Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


Fumata bianca


Honor a quien honor merece. Aunque serán muchos los que tratarán de adjudicarse la paternidad de la exclusiva sobre el nombramiento del nuevo Arzobispo de Puebla, el alto listón le corresponde a nuestra compañera y periodista de largo recorrido, Irma Sánchez, que en su columna del 9 de julio del 2007 dio la primicia sobre la designación del poblano Víctor Sánchez para reemplazar al casi eterno Rosendo Huesca, personaje clave para entender las últimas 3 décadas de la vida política en la entidad. Huesca, quien sobrepasó la edad del retiro desde hace dos años y esperaba desde entonces a su reemplazo, se va con la satisfacción de cumplir cabalmente el llamado “pacto de caballeros” que durante decenios mantuvieron la Iglesia Católica y el PRI: apoyo mutuo para gobernar sus respectivos reinos, pero nunca interferencia del mundo espiritual en el terrenal.

 

El 9 de julio de 2007, nuestra compañera Irma Sánchez escribió en su gustada Manzana: “Qué pena que apenas realiza su primera visita a América, el Papa Benedicto XVI se suma a la iniciativa de promover la excomunión para los legisladores quienes aprobaron la Ley del Aborto en México.

 

“De antemano todos sabemos que la Iglesia católica trabaja y lucha en defensa de la cultura de la vida, pero por qué comenzar a declarar antes de decir ¡buenas tardes!

 

“Lo interesante será esperar los mensajes del sumo pontífice sobre los temas centrales que trabajarán los obispos en esta que es la V Edición de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano.

 

“Por cierto, en torno a esta cumbre de la Iglesia católica, los señores de sotana tienen la plena seguridad de que harán sus buenas grillas, como cualquier mortal.

 

“Sobre todo ésta se hará entre los grupos que viven muy de cerca procesos de renovación, como el caso de Puebla que por la edad del arzobispo Rosendo Huesca y Pacheco ya se tiene previsto su relevo, que se da por hecho la postulación del obispo auxiliar de la Arquidiócesis de la ciudad de México, Víctor Sánchez Espinosa, originario de esta misma entidad de Santa Cruz Tlancualpican, y formado en el Seminario Menor.

 

“Nombre revelado por el politólogo Manuel Antonio Díaz Cid, tras un acucioso análisis y seguimiento de la causa ya concentrada en las oficinas de El Vaticano.”. Hasta ahí la larga pero necesaria cita.

 

El seguimiento de Irma Sánchez al nombramiento del nuevo arzobispo fue implacable, y nuevamente, el 20 de enero del 2009, anunció en solitario la inminente designación en los siguientes términos.

 

“El nombre del sucesor de don Rosendo Huesca Pacheco es Víctor Sánchez Espinosa.

 

“Se trata del poblano que realizó sus estudios en el Seminario Palafoxiano y hoy se desempeña como obispo auxiliar de la arquidiócesis de México, al tiempo de cumplir también con las tareas de la Secretaría general del Consejo Episcopal Latinoamericano.

 

“Distinción que lo proyecta en la iglesia católica de esta región y le permite acumular una valiosa experiencia para suceder a don Rosendo Huesca Pacheco.

 

“Quien lo trajo en sus portafolios fue el cardenal Tarciso Bertrone, al venir a México la semana pasada en representación del papa Benedicto XVI con el fin de encabezar los trabajos del VI Congreso Mundial de la Familia.

 

“Todo parece indicar que los involucrados en el caso, el que se va y el que llega, ya fueron notificados, pero aguardan el momento que el mismo Benedicto XVI decida para que se haga público.

 

“¿Por qué? Solo ellos saben “el momento adecuado”.

 

“Por lo pronto, don Rosendo Huesca Pacheco prepara junto con su equipo de trabajo los preparativos para la tradicional peregrinación de la arquidiócesis de Puebla a la basílica de Guadalupe, que es el 12 de febrero cuando miles de católicos encabezados por su arzobispo acuden ante la Morenita siguiendo una tradición instituida por las arquidiócesis de todo el país, desde hace más de un cuarto de siglo.

