Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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06/07/2011


Panal, el partido franquicia de Puebla


Con diferencia de horas, tres antiguos aliados y hoy feroces enemigos se convirtieron en Trendig Topic a nivel nacional: Elba Esther Gordillo, Miguel Ángel Yunes y Rafael Moreno Valle. Hace poco más de un año jugaban para el mismo equipo: La Maestra envió a sus dos pupilos favoritos a Veracruz y Puebla para acrecentar sus dominios. Moreno Valle ganó la carrera por convertirse en el primer gobernador netamente elbista, y Yunes cayó en la orfandad política, pues nunca fue rescatado por la Gordillo. Es en ese contexto que debe entenderse el estiercolero que arrastra al veracruzano y la lideresa vitalicia del SNTE. En la pelea de cómplices, pierden ambos pues quedan evidenciados como rateros sin pudor. Tampoco es que la buena fama los acompañara. Y sin embargo, queda la sensación de que el fuego comienza a alcanzar a la Gordillo y sus mejores años empiezan a declinar. Los rumores de un quinazo desde el calderonismo se multiplican y no parece haber nadie dispuesto a defenderla. Por ello la propia Maestra debió salir a exhibir sus acuerdos oscuros en campaña presidencial pero al mismo tiempo evidenció su debilidad: López Obrador no quiere saber de ella. El PRI de Peña Nieto no la necesita desesperadamente, por lo que no ansían comprarla a cualquier precio. Jugar con el PAN en la presidencial equivale a perder. Y si se queda sola, necesita una representación poderosa en el Congreso que pueda salir en su defensa. Gordillo, encerrada en su laberinto, mira a Puebla como su puerta de escape.


Actualmente Nueva Alianza cuenta con nueve diputados federales —todos de representación proporcional, ninguno de mayoría— y es la antepenúltima fuerza política en San Lázaro. Tiene dos senadores, y uno de ellos gracias a la licencia de Moreno Valle para que el escaño fuera ocupado por Leticia Jasso. En resumen: su peso parlamentario es minúsculo frente a los supuestos millones de votos que ofrece. Para defenderse ante un posible quinazo presente o futuro, requiere más diputados y senadores que le sirvan de escudo. Y en ese contexto, la Puebla de Rafael Moreno Valle, y por extensión la de Elba Esther Gordillo, puede resultar apetitosa: 16 diputados federales y dos senadores. La entidad solita puede ofrecer más diputados de los que actualmente tiene Elba Esther. Así que nadie debe sorprenderse si La Maestra cobra así su apoyo. No con dinero, como se lo pidió a Yunes, sino convirtiendo al Panal en la primera fuerza política de la entidad, pasando por encima del PAN.


Se sabe que la Gordillo es una acreedora ruda: quien no paga o rompe los tratos sufre las consecuencias del destierro o la persecución. Hoy, exhibida en una situación de debilidad o aparente declive, se agarrará con fuerza al clavo de Rafael Moreno Valle, poderoso en el inicio de su gubernatura. ¿Su factura incluirá los 16 diputados federales de la entidad? ¿Los dos senadores de mayoría? Supongamos, sólo por suponer, que el gobernador poblano decide operar para entregarle a Nueva Alianza 10 de los 16 distritos electorales. Más aquellos que podría sumar por mayoría relativa, y los inevitables plurinominales, en la próxima Legislatura podría recabar hasta 30 diputados convirtiéndose en la cuarta fuerza política nacional. Y si se lleva los dos senadores, alcanzaría el mismo rango en el Palacio de Xicohténcatl.


La factura es demasiado onerosa para el gobernador poblano. Pero los caminos se cierran. Enrique Peña Nieto, sobrado en las encuestas, no comprará el apoyo del SNTE al mismo exorbitante precio al que se vendió hace seis años. El PRD de López Obrador no quiere ni verla, y el de Marcelo Ebrard tiene las vías clausuradas para alcanzar la candidatura. El PAN si la compra, pero es sinónimo de derrota como se evidenció en el Estado de México. A Elba Esther sólo le queda jugar sola, sola, sola. Y acrecentar su peso parlamentario para evitar que caiga en la cárcel. Puebla es su puerta de salida para fortalecerse.


Y aquí viene lo peor: el Panal se perfila para convertirse en el partido político de Puebla operado así desde el poder. El trasfondo del insignificante municipio de Tecuanipan, donde el aparato gubernamental se volcó para derrotar al PAN, es la muestra. Y por ello Mondragón y Riestra reaccionaron así. En este contexto, no debe pasarse por alto la paciente jugada para que Gerardo Islas Maldonado, un empresario cercanísimo al gobernador, salvara los vetos de los profesores para alcanzar la dirigencia estatal del partido. Primero fue enviado al Estado de México para trabajar junto a Mónica Arriola, la hija de Elba reconvertida en secretaria general del Panal y auténtica mandamás del partido. Con la cercanía a Arriola, Islas Maldonado ya no tiene obstáculos visibles.


Sí: el Panal se convierte en el partido franquicia de Puebla. Sólo escribirlo da miedo.


*** Banck no viene a Puebla. Amigos cercanos al exsecretario de Desarrollo Social municipal confirman que el talentoso Luis Banck Serrato no tiene previsto venir a la entidad, pues sigue atendiendo los mismos temas personales que le impidieron arribar al gabinete en el inicio del sexenio, así que a borrarlo de las quinielas. Se apuesta por una sorpresa en sustitución de Arabian.


*** Un nuevo convenio de lujo que firma la BUAP. Hoy por la mañana, el rector Agüera estará firmando un nuevo convenio de colaboración de auténtico lujo. Toca el turno al Colegio Nacional de Licenciados en Administración (Conla) presidido por el doctor David Villanueva Lomelí. Se trata de una de las colegiaciones más serias del país. Enhorabuena!

 

 



 
 

 

 
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