Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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07/04/2010


Los ex priístas de Moreno Valle


Una evaluación final de la lista de candidatos registrados por la Alianza Opositora muestra que la pesca de priístas resentidos que Rafael Moreno Valle aspiraba a sumar para llevárselos como candidatos a diputados y alcaldes, en realidad terminó siendo modesta. Y es que después de que se le escapara por milímetros Enrique Doger, convencido por el canto de las sirenas zavalistas para permanecer en el tricolor, el éxodo se desinfló de fea forma. El abanderado panista, profundo conocedor de las mafias y cacicazgos regionales de su ex partido, modificó en algunos casos el convenio de la coalición para colar a los cinco o seis priístas que decidieron renunciar a su militancia para correr la aventura de irse a la oposición. Sin embargo, donde no pudo meter mano Moreno Valle fue en la lista final de regidores de la planilla encabezada por Eduardo Rivera, pues ahí los panistas se dieron gusto repartiendo posiciones a diestra y siniestra, dejando a la única ciudadana, Verónica Mastretta, en el sexto lugar.

 

Pocos son los priístas que decidieron saltar del barco príísta. Por el ajetreo generado a su alrededor destaca Julio Lorenzini, quien era apuesta personal del zavalismo para ir a la alcaldía de San Pedro Cholula con una militancia verde patito. Sin embargo, Geudiel Jiménez nunca abandonó la batalla hasta convencer a Juan Carlos Natale de defender la plaza. El grupo caciquil de los Jiménez Concha se opuso terminantemente a la postulación de Lorenzini, y en un intento de encontrar una salida salomónica, Armenta y Zavala aceptaron postular a un tercero en discordia, Juan Taylor, muy abajo en la encuestas. Y entonces inició el berrinche del grupo económico detrás de Lorenzini, quien en una rápida negociación se afilió al morenovallismo, lo que modificó el panorama en el distrito. Al final, la ex diputada federal Lolita Parra se quedó con la candidatura a la alcaldía —forma parte del clan Jiménez— y Lorenzini en la diputación local.

 

Otro de los peces gordos ex priísta que Moreno Valle logró convencer fue a José Esquitin, cacique bronco de la región de Xicotepec. Tan bronco que le envió una amenaza a René Lechuga Fosada y él mismo prefirió bajarse la contienda. Por ello el PRI decidió revivir a Zenorina González, quien ya fue diputada. El problema en el distrito es que Zenorina pertenece precisamente al grupo de Esquitín, por lo que la Alianza Opositora calcula que los grupos tricolores se dividirán en el distrito.

 

Aunque el matrimonio PAN-PRD pretende darse un rostro ciudadano, los caciques también son bienvenidos como ejemplifica el caso de Huachinango. Con ello que en el amor y la guerra electoral todo se vale, Alberto Amador Leal y su sobrino Omar Martínez Amador fueron a tocar la puerta de Moreno Valle luego de perder la interna priísta con el rico del pueblo, Goyo Marroquín. Por ello, ambos serranos volverán enfrentarse el 4 de julio. Lo increíble es que después de su traición, Amador Leal fue premiado con la CNOP, una de las  promesas que Zavala le hizo luego de su declinación. En caso de la Alianza Opositora triunfe en Huachinango, no ganarán los ciudadanos sino los caciques. Por cierto: ¿qué papel jugará el  diputado federal priísta Carlos Martínez Amador, hermano de Carlos? ¿Le jugará las contras a su partido para privilegiar la relación filial?

 

Dos casos de poco impacto electoral son los ex priístas Edmundo Balas, como candidato a la alcaldía de Tepexi de Rodríguez y a Jorge Tenorio para contender por el ayuntamiento de Chietla.

 

Por último, vale la pena destacar el caso de Enrique Nacer, quien ya fue diputado por Acatlán, pero que hace unos meses abandonó el Ayuntamiento capitalino, donde fungía como director de Egresos, por el supuesto escándalo de la malversación de 16 millones de pesos. Escándalo que fue correctamente escondido, pero ahora podría renacer.

 

Donde Moreno Valle perdió de todas, todas, fue en la capital, pues de los seis candidatos a diputado solamente dos pueden considerarse suyos, Tony Gali junior y Mario Riestra, aunque lejanamente también lo es el perdedor Héctor Alonso.

 

Y donde ni un dedo pudo meter fue en la planilla de regidores de Eduardo Rivera Pérez, pues el PAN se agandalló todo y apenas le concedieron la sexta posición a Verónica Mastretta para que los “ciudadanos” de Gabriel Hinojosa no hicieron escándalo.

 

El resumen final es que pocos priístas al final traicionaron a su partido, y de los pocos que lo hicieron, casi todos fueron por berrinches luego de perder postulaciones. Sin embargo, cuentan desde el cuartel morenovallistas, la cosecha interesante será la de los priístas que, en la intimidad del closet profesan la fe aliancista, y en el momento justo traicionarán a Zavala. Pero de ello hablaremos después.

 



 
 

 

 
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