 

“Junto con estos preparativos será importante trabajar también en el programa para despedir y recibir respectivamente al arzobispo que se va y al que asciende.

 

“¿Qué línea? La pregunta es insistente y la respuesta es obvia; la que caracteriza al que decide, Benedicto XVI.

 

“Desde este momento se puede anticipar por lógica, un nuevo camino y con este muchas sorpresas”.

 

Así, el “momento adecuado” que refería la periodista Irma Sánchez no tardó ni una quincena en llegar. Desde Roma se recibió la fumata bianca que anuncia una nueva era para la grey católica poblana, pero también para la vida política. El Arzobispo de Puebla, sea cual fuera su nombre, siempre es una figura política con la que deben entenderse gobernadores, alcaldes, aspirantes al poder, empresarios, lo mismo priístas que panistas, Y es que un hecho innegable es la presencia de la Iglesia Católica como un poder fáctico.

 

Rosendo Huesca se va cargando varias satisfacciones y un solo pecado, aunque muy grande. Su medalla del honor radica en el apaciguamiento paulatino de la ultraderecha local que tenía en Octaviano Márquez y Toriz a un líder radical y mesiánico. Las pugnas sociales que vivió la entidad entre los años sesenta y principios de los setenta tuvieron un padre ideológico. La universidad pública fue el espacio de lucha, y que incluso provocó la gran escisión que dio origen a la UPAEP como centro activo de reclutamiento para la ultraderecha local y sus organismos empresariales, así como su vehículo político, Acción Nacional.

 

Contrario a Octaviano Márquez y Toriz, en sus más de tres décadas como Arzobispo Huesca se reveló como un aliado eficiente de los gobernadores priístas. Lo mismo mantuvo excelentes relaciones con Guillermo Jiménez Morales hasta con Mario Marín, al grado de revelarse como un poder fáctico. El clero católico se reveló como el gran aliado de la pax priísta, y son muchos las anécdotas de los grandes servicios que prestó como negociador, casi intermediario, con el empresariado local, las cabezas visibles del Yunque poblano, así como los pesos pesados de Acción Nacional.

 

Y sin embargo, el gran pecado que Rosendo Huesca llevará cargando a su residencia de retiro en El Carmen se llama Nicolás Aguilar, el padre pederasta que llevó a Norberto Rivera a la posibilidad de enfrentar un juicio multimillonario en cortes estadounidenses. Atento a la política instaurada por el Vaticano de silenciar los escándalos, Huesca se volvió cómplice del abuso a un número indeterminado de casos. De casi sesenta denuncias de violación en la región de Tehuacán, Nicolás Aguilar fue llevado ante la justicia poblana por la violación a cuatro niños. La sentencia, negociada con el poder político gracias a los buenos servicios prestados al poder político, culminaron en una pobre sentencia de ataques al pudor, y como el delito había prescrito, el cura pederasta nunca pisó la cárcel con la complicidad de Rosendo Huesca.

 

Se va Huesca y llega Víctor Sánchez, oriundo de la entidad y que conoce perfectamente a los actores políticos y sociales. ¿Cuál será su relación con el poder político,  específicamente cómo influirá en la sucesión? Lo sabremos en abril, cuando tome posesión de su nuevo Arzobispado.

 

*** Sobre la comparecencia de Zavala. “Le leído todo lo que has escrito sobre el delfín, pero yo en lo personal no creo que vaya a ser el candidato, no creo a Marín tan kamikaze, cualquier encuesta barata te demuestra que está en 3o. o 4o. lugar en intención de voto, no hay más.  Es el rival más débil como leí por alguna columna, si va él, es sólo por acuerdo cupular.  La capacidad operacional en política electoral de Marín me impide creer que entregue la plaza tan fácilmente así nada más.

 

Tu "desarrollo contrafáctico"  es soberbio, por decir lo menos.  Imagina la cara de esos empresarios que se fueron a ventanear de a gratis, cuando el candidato Y el gobernador será otro(a).  Vaya cruda moral que les espera”.

 



 
 

 

 
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