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Kawaghi y Elba Esther se equivocaron al confiar en un tipo que, como siempre se seal en este espacio, se ha caracterizado por ser un traidor profesional

 

Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


El Capi dejará la candidatura del Panal

 

Las vidas deportiva y política de Roberto Ruiz Esparza se encuentran acabadas. La primera con el audioescándalo detonado por Récord. La segunda porque desde México, la todopoderosa Elba Esther Gordillo ya tomó una decisión: El Capi dejará de ser el candidato panalista a la alcaldía a más tardar el domingo. La orden ya bajó a Jorge Kawaghi y ya sólo se ultiman los detalles para darle una salida digna al indigno personaje. Tiene razón el ex futbolista Luis García Postigo, hoy convertido en comentarista de TV Azteca: debe ser una auténtica vergüenza hacer compartido el vestidor con un tipo despreciable como Roberto Ruiz Esparza, quien, con su sola idea de “arreglar” un partido y “corromper” al técnico del equipo rival para que el Puebla ascendiera de categoría, destruyó cualquier tipo de código deportivo.

 

La vida es una tómbola: en tan solo un año, Ruiz Esparza estuvo a punto de lograr la gloria al casi amarrar la candidatura priísta a la alcaldía. Hoy, se encuentra el infierno, después de pasar el purgatorio de perder la representación priísta, pero amarrar la del PANAL para llevarse unos bueno billetes por ayudar al partido magisterial a convertirse en la tercera fuerza política en la entidad. Kawaghi y Elba Esther se equivocaron al confiar en un tipo que, como siempre se señaló en este espacio, se ha caracterizado por ser un traidor profesional. Ruiz Esparza, después de su audiescándalo, por fin logrará su máximo objetivo en la vida: convertirse en la media naranja de Luis Paredes. Si el demende ex alcalde se caracterizó a sí mismo como el espía ineficaz, Ruiz Esparza tendría que ser el espía ineficaz.

 

Sólo a un incompetente absoluto le puede ocurrir que le roben la grabación con la que pretendió pasarse de listo. Y además, la computadora en la que guardaba todas las conversaciones que capturó hasta con sus supuestos interlocutores de más confianza, incluido el gobernador, López Zavala y vaya a usted a saber cuántos dueños de medios de comunicación que promovían su candidatura a través del PRI. Ruiz Esparza se va de la vida de Puebla, pero tendríamos que hacernos dos preguntas.

 

¿Qué hubiera pasado si en verdad Ruiz Esparza hubiera sido el candidato tricolor a la alcaldía? Y ¿en dónde están todos los medios de comunicación –y sus dueños- que vociferaron cuando el gobernador decidió que Blanca Alcalá era la mejor opción? Hoy, es casi seguro, la contienda ya hubiera terminado a favor de Toño Sánchez Díaz de Rivera. Gracias a la consulta que Marín realizó con algunos personajes que se opusieron terminantemente a la candidatura de El Capi –entre ellos Enrique Doger y Beatriz Paredes-, fue Marín ponderó a tiempo una posible traición de Ruiz Esparza, y en esa lógica lo sacó de la jugada por mucho que fuera su compañero favorito de partidos en Casa Puebla.

 

En esos días escribí: “Y es que, si un argumento tumbó a Ruiz Esparza, fue precisamente su pasado paredista. El ex futbolista había logrado engañar a Mario Marín a lo largo de semanas, prometiéndole lealtad y todo su respaldo en caso de obtener la candidatura, cediendo de antemano al gobernador casi por completo la designación de los principales cargos en el ayuntamiento. Vaya, casi casi le dijo que no le importaba ser un títere a cambio de pasar a la historia como alcalde de la capital.

 

“Hay que señalarlo: durante muchas semanas, Roberto Ruiz Esparza estuvo en la mente de Mario Marín como el candidato idóneo para a la alcaldía, a pesar de la muy evidente repulsa que el ex futbolista recibió desde todos los rincones del priísmo. Incluso, uno de los principales interesados en descarrilarlo era Javier López Zavala, quien llegó a sentirse el primogénito desplazado en el afecto del pater. En realidad nunca operó en su contra, pero para su sorpresa, al secretario de Gobernación le llegaron adhesiones inesperadas como la de Enrique Doger. Su crecimiento en las encuestas llegaron a convencerlo de que en verdad podía competir contra el PAN, y que a lo mejor las condiciones eran difíciles, pero también estaba creía firmemente no permitiría ser desplazado por un arribista como Ruiz Esparza.

 

“En las últimas semanas, Mario Marín comenzó a desconfiar de Ruiz Esparza, sobretodo porque en su desesperación por ungirlo, los operadores de Luis Paredes comenzaron a evidenciarse, al grado de que un grupo de dueños de medios y comunicadores pretendieron tomar la candidatura por asalto y convocaron para tal efecto a varios empresarios al conocido Salón Tres Marías, más como un acto de fuerza que como una reunión de apoyo. En el colmo del cinismo, uno de esos periodistas relató en su columna el hecho, como si fuera tan natural que un grupo de interés intentara secuestrar las decisiones exclusivas del gobernador”.

 

Después vendrían las patadas de ahogada de los dueños de medios de comunicación que ya se sentían dueños del Ayuntamiento. La lección es importante para el futuro: ya se vio que su tino es tan malo, que lo último que debe hacer Marín es escucharlos para la sucesión.

 

Reitero lo dicho: Ruiz Esparza se va al basurero de la política poblana. Su imagen de deportista seudo exitoso, único patrimonio que había construido en la vida, se ha derrumbado. El Capi, como deportista, es una basura. Y como político, es todavía peor.



 

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