En los gobiernos estatales se ha reeditado el viejo sistema priísta, fundado en el secuestro a la voluntad popular para sustituirlo por la entelequia revolucionaria, por el destino manifiesto del PRI.

 

Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


Los héroes de la película, papá


Lydia Cacho da en el clavo. En la reveladora entrevista del El Columnista –el nuevo diario que dirige el brillante Mario Alberto Mejía- hay una afirmación que sobresale entre todas: “El hecho de que el PRI haya ganado de esa manera, fue un mensaje de parte de la sociedad de Puebla que reivindica el mal, que reivindica lo peor de México”. La periodista se refiera al cuasi carro completo que el priísmo obtuvo en noviembre del año pasado, cuando sorprendentemente ganó veinticinco de los veintiséis distritos electorales, retuvo la mayoría absoluta en el Congreso del Estado y se llevó las alcaldías más importantes, incluso las que Acción Nacional gobernaba desde hace años. Un triunfo tan inesperado que incluso dejó fuera de la legislatura local a Javier López Zavala, quien ocupaba el sitio dos en la lista plurinominal.

 

La afirmación de Lydia recuerda aquel viejo apotegma, hecho lugar común, de que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Siguiendo el círculo, virtudes cívicas producirían gobiernos buenos, donde el interés público se privilegia frente a los intereses privados. Sociedades buenas, ética y políticamente hablando, producirían gobiernos buenos: invariablemente, entonces, los gobiernos corruptos sólo encuentran su origen en sociedades corruptas. Se trata, por supuesto, de un sofisma en que la autora de las Memorias de una infamia cae fácilmente. La historia nos ha demostrado que el bien no siempre lleva al bien.

 

Lydia Cacho presupone que Puebla es una democracia. O por lo menos a algo parecido a lo que se vive en el ámbito federal. Medios de comunicación libres, competencia electoral, partidos políticos fuertes, apertura a la información pública, creciente división de poderes y un fortalecimiento de la fiscalización de los recursos públicos. Por el contrario, y recurriendo a la terminología del inteligente José Ramón López Rubí, Puebla en realidad es un enclave autoritario. Los medios de comunicación no son libres, sino que dependen económicamente del subsidio gubernamental. El PRI es un partido hegemónico que permite la existencia legal de otros partidos, pero a los que ahoga de mil y un formas para impedir la competencia. La Comisión de Acceso a la Información es una mala broma, y los Poderes Legislativo y Judicial dependen del gobernador por el simple hecho que de él controla su nombramiento. Por el mismo hecho, el encargado de fiscalizar los recursos es un empleado del gobierno estatal que funge como garrote político para los alcaldes de oposición  o para los priístas rebeldes.

 

O como lo dijo Lorenzo Córdova en la presentación del sábado pasado. En los gobiernos estatales se ha reeditado el viejo sistema priísta, fundado en el secuestro a la voluntad popular para sustituirlo por la entelequia revolucionaria, por el destino manifiesto del PRI y, en última instancia, por la voluntad autista del Presidente de la República.

 

En esa lógica, el gobierno marinista no es excepción o rareza, sino la normalidad autoritaria que se vive en los estados. Un autoritarismo, sobretodo, protegido desde la Federación “democrática”. Probablemente Lydia Cacho no lo sabe, pero la evidencia material es abrumadora. En 2007, Marín gastó 44 mil millones de presupuesto, y de ellos 9 mil provinieron como extras que la federación envió, entre otras cosas, por excedentes petroleros. Con ese dinero, el gobierno estatal activó todos los controles corporativos que existen en la entidad, y sumada a la instrucción desde el CEN de Acción Nacional, en el sentido de evitar la explotación electoral de la detención de la periodista, Calderón se hizo corresponsable del cuasi carro completo.

 

Hacer de héroe ahí la donde la esfera de poder no puede alcanzarte es muy sencillo. Lydia, reiteriva hasta el cansancio en su martirologio, señala con índice de fuego a Marín por un solo día que su poder la alcanzó, pero es parca a la hora de exhibir con la misma intensidad a Felipe Calderón por sus pactos con el priísmo. “No tengo pruebas, alega”, como si en los últimos dos años no hubiera hecho cien afirmaciones sin material probatorio.

 

No Lydia, en Puebla tenemos un gobierno corrupto, pero no porque la sociedad poblana sea corrupta. Visto desde fuera, sí, la victoria incontestable del priísmo es un pésimo mensaje a la sociedad nacional e internacional. Desde dentro, se trata de un drama un gentem que los poblanos vivimos a diario.

 

Al final, la heroína de la historia no es Lydia Cacho. Los héroes son los millones de poblanos que, secuestrados por una elite, deben convivir todos los días con el dinosaurio que amenaza con el coletazo.

 

*** Elecciones en las Juntas Auxiliares. “Desde hace unos meses, al no tener nada que hacer me aficioné a leer tu columna y me parece muy interesante, algunos dicen que eres amarillista, te felicito por publicar lo que `piensas  sobre todo lo que realmente sucede alrededor nuestro, solo una pregunta: no tienes miedo que algún político te quiera hacer pasar un mal rato, y quiera callar tus columnas, te reitero mis felicitaciones por ese valor de publicar la neta.

 

“Me gustaría que publicaras algo acerca de las elecciones en juntas auxiliares que aunque se dice que no son importantes en algunas se pronostica que puede haber madrazos. ¿Por qué ha de ser?, acaso algún partido o político caca grande mueve su ajedrez y practica con estos personajes, para después ponerlo en marcha a un nivel mayor, suena interesante quien pueda estar detrás de algunos grupos políticos. ¿Será acaso Zavala, Marín, Hernández, Montero, Doger, Moreno Valle? En fin hay muchos que quisieran esa gente para sus futuros triunfos políticos, no creen?

 

“Por lo pronto esperemos noticias y veremos a quien nos ponen de autoridades auxiliares, para  verlos por lo menos como en el teatro guiñol (movidos por alguien) para que se muevan a su antojo, ya que la mayoría de aspirantes son gente con poca o casi nada de experiencia política y solo se dejan guiar por amistades o compadrazgos que los impulsan a probar suerte, y después solo reciben dádivas del gobierno municipal y estatal, creen que valga la pena, algunas aspirantes se apasionan tanto que hasta se tienen que deshacer  de bienes inmuebles y ganarse enemistades, pero esto es así, al fin de cuentas los que ganan son las cacas grandes, invirtiendo poco y sacando gran capital humano, y creen que por solo hacerse compadres ya son parte de la elite política.”

 

*** Las andadas de otro alcalde aspirante al escándalo. “Pues resulta que el alcalde de San Martín Texmelucan, Noé Peñaloza, no solo ya está sacando a relucir su nula experiencia sobre cómo gobernar, sino que también en las ultimas semanas ha despedido injustificadamente a muchas personas que trabajaban en el ayuntamiento, según él por que su presencia era innecesaria y por que el dinero no le alcanza para pagar nómina de tanta gente, pero como no le va a alcanzar si en su gabinete, su gente está ganando mucho dinero y también sus asesores, que si fuera una persona preparada no necesitaría, pero la culpa no la tiene el indio, ahora se queja la gente, pero de nada les servirá, pues el presidente en alguna borrachera, dijo que él lo único que quería era el poder y la gente que fuera a ch....

 

“A ver si de veras les cumple a los texmeluquenses ilusos que votaron por él”.

 



 
 

 

 
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