Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


Las candidaturas priístas hacen agua


Es casi casi la historia del PRI: salivazos de democracia, realidad de imposiciones, epílogos de perpetuación de los intereses cupulares. Tal y como lo afirmó Marín en una entrevista para El Sol de Puebla antes de partir a minigira comercial a Milán, no hay que creer en las encuestas porque ellas no sirven para describir la realidad política. El desenlace de la nominación en los dieciséis candidatos a diputados federales del tricolor es decepcionante por sabida. La jerarquía tricolor mareó por semanas y meses a aspirantes y columnistas con el recurso a los sondeos de opinión. Al final, después de divertir al respetable con el deporte nacional de la especulación, volvieron al método que mejor conocen: satisfacer los intereses cupulares y desdeñar a los mejores aspirantes. Gracias al método del manotazo, Fernando Morales –El Parri- y el absolutamente desconocido Jorge Juraidini desplazaron a los mejores candidatos de Ciudad Serdán y Teziutlán, Efraín García Bello y el ex alcalde Jorge Peredo Grau.

 

El método del manotazo tiene su lado malo. El carro completo comienza a descarrilarse y los escenarios de una campaña electoral plácida han desaparecido. De acuerdo con la lista original, el PRI tenía posibilidades de obtener de calle por lo menos diez distritos federales en los que sus aspirantes presentaban los mejores números. Al interior del estado el PRI eligió lo mejor que tenía y lo peor lo puso a competir en los cuatros distritos de la capital, siempre propensos a perderse y que el PAN ha ganado consecutivamente en tres procesos federales 2000-2003-2006.

 

Pero las cosas empiezan a descomponerse. De los doce distritos al interior, el PRI tiene una muy amplia ventaja en cinco que son Huachinango, Zacatlán, Izúcar de Matamoros, Tehuacán y Ajalpan. Los distritos de Serdán y Teziutlán también estaban seguros, pero con el manotazo de las cúpulas nacionales ahora se han puesto en focos rojos por la presencia de El Parri y el desconocido ex directivo de FEMSA, pero aún más por el trabajo que puedan hacer en su contra los aspirantes desplazados Carlos Peredo Grau y el líder de los maiceros, Efraín García Bello.

 

Los cuatro distritos de la capital, según la última medición del CISO, entraron en crisis después de conocerse los nombres de los cuatros abanderados. Sin llegar a los focos rojos  más bien en alerta amarilla, los nombres de Paco Ramos, Blanca Jiménez, Leobardo Soto y Juan Carlos Natale no convencen a nadie, y en verdad aparentan ser la reserva tricolor para la derrota. La capital, vista metafóricamente, parece el rincón de los trebejos, pues si se pierde, ningún “padrino mágico” se molestará.

 

Otro distrito que se complica es Zacapoaxtla. Óscar Aguilar desplazó a varios cuadros de la región con el amenazante discurso de su yerno Juan Bustillos. Pero el petate del muerto no asustó a Nueva Alianza, que llevará en Guillermo Aréchiga y Hugo Alejo a una verdadera fórmula de miedo. Aréchiga, uno de los cuadros magisteriales más fieles a Elba Esther Gordillo, renunció a la Coordinación de Delegaciones del ISSTE, por lo que es previsible que todos los aliados de La Maestra echaran toda la carne al asador pata ganar ese distrito.

 

Aspirantes competitivos, pero que no garantizan mucho se mueven la zona conurbada. Juan Pablo Jiménez Concha ya perdió hace tres años el mismo distrito de Cholula gracias a la pésima fama que dejó como alcalde de San Pedro. Las relaciones con su heredero Covarrubias no pasan por su mejor momento, pero su gran apoyo no viene del PRI, sino del PAN. La gestión de David Cuatli en San Andrés y todos sus escándalos se han convertido en la mejor baza electoral priísta. Otro caso semejante es Tepeaca, donde confluyen fuerzas priístas y panistas, pero del desempeño de Alberto González hay muchas dudas.

 

Isabel Merlo Talavera, al contrario, vive los frutos de las victorias tricolores en la zona de Atlixco, tradicional demarcación panista. Lo malo es que hasta ahora nadie, pero nadie, vive feliz con los resultados entregados por el alcalde Eleazar Pérez Sánchez. Asesinatos y secuestros se han multiplicado en la zona –solo hay que recordar el caso Tlapanalá y la detención de una célula de Zetas-, además de la reiterada vinculación del alcalde atliscence con el crimen organizado. Merlo fue alcaldesa de Huaquechula y diputada local, aunque tiene varios grupos regionales que no la pueden ni ver. A su favor juega el apoyo del todopoderoso Proyecto Z, que fue capaz de bajar a Reyes Hernández, favorito de Beatriz Paredes, para darle la candidatura.

 

Por último, la neozavalista y ex valentinista Yaneth González Tostado tendrá un hueso duro de roer en San Martín. Los habitantes de la región están más que arrepentidos de Noé Peñaloza, y han volteado sus ojos nuevamente al PAN. Seguramente será postulado el popular Víctor León, quien perdió la alcaldía por una veintena de votos frente al dueño de Cerámica Santa Julia.

 

Resumiendo: el PRI casi tiene en la bolsa cinco distritos. Gracias al manotazo de Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones, los números rojos se pusieron en siete distritos: Zacapoaxtla, Serdán, Teziutlán y los cuatro de la capital. Y en el resto, hay buenas perspectivas para Cholula, Atlixco, San Martín y Tepeaca.

 

Así que las cuentas podrían empezar a hacerse nuevamente, pues las cosas pintan hoy para una carrera parejera: el PRI llevaría mano en 9 distritos, y la oposición en 7. ¿El marinismo tenía un escenario de cuasi empate?

 



 
 

 

 
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