. Pese a contar con el apoyo de la estructura y el dinero público, los operadores de Javier López Zavala ni siquiera pudieron llenar la plancha del zócalo –como lo evidencian las tomas aéreas-, aunque la versión oficial cifra la asistencia en 90 mil zavalistas.

 

¿Qué ocurriría en 18 días de precampaña, con derechos para ambos de contratar medios de comunicación? ¿Hubo miedo? ¿De qué, si de todos modos controlarán la Convención de Delegados?

 

El choque de trenes ya no tiene vuelta atrás, y todo indica que Enrique Doger será la fórmula de Rafael Moreno Valle. Dos ex priístas protagonizando la Guerra de los Mundos. Al final, en la exclusión no hubo sorpresas. Todos sabían que el rumbo único era la colisión. Y estaban preparados.

 



 
 

 

 
